Ciudad de México, 19 de marzo (SinEmbargo).- La moneda mexicana inició una jornada marcada por el nerviosismo de los mercados ante el incremento histórico del precio del petróleo por la escalada bélica en Medio Oriente. El dólar cotiza en el arranque de este jueves 19 de marzo en el umbral de los 17.85 pesos mexicanos, según datos de Bloomberg. El debilitamiento ocurre en un momento de alta fragilidad geopolítica y la aversión al riesgo por parte de los inversionistas.
El catalizador de esta sacudida financiera ha sido el incremento vertical en los precios del crudo. El petróleo Brent ha escalado hasta los 119 dólares por barril, una cifra que no se veía en años y que responde a los ataques perpetrados contra infraestructura estratégica en Irán. Esta disrupción en la oferta de hidrocarburos no solo encarece los costos de transporte y producción a escala planetaria, sino que altera radicalmente las proyecciones inflacionarias.
La decisión de la Reserva Federal (Fed) de mantener su postura restrictiva, manteniendo las tasas de interés en un rango de 3.50% a 3.75%, pero con un mensaje sustancialmente más agresivo por parte de Jerome Powell, presidente del Banco Central, después de que Washington decidió no ceder en el costo del dinero mientras la inflación no esté bajo control absoluto.
¿Cuál es el impacto de la política de la Fed?

El endurecimiento del discurso de la Reserva Federal ha sido el factor determinante para que el diferencial de tasas, que históricamente ha favorecido al peso mexicano, comience a perder su atractivo relativo.
Las declaraciones de Powell han dejado claro que la posibilidad de nuevos incrementos no está fuera de la mesa, lo que incentiva el flujo de capitales hacia activos denominados en dólares, considerados refugios seguros en tiempos de guerra. Esta dinámica se ve potenciada por el conflicto en Irán, ya que cualquier amenaza a la estabilidad del Estrecho de Ormuz o a las refinerías de la región se traduce de inmediato en una salida de capitales de mercados de riesgo como el de México.
Además, la narrativa de "tasas altas por más tiempo" en Estados Unidos limita el margen de maniobra de las autoridades monetarias locales. Si el peso continúa depreciándose hacia la barrera de los 18.00 por dólar, el consumo interno podría verse afectado por el encarecimiento de bienes importados.
La interdependencia con la economía estadounidense obliga a México a seguir de cerca los indicadores de empleo y consumo en el vecino del norte, los cuales, hasta ahora, muestran una resiliencia que justifica la postura firme de la Fed, pero que castiga indirectamente la paridad del peso.
Inicio de la revisión del T-MEC

El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, encabeza un proceso que es vital para la competitividad de la región, pero que inevitablemente introduce una "prima de riesgo" en la moneda nacional.
Las discusiones sobre reglas de origen, disputas laborales y el nuevo enfoque energético de México son puntos de fricción que el mercado observa con cautela. La volatilidad del peso en esta sesión es, en gran medida, un reflejo de este compás de espera ante los resultados de las primeras mesas de negociación comercial con Estados Unidos y Canadá.
Pese a los nubarrones, existen indicadores que moderan el pesimismo. El empleo manufacturero en México ha mostrado una resistencia notable y la reciente visita de la delegación oficial de Alemania sugiere que el país sigue siendo un destino atractivo para la relocalización de cadenas de valor.



