Santa Lucía ganó con el 69.95 por ciento como la opción para resolver la saturación que presenta actualmente el Aeropuerto Internacional Benito Juárez, mientras Texcoco obtuvo el 29 por ciento de los sufragios, decisión ciudadana calificada por el Presidente electo Andrés Manuel López Obrador como “racional, democrática y eficaz”.

Ambientalistas y académicos han visto en Texcoco un sitio inviable para la construcción del nuevo aeropuerto, toda vez que constituiría un ecocidio que terminaría con la destrucción de los ecosistemas de la cuenca del Valle de México. Por ello hoy celebran la decisión de echar abajo ese proyecto.

Ciudad de México, 29 de octubre (SinEmbargo).- Organizaciones de la sociedad civil (OSC) celebraron la decisión tomada por la mayor parte de la ciudadanía que salió a emitir su opinión en la reciente Consulta Nacional sobre el destino del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAIM) que será desarrollado en Santa Lucía.

Entre el jueves 25 y el domingo 28 de octubre, 1 millón de mexicanos de 538 municipios de todo México, salió a votar. Dos eran las opciones: continuar con la construcción del nuevo aeropuerto en Texcoco, donde los trabajos se iniciaron sin previa consulta a comunidades y ambientalistas, durante la administración de Enrique Peña Nieto. La segunda alternativa era cancelar la obra y desarrollar dos pistas en la base militar de Santa Lucía, a unos 45 kilómetros de la capital mexicana, además de utilizar el aeropuerto de Toluca.

Santa Lucía ganó con el 69.95 por ciento, mientras Texcoco obtuvo el 29 por ciento de los sufragios, decisión que fue calificada por el Presidente electo Andrés Manuel López Obrador como “racional, democrática y eficaz”.

El proyecto de Texcoco ha sido polémico. Lo han señalado por presentar irregularidades. Lo han criticado también por ser devastador para el medio ambiente. Sólo en 2015, la Auditoría Superior de la Federación (ASF) reportó anomalías por 835 millones 584 mil pesos en la obra, además, su precio original se elevó 77.5 por ciento.

En un estudio elaborado por José Luis Luege Tamargo, ex Secretario de Medio Ambiente y ex director de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), se lee que la Zona Federal del Lago de Texcoco (ZFLT) “sufre hundimientos que varían entre 20 y 40 centímetros por año, lo que ha comprometido el desnivel de todos los drenes superficiales. Estos hundimientos continuarán irremisiblemente debido a la sobreextracción del acuífero, por lo que en muy poco tiempo dependeremos 100 por ciento de los sistemas de drenaje profundo”.

Además, según información de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), 250 son las especies de aves que habitan en el área donde se llevaba a cabo la construcción del NAIM.

Ambientalistas y académicos vieron en Texcoco un sitio inviable para la construcción del nuevo aeropuerto, toda vez que constituiría un ecocidio que terminaría con los ecosistemas y las especies de la cuenca del Valle de México. Por ello hoy celebran la decisión.

Con la decisión de la ciudadanía, dijo el mandatario tabasqueño, el lago Nabor Carrillo “se salvó” y las aves no serán ahuyentadas. “Esto es un triunfo para el movimiento ambientalista”, declaró en conferencia de prensa un día después del final de la consulta.

 Ambientalistas y académicos investigadores vieron en Texcoco un sitio inviable para la construcción del aeropuerto, toda vez que constituiría un ecocidio que terminaría con los ecosistemas y las especies de la cuenca del Valle de México.

Ambientalistas y académicos vieron en Texcoco un sitio inviable para la construcción del aeropuerto, toda vez que constituiría un ecocidio que terminaría con los ecosistemas y las especies de la cuenca del Valle de México. Foto: Twitter @todosvsNAICM .

En entrevista para SinEmbargo, César Enrique Pineda Ramírez, doctor en ciencias políticas e integrante del movimiento Yo Prefiero el Lago, destacó: “Creo que se expresó una mayoría que no fue convencida por un proyecto económico y de intereses individuales de los usuarios. Me parece que hubo un proceso donde la gente se pronunció claramente en contra de la corrupción y de un proyecto que se contempló como ecocida. La gente salió a votar en contra de un proyecto poco transparente y que deterioraba la naturaleza”.

Los grandes beneficios de la decisión de echar abajo el proyecto en Texcoco son diversos, aseguró, entre ellos destacó cinco:

-Manejo distinto del agua en la cuenca.

-Recuperación de las 12 mil hectáreas de terreno en las que sería instaurado el nuevo aeropuerto.

-Protección de 250 especies de aves.

-Freno a la urbanización.

-Recuperación de las economías agrarias de los campesinos de Texcoco.

Gustavo Ampugnani, director ejecutivo de Greenpeace en México, declaró que los beneficios se verán dentro y fuera de Texcoco, pues las aves migratorias conservarán su hábitat y el lago beneficiará la irrigación de los mantos acuíferos.

