Trump mata la relación histórica con Europa mientras España se declara en resistencia

27/03/2026 - 1:10 pm

Hay una rebelión cada vez más notoria contra el mandatarios estadounidense en Europa, la cual ha sido abanderada por España y el Presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez.

Ciudad de México, 27 de marzo (SinEmbargo).– Susan B. Glasser suele ser lapidaria en sus textos para The New Yorker. Pero cuando se trata de Donald Trump no suelta piedras. Suelta bombas. Su ensayo sobre la ruptura Estados Unidos-Unión Europea es de una particular crueldad:

“Tras una década en la era Trump –arranca–, existen algunas reglas que, a estas alturas, deberían ser de sentido común para navegar en el caos. Una de ellas, por supuesto, es no dar por sentado que el Presidente estadounidense con menos conocimientos sobre la realidad esté diciendo la verdad. La guerra en Irán ‘se ha ganado’, declaró el martes, mientras desplegaba miles de tropas estadounidenses en Oriente Medio, presumiblemente para estar disponibles en caso de que fuera necesario volver a ganar la guerra”.

Otra regla, dice, “es prestar mucha atención a las cosas sobre las que [Trump] despotrica a altas horas de la noche o a primera hora de la mañana. Las publicaciones de Donald Trump —con todo su voluminoso fervor en mayúsculas— representan lo más cercano al instinto puro de un Presidente estadounidense. El Trump insomne ​​es el verdadero Trump. Puede que no siempre actúe según sus diatribas, pero son más que un simple catálogo de lo que le enfurece. Hay que pensarlo como una guía de lo que haría si pudiera hacer lo que quisiera”.

Su “Carta desde Washington” de esta semana dice que Donald Trump rompió relaciones con Europa y que la guerra en Irán le está ayudando a conseguirlo.

Trump dice que no planea enviar tropas a Irán.
Trump se ha encargado de poner fin a la relación EU-Unión Europea. Foto: White House

Glasser dice que por la conducta cuestionable del Presidente de Estados Unidos, sus amigos en Europa y en otros lugares también “deberían tomar nota de lo que dijo el Presidente a las 6:16 de la mañana del jueves, cuando comenzó el día denunciando no sólo a los ayatolás de la República Islámica, sino también a las naciones de la OTAN que hasta ahora se han negado a unirse a Estados Unidos en su guerra contra Irán”.

Trump escribió en Truth Social:

“¡Estados Unidos no necesita nada de la OTAN, excepto ‘nunca olvidar’ este momento tan importante!”

“Unas horas más tarde, en una reunión de gabinete, volvió al tema de sus aliados desleales. ‘Estamos muy decepcionados con la OTAN, porque no ha hecho absolutamente nada’, dijo. ‘Hace veinticinco años dije que la OTAN es un tigre de papel, pero, más importante aún, que nosotros acudiremos a su rescate, pero ellos nunca acudirán al nuestro’. En otras palabras, tenía razón desde el principio: Estados Unidos nunca debió haber confiado en esos europeos. Pedirles ayuda para reabrir el Estrecho de Ormuz, añadió, era una ‘prueba’. Y habían fracasado. ‘Creo que eso les va a costar muy caro’, dijo. A continuación, lanzó varias amenazas apenas veladas sobre cómo ‘Ucrania no es nuestra guerra’ y por qué, en realidad, Estados Unidos no debería molestarse en proteger a Europa de Rusia, dado el ‘enorme y hermoso océano’ que separa a Estados Unidos de las legiones de Vladimir Putin”, agrega Glasser.

Claro que hay una rebelión cada vez más notoria contra Trump en Europa. No es la única muestra, pero sí la más reciente: Pedro Sánchez se volvió “el estandarte de la oposición política occidental al Presidente de los Estados Unidos, dice este viernes The Wall Street Journal. Habla de una “revuelta española”.

“En mi opinión, esta guerra en Irán es un gran error para el mundo y, por lo tanto, para Estados Unidos”, dijo Sánchez a The Wall Street Journal. “En este mundo donde las decisiones se rigen cada vez más por el impulso, desde España ofrecemos lo contrario: ofrecemos previsibilidad”.

Sánchez es socialista, o al menos eso dice su partido que es.

“Sánchez, un socialista telegénico de 54 años, ha adoptado el sencillo eslogan de ‘no a la guerra’. A diferencia de otros en Europa, se ha negado a permitir que el ejército estadounidense utilice las bases aéreas de su país para la contienda, a pesar del enfado de Trump”, agrega el diario. “España, que rara vez es el centro de gravedad en los asuntos europeos, se ha convertido en el estandarte de los europeos frustrados por el miedo del continente a plantarle cara a un Presidente estadounidense”.

En enero, Trump amenazó con arrebatar Groenlandia por la fuerza a Dinamarca. “Una amenaza tan impactante —aunque no debería haberlo sido— que muchos líderes europeos coincidieron con el Primer Ministro de Canadá, Mark Carney, quien aprovechó su discurso en el Foro Económico Mundial de Davos para proclamar el fin de la ‘agradable ficción’ de que aún existía un orden internacional liberal liderado por Estados Unidos”, cuenta Glasser en su texto de The New Yorker.

“En cuanto a la principal prioridad de seguridad de Europa, ayudar a Ucrania a repeler la invasión rusa, Trump ya ha suspendido toda la asistencia militar directa estadounidense a Kiev; ha culpado repetidamente al Presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, en lugar de a Putin, del fracaso de las conversaciones de paz lideradas por Estados Unidos; y, precisamente esta semana, según Zelenski, le dijo a Ucrania que debería aceptar ceder territorio en el Donbás a Rusia a cambio de vagas garantías de seguridad estadounidenses. El jueves, mientras Trump arremetía contra la OTAN, el Washington Post informó que el Pentágono estaba considerando desviar armas que Ucrania necesita con urgencia —financiadas por europeos— hacia Oriente Medio”, agrega la autora.

Glasser sostiene que el establishment republicano ya no existe y que la Casa Blanca de Trump está llena de aduladores, y cuenta: “A finales de 2018, otro de los nombramientos de Trump durante su primer mandato, el general retirado de cuatro estrellas de la Infantería de Marina, Jim Mattis, renunció al Gabinete en una disputa sobre el maltrato de Trump a los socios de Estados Unidos en Siria. En su carta de renuncia, Mattis afirmó que Estados Unidos no podía seguir liderando el mundo ‘sin mantener alianzas sólidas y mostrar respeto a esos aliados’”.

La autora concluye en su artículo en The New Yorker: “No es casualidad que Mattis se haya convertido ahora en uno de los exfuncionarios de Trump más críticos con su gestión de la guerra con Irán, el ‘absurdo delirante’ de sus exigencias de cambio de régimen y las consecuencias negativas de todo ello para el papel de Estados Unidos en el mundo. ‘No puedes ganarte a los aliados si no confían en ti’, declaró Mattis a Margaret Hoover de PBS esta semana. Exacto”.

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Redacción/SinEmbargo

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