Las autoridades de La Habana acusan al grupo, compuesto por ciudadanos cubanos residentes en Estados Unidos, de intentar una "infiltración con fines terroristas"
Ciudad de México, 26 de febrero (SinEmbargo).– La lancha rápida interceptada por las autoridades de Cuba, que estaba registrada en Florida, Estados Unidos, “transportaba a 10 individuos armados que, según declaraciones preliminares de los detenidos, pretendían realizar una infiltración con fines terroristas”, informó el Gobierno de la isla, que incautó en la operación fusiles de asalto, pistolas, artefactos explosivos improvisados, chalecos antibalas, miras telescópicas y uniformes de camuflaje.
Cuatro cubanos armados a bordo de una lancha rápida registrada en Florida murieron en un tiroteo con tropas fronterizas cubanas cerca de la costa de la isla el miércoles, dijeron las autoridades locales. El tiroteo también hirió a otras seis personas que se encontraban en la lancha rápida después de que ésta entró en aguas territoriales de Cuba, dijo el Ministerio del Interior de Cuba.
Las autoridades cubanas indicaron que todos los participantes son ciudadanos cubanos residentes en Estados Unidos, la mayoría con antecedentes penales relacionados con actividades delictivas y violentas. Destacaron, por ejemplo, que Amijail Sánchez González y Leordan Enrique Cruz Gómez, actualmente están bajo investigación penal y son buscados por las autoridades cubanas por su presunta participación en la promoción, planificación, organización, financiación, apoyo o ejecución de actos terroristas en Cuba o en el extranjero.
Participants in Foiled Armed Infiltration in Villa Clara Identified
As part of the ongoing investigation into the armed attack against a patrol vessel of the Border Guard Troops of the Ministry of the Interior, in the northeastern area of the El Pino channel, at Cayo Falcones,… pic.twitter.com/s9IFmUkqvk
— Cuban Embassy in US (@EmbaCubaUS) February 26, 2026
El Departamento de Estado de EU informó a la prensa que dos ciudadanos estadounidenses se encontraban entre los diez ocupantes de la lancha. Uno de los estadounidenses falleció y el otro se encuentra entre los lesionados. La misma información indica que otro de los tripulantes portaba una visa K-1, otorgada a extranjeros que planean contraer matrimonio con ciudadanos estadounidenses.
El Gobierno de EU también ha explicado que la embarcación había sido reportada como robada en Florida. La lancha, de unos ocho metros de eslora, permanecía amarrada en un muelle de los cayos de Florida. Su dueño notó su desaparición alrededor de las 9:30 de la mañana del miércoles, el mismo día del incidente, según consta en la denuncia presentada ante la oficina del sheriff del condado de Monroe.
La familia propietaria afirmó que la embarcación —una lancha de pesca tipo Carolina Skiff— fue sustraída por un trabajador de su empresa de construcción. Señalaron además que se enteraron de que su bote estaba involucrado en el suceso únicamente después de que el Gobierno cubano difundiera la información.
Cuba informó a su vez que el ciudadano cubano Duniel Hernández Santos fue arrestado en territorio nacional, “presuntamente fue enviado desde Estados Unidos para facilitar el desembarco y la recepción del grupo armado y ha confesado su participación”.
Otros detenidos han sido identificados como Conrado Galindo Sariol, José Manuel Rodríguez Castelló, Cristian Ernesto Acosta Guevara y Roberto Azcorra Consuegra. El Gobierno cubano expuso que Michel Ortega Casanova ha sido identificado entre los fallecidos mientras que se está trabajando para identificar a las tres personas restantes.
María de Jesús Galindo, hija de Conrado Galindo Sariol, uno de los hombres identificados por Cuba como tripulante de la lancha rápida detenido, dijo que no tenía ni idea de que su padre viajaba a Cuba hasta que vio su nombre en la lista publicada por el gobierno cubano. Creía que había estado trabajando en su trabajo habitual de reparto de paquetes para Amazon en zonas cercanas a Miami.