“Nos permite soñar con ampliar la zona lacustre […] Construir en Texcoco cancelaba toda posibilidad de recuperar y defender una zona lacustre del Valle de México. [La decisión] desde el punto de vista ambiental es una buena noticia porque esa zona del Valle puede tener un destino distinto a una megaobra de infraestructura. Ahora se recupera la esperanza para revertir el deterioro ambiental”, señaló.

Benjamin Cokelet, codirector ejecutivo y fundador del Proyecto sobre Organización, Desarrollo, Educación e Investigación (PODER, por sus siglas en inglés), se manifestó a favor de la decisión de decir no al aeropuerto en Texcoco, aunque considera que la consulta no fue el mecanismo adecuado para hacerlo, pues los derechos humanos no deberían consultarse.

“Las y los afectados por el aeropuerto, los pueblos y las comunidades que están a su alrededor nunca tuvieron que haber pasado por una consulta para avalar su decisión, aunque estamos de acuerdo en que el proyecto no era viable y tenía muchos más costos que beneficios”, subrayó.

Alberto Solís, director de Servicios y Asesoría para la Paz AC (Serapaz), organización que da acompañamiento al Frente de Pueblos en Defensa de la tierra desde 2012, celebró: “Nos da mucho gusto que se haya tomado esta decisión. El pueblo y las comunidades se lo merecen porque han luchado históricamente por alcanzar este logro. Con ello se respeta el derecho a que la gente siga conservando su tierra y le siga dando un uso productivo en beneficio, además, del medio ambiente”.

Cokelet reconoció que la consulta fue un acto democrático, pero acentúa que aún no existen suficientes estudios que confirmen la viabilidad de edificar la base aérea en Santa Lucía. Foto: Artemio Guerra Baz, Cuartoscuro.

SE ESCUCHÓ AL PUEBLO

López Obrador agradeció a quienes participaron en la consulta y aseguró que el problema de saturación del Aeropuerto Internacional Benito Juárez será resuelto con un ahorro de alrededor de 100 mil millones de pesos.

“Vamos a resolver el problema de la saturación del actual aeropuerto y nos vamos a ahorrar 100 mil millones de pesos. [Expresar el punto de vista] es un ejemplo de democracia. Se expresó la voluntad de los ciudadanos, volvimos a dar el ejemplo a nivel mundial”, comentó.

Además de hablar de los beneficios ambientales, los entrevistados afirman que la consulta fungió como un ejercicio de democracia y de escuchar la voz del pueblo que por años ha sido ignorada.

“Gana el movimiento ambiental y ganan los pueblos originarios. Será difícil que cualquier otro megaproyecto se realice sin consulta y sin contemplar las afectaciones socioambientales”, estimó Pineda Ramírez, quien además es docente en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Cokelet reconoció que la consulta fue un acto democrático, pero acentúa que aún no existen suficientes estudios que confirmen la viabilidad de edificar la base aérea en Santa Lucía, por lo que el fallo de la ciudadanía debe ser valorado sólo como rechazo a Texcoco y no como apoyo a Santa Lucía.

“Cualquier acto democrático es bienvenido, pero colocar la consulta entre uno y otro proyecto nos parece un poco desleal […] La decisión debe ser interpretada como un rechazo a Texcoco y no como un sí para Santa Lucía”, aclaró.

El Presidente electo aseguró que analizarán cuál será el destino del terreno federal del lago de Texcoco, sin embargo, confirmó su rescate y posible conversión a un centro ecológico deportivo para la Ciudad de México.

Al respecto, Ampugnani opina que se trata de un proyecto “muy prometedor”, aunque enfatiza en la importancia de la participación activa de los pueblos, de quienes se debe respetar la voluntad.

LOS QUE NO CELEBRARON

El tipo de cambio y la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) reaccionaron negativamente luego de darse a conocer los resultados de la Consulta Nacional sobre el futuro del NAIM: El peso fue la divisa más depreciada entre los principales cruces del dólar, de acuerdo con un análisis de Banco Base y datos de la agencia Bloomberg. La moneda mexicana tuvo una caída del 3.25 por ciento.

El Banco de México (Banxico) reportó que el dólar spot cerró en 20.06 unidades, su mayor nivel desde el pasado 27 de junio, mientras que en bancos se vende hasta 20.29 pesos, 49 centavos más que al cierre de la sesión pasada.

Aunque Peña Nieto se dijo respetuoso de la decisión de cancelar la base aérea, recalcó que de mantenerla, el Gobierno de López Obrador “tendrá que hacer frente al pago de compromisos, los cuales requerirán el uso de recursos adicionales a los del impuesto que pagan las viajeros”.

Por otro lado, empresarios mexicanos se pronunciaron en contra de la cancelación  y dijeron que la decisión tomada por el Presidente electo “envía un mensaje grave de incertidumbre a los mercados y a los inversionistas”.

La comunidad binacional de negocios representada por American Chamber of México consideró que la decisión de vulnera la certeza jurídica de las inversiones y el Estado de derecho.