Ciudad de México, 11 de marzo (SinEmbargo).- La designación de Aureliano Hernández Palacios Cardel como nuevo titular de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) ha reavivado el debate sobre la independencia del órgano encargado de fiscalizar el uso de los recursos públicos en México. El hecho de que el nuevo Auditor provenga del mismo círculo que dirigió la institución durante los últimos años plantea dudas sobre si realmente habrá cambios en el funcionamiento del organismo.
Durante el programa PODEROSOS de SinEmbargo Al Aire, la auditora forense Muna Dora Buchahin y el periodista Obed Rosas analizaron las implicaciones del nombramiento y el papel que juega la ASF dentro del sistema de control del gasto público.
Obed Rosas explicó que la decisión se tomó apenas horas antes del análisis y que el perfil del nuevo auditor ha generado cuestionamientos debido a sus vínculos políticos y a su trayectoria dentro de la propia institución. “En estos momentos se ha decidido, hace unas horas, la designación de Aureliano Hernández Palacios Cardel, un personaje que ha sido vinculado con la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. Su padre fue secretario particular de la Presidenta y también la sucedió en la alcaldía de Tlalpan, una vez que la Presidenta contendió por el gobierno de la Ciudad de México. Sin embargo, Aureliano Hernández Palacios es un personaje que también ocupó un lugar en la auditoría de David Colmenares, fue auditor especial de gasto federalizado”.
Para la especialista en auditoría y fiscalización Muna Dora Buchahin, el nombramiento no representa una ruptura con la etapa anterior, sino una continuidad del mismo grupo que ha dirigido la institución en los últimos años. Según explicó, el proceso de designación dejó pasar la oportunidad de transformar de fondo a la ASF e incluso de avanzar hacia la paridad en un cargo que históricamente ha estado ocupado por hombres.
“Hay una continuidad y nada más se entregó, como en las carreras, el relevo”, afirmó. Buchahin consideró que también se desaprovechó “una gran oportunidad en este país de tener a la primera mujer Auditora superior”, pues existían perfiles con experiencia suficiente para ocupar el cargo.
La especialista advirtió que el problema no se limita al nuevo Auditor, sino al grupo que ha dominado la institución desde 2018. A su juicio, ese círculo de poder ha mantenido el control del organismo y ha impedido su transformación.
“Qué nos depara el destino en estos siguientes ocho años con este lamentable nombramiento de alguien que ha sido parte de la corrupción de la Auditora Superior de la Federación, forma parte del mismo grupo de poder. O sea, ni autonomía, ni independencia, ni especialización, pero sí una gran familia en el poder”, sostuvo.
Buchahin también criticó la composición del grupo que dirige la ASF, al considerar que se trata de una estructura dominada por funcionarios cercanos entre sí y provenientes del mismo entorno político.
“Estamos hablando de un grupo de puro hombre, nada de que tiempo de mujeres… un grupo de hombres que tiene a cargo la Auditoría Superior de la Federación”, dijo, al señalar que muchos de ellos llegaron en 2018 provenientes del gobierno de la Ciudad de México. “Entonces ahí estaba Aureliano… son la misma burra nada más que revolcada”.

Obed Rosas subrayó que el poder del Auditor superior radica en el alcance de sus facultades. La institución revisa miles de millones de pesos cada año y sus observaciones pueden derivar en sanciones administrativas o investigaciones por corrupción.
Por ello, insistió en que la seriedad con la que se ejerza el cargo tiene consecuencias directas en la rendición de cuentas del país. “La Auditoría Superior de la Federación… tiene en su responsabilidad revisar las cuentas, todos los recursos que se ejercen a nivel federal”, explicó.
El periodista recordó además que en el pasado se planteó una reforma para impedir la reelección del Auditor superior, impulsada por el Diputado Alfonso Ramírez Cuéllar. Aunque la iniciativa pasó casi desapercibida, su justificación señalaba problemas graves dentro de la institución.
“Ramírez Cuellar en su momento presentó esta iniciativa de no reelección del Auditor… el contenido de la justificación del documento hablaba de una auditoría corrupta, una auditoría que no estaba desempeñando sus funciones”, explicó Rosas, al señalar que el tema nunca volvió a discutirse con fuerza.
Para Buchahin, los problemas dentro de la ASF también tienen que ver con la forma en que se integró el equipo directivo en los últimos años. De acuerdo con su testimonio, muchos de los funcionarios que llegaron al organismo no provenían del ámbito de la auditoría.
“Él llegó en 18, ninguno es Auditor, venían de ser funcionarios de la Ciudad de México, llegaron todos ellos a auditar, es un conflicto de interés grave”, afirmó. A su juicio, en lugar de fortalecer la fiscalización, el grupo se enfocó en resolver observaciones y cerrar casos pendientes.
Incluso mencionó que algunos de esos procesos estaban relacionados con investigaciones relevantes de corrupción.
“Llegaron todos a limpiar todas las observaciones, incluidas las que quería limpiar de la estafa maestra… y es delicadísimo”, sostuvo.
Buchahin también denunció prácticas de nepotismo y reparto de cargos dentro de la institución, especialmente en los puestos de mayor nivel.
“Tienen plazas para repartir y para regalar… ahí están colocados los hijos, los hermanos, los parientes de diputados, de cuates, de cuatas”, dijo. Según explicó, esa estructura interna se mantiene prácticamente intacta, lo que a su juicio explica por qué la llegada del nuevo auditor difícilmente implicará cambios profundos.
“Pareciera que nada sucedió, porque toda la bandota de los aurelianos, pues está adentro”, afirmó, al señalar que el área de gasto federalizado —donde se revisan los recursos transferidos a estados y municipios— sigue bajo el control de ese mismo grupo.
Rosas también llamó la atención sobre las conexiones familiares del nuevo auditor, que van más allá de su trayectoria dentro de la ASF.
“Aquí hay una cuestión que creo que hay que hablar”, dijo, al recordar que el nuevo auditor no sólo fue parte del equipo de Colmenares, sino que además su familia ha ocupado diversos cargos públicos. Su padre colaboró con la actual Presidenta, su abuelo fue rector de la Universidad Veracruzana y su hermano trabaja en el IMSS-Bienestar.
Finalmente, Buchahin planteó otra pregunta clave para entender el funcionamiento del sistema de fiscalización: quién vigila a la propia Auditoría Superior. Explicó, que en teoría existe un mecanismo institucional para hacerlo.
“¿Quién debería fiscalizar a la Auditoría Superior? La Unidad de Evaluación y Control, a través de la Comisión de Vigilancia… que es el órgano que se supondría que hace revisiones”, explicó.



