Ciudad de México, 12 de mayo (SinEmbargo).- Los directivos de la FIFA se han mostrado nerviosos a menos de un mes del inicio del Mundial 2026 en Norteamérica ante la venta real de entradas para la justa internacional. De acuerdo con el organismo se registraron más de 500 millones de solicitudes para conseguir un boleto para alguno de los partidos del torneo, sin embargo, la cifra dista bastante de los tickets comprados dentro de la plataforma.
La diferencia entre el interés inicial y la transacción final sugiere que el modelo negocio implementado para esta edición podría estar enfrentando su primer gran fracaso operativo antes del silbatazo inicial. La razón principal del estancamiento comercial no es la falta de pasión por el futbol, sino un obstáculo económico que resulta infranqueable para el aficionado promedio que da la vida al torneo.
Dentro de los Estados Unidos, el mercado que la FIFA esperaba capitalizar con mayor fuerza, la respuesta ha sido gélida debido a los precios prohibitivos. Según reportes de The Athletic, las bajas ventas para el partido inaugural en Los Ángeles han generado una incomodidad tal que incluso figuras políticas de alto perfil se han pronunciado al respecto.
Precios escandalosos de boletos y la reventa oficial

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró recientemente que está "decepcionado" por la imposibilidad de los aficionados para asistir a los encuentros y llegó a afirmar tajantemente que "tampoco pagaría" el precio de los boletos que están actualmente en la plataforma de la FIFA.
La tensión filosófica sobre el futuro del fútbol se ha polarizado entre la visión europea del deporte como un bien cultural y el modelo estadounidense de "maximización de ingresos". Según fuentes consultadas por The Independent, la administración de Gianni Infantino parece haberse inclinado totalmente hacia esta segunda postura, rodeándose de asesores enfocados en extraer el mayor beneficio posible de cada asiento.
Esta decisión ha llevado a situaciones extremas donde algunos boletos para la gran final se han llegado a ofertar en la plataforma oficial de reventa de la FIFA por cifras que superan el millón de dólares, una situación que especialistas en gobernanza califican como una lección sobre "cómo quitarle toda la alegría a la experiencia".
Además del costo base, la controversia se extiende a las políticas de reventa que el organismo ha implementado. Aunque en Estados Unidos la reventa es legal, la FIFA ha sido criticada por beneficiarse doblemente: primero con el incremento del precio de mercado y, segundo, mediante el cobro de una comisión del 15% por "facilitar" la transacción, sumado a otro 15% que se le descuenta al vendedor.
Las dudas en torno a los precios

Los directivos del organismo se encuentran en un escenario de incertidumbre, de acuerdo con diversas fuentes son pocas personas las que están definiendo los precios de los torneos y muchos directivos de alto perfil sólo recibieron planes de la oficina de Gianni Infantino.
El objetivo del presidente de la FIFA siempre fue maximizar ingresos usando todas las herramientas posibles, una muestra de ello fue la reciente asociación del organismo con la empresa Fanatics para la producción de la memorabilia del Mundial a partir de 2031, dejando así una relación de más de 60 años con la editorial italiana Panini.
La verdadera amenaza para el legado del torneo radica en la exclusión de los aficionados que históricamente le han dado identidad y atmósfera a las Copas del Mundo. Académicos y expertos en sociología del deporte advierten que, si se expulsa a los seguidores más apasionados por motivos financieros, el valor emocional del evento se deteriorará irremediablemente.