La joven de 22 años vio a su padre por última vez hace tres días y no había tenido contacto con él el miércoles. Dijo que su padre, un ciudadano cubano de unos 50 años, llevaba 10 años viviendo en Estados Unidos y no había regresado a Cuba desde entonces. “Fue una sorpresa total”, dijo a The Washington Post. “Estoy en shock. Nunca me lo hubiera esperado”.
La agresión ocurre justo cuando la administración de Donald Trump ha suspendido los envíos de petróleo a Cuba y ha advertido que impondrá aranceles a los países que intenten abastecer de crudo a la isla, medidas que han asfixiado la vida en Cuba. Un análisis de The New York Times publicado la semana, basado en el rastreo de movimientos marítimos, sostiene que la administración de Donald Trump ha impuesto el primer bloqueo efectivo desde la Crisis de los Misiles, asfixiando casi por completo la vida económica del país en uno de sus momentos más vulnerables.
Aunque la administración de Trump evita calificar formalmente estas acciones como un “bloqueo”, prefiriendo términos como cuarentena o sanciones, en la práctica buscan aislar a Cuba económicamente. Organismos internacionales, incluida la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, han señalado que estas políticas han agravado el sufrimiento de la población al afectar servicios básicos como transporte, salud, recolección de basura y suministro eléctrico, situaciones que organismos de la ONU y expertos han vinculado con violaciones del derecho internacional.
Fue en ese contexto que este miércoles una embarcación se aproximó a la isla. El vehículo fue identificado a una milla náutica al noreste del canal El Pino, al norte de Corralillo, en la provincia central de Villa Clara, de acuerdo con un comunicado del Ministerio del Interior de Cuba. En ese punto, cinco guardias fronterizos cubanos que navegaban en una embarcación oficial se acercaron a la lancha rápida para solicitar identificación. Las personas a bordo respondieron abriendo fuego, lo que derivó en un enfrentamiento en el que un comandante cubano resultó herido.
El gobierno informó que, como resultado del tiroteo, cuatro de los atacantes murieron y seis más resultaron heridos. Los lesionados fueron evacuados y recibieron atención médica. Posteriormente, las autoridades aseguraron que los hombres portaban armas de fuego, bombas molotov, chalecos antibalas y equipo de camuflaje. Asimismo, indicaron que fue arrestado un hombre que confesó haber viajado en avión a la isla para encontrarse con la embarcación, y añadieron que la mayoría de los involucrados contaban con antecedentes penales o historial de violencia.
El Ministerio cubano dijo que los agentes fronterizos actuaron en defensa de la nación. “Ante los desafíos actuales, Cuba reafirma su determinación de proteger sus aguas territoriales, basada en el principio de que la defensa nacional es un pilar fundamental del Estado cubano para salvaguardar su soberanía y garantizar la estabilidad en la región”, dijo el ministerio el miércoles más temprano.

De acuerdo con los registros estatales de Florida,citados por The New York Times,la embarcación implicada está registrada en ese estado y corresponde a una lancha motora Pro-Line de 24 pies, construida en 1981, dato que coincide con el número de matrícula proporcionado por las autoridades cubanas.
El Secretario de Estado, Marco Rubio, quien se encontraba en San Cristóbal y Nieves como parte de una gira diplomática por el Caribe, declaró que Washington estaba investigando el incidente, aunque por el momento dependía de la información proporcionada por el gobierno cubano. Rubio subrayó que el hecho no formó parte de ninguna operación del gobierno estadounidense ni involucró a personal oficial.
"Vamos a tener nuestra propia información sobre esto, vamos a averiguar exactamente qué sucedió y hay una serie de cosas que podrían haber sucedido aquí", declaró Rubio. "Basta con decir que es muy inusual ver tiroteos en mar abierto como éste", dijo.
El Fiscal general de Florida, James Uthmeier, dijo que estaba ordenando a los fiscales que abrieran una investigación junto con otros socios policiales estatales y federales. Por su parte, el congresista republicano por Florida Carlos A. Giménez solicitó una investigación inmediata sobre lo que calificó como una “masacre”. El fiscal general de Florida, James Uthmeier, informó que ordenó a la Oficina de Fiscalía Estatal abrir una indagatoria y afirmó que no se puede confiar en el gobierno cubano y que harán todo lo posible para exigir responsabilidades.



