Las pioneras del futbol mexicano: "la gente debe conocer su historia" ¬ ENTREVISTA

14/06/2026 - 10:00 am

Las pioneras del futbol mexicano de 1971 buscan algo más que el reconocimiento de la FIFA: que su historia perdure y ocupe el lugar que merece en la memoria colectiva.

Ciudad de México, 14 de junio (SinEmbargo).– Teresa Aguilar, Elvira Aracén, Irma Chávez, Martha Coronado, Lourdes de la Rosa, María Hernández, Patricia Hernández, Elsa Huerta, Berta Orduña, Paula Pérez, Yolanda Ramírez, Eréndira Rangel, María Eugenia Rubio, Sandra Tapia, Guadalupe Tovar, Alicia Vargas y Silvia Zaragoza. Ellas son las pioneras del futbol femenil mexicano. Fueron las primeras en llegar a la final de un Mundial, torneo que se celebró en 1971 en México y en el que quedaron en segundo lugar al ser derrotadas por Dinamarca.

Ha pasado más de medio siglo desde entonces, y aún la FIFA continúa sin reconocer oficialmente este Mundial femenil de 1971. Esta historia la reconstruyen Ingrid Bravo y Sergio Campos junto a Jessica Arreola, Olga Mayoral y Francisco de la Mora en el cómic Pioneras que edita el Fondo de Cultura Económica. Bravo y Campos expusieron que detrás de la negativa institucional de reconocer este certamen persisten las mismas estructuras de desigualdad que marcaron al deporte durante décadas.

"Desde que comenzó toda esta investigación para mí siempre ha existido esta frustración de por qué la FIFA no lo reconoce. Con todo lo que hemos recopilado, la explicación pasa por el machismo y por esta misma opresión que históricamente ha existido. Cuando las mujeres ocupan espacios que entre comillas deberían pertenecer a los hombres, hay quienes no quieren que exista esa equidad. En los años setenta ellas eran un grupo de muchachas cuyo sueño simplemente era jugar fútbol y representar a su país. Nunca pensaron en hacerse ricas o en convertirse en profesionales; lo único que querían era poner en alto a México", expuso Ingrid Bravo.

Sin embargo, la autora reconoce que las propias futbolistas han encontrado una forma distinta de entender la reparación histórica. "He visto que a ellas lo que realmente les importa es que la gente conozca su historia. Si la FIFA lo reconoce, qué bueno, y si no, ellas quieren que su historia siga prevaleciendo. Lo importante es que se forme una comunidad que continúe transmitiendo esa memoria para que no desaparezca con el paso de los años".

De hecho, la convivencia con las jugadoras permitió a Sergio Campos descubrir que la prioridad de las protagonistas ya no está en exigir cuentas al pasado, sino en disfrutar el reconocimiento que finalmente empieza a llegar.

"A ellas ya no les importa tanto el pasado. Ya vivieron sus procesos, ya les tocó experimentar el olvido y cada una encontró su manera de enfrentarlo. Lo que hemos visto gracias al cómic es que están felices porque todavía, estando con vida, tienen la oportunidad de contar de viva voz su historia. Existen documentales, está este libro, hay espacios para conversar con ellas y eso es algo que disfrutan muchísimo. Creemos que esta historia puede servir para reconocer que hubo un error institucional y una forma de violencia, pero sobre todo para que ellas tengan la posibilidad de disfrutar en vida del reconocimiento que se les pueda dar".

Portada del libro Pioneras, la historia que cambió el futbol mexicano. Foto: Fondo de Cultura Económica

Con Pioneras, Ingrid Bravo y Sergio Campos buscan precisamente eso: que las futbolistas mexicanas que llenaron el Estadio Azteca en 1971 y conquistaron el subcampeonato mundial ocupen, por fin, el lugar que les corresponde en la memoria colectiva.

En la plática expusieron las condiciones en las que aquellas futbolistas construyeron su legado fueron especialmente adversas. Para Bravo, el retraso que ha vivido el fútbol femenil puede medirse en décadas.

"Después de 1971 tuvieron que pasar prácticamente cincuenta años para que existiera una liga profesional en México. Las pioneras tuvieron que picar piedra, pero antes de ellas también hubo otras mujeres que hicieron lo mismo. Y actualmente seguimos en esa construcción para tratar de emparejar la cancha. Las grandes instituciones deben entender que el fútbol femenil no es un gasto, sino una inversión. Se necesita más difusión, mejores horarios y seguir apostando por este deporte".

Campos considera que uno de los cambios más profundos deberá producirse entre la afición y los propios actores que rodean al fútbol. "El día que seamos capaces de nombrar a todas las jugadoras de un equipo femenil, el día que las conozcamos igual que conocemos a los hombres, entonces existirá un verdadero cambio. Las pioneras están felices de que exista una liga, pero todavía hay muchas cosas por hacer".

En ese sentido, Bravo destaca que incluso las transmisiones deportivas evidencian desigualdades que todavía persisten. "Muchas veces ni siquiera los comentaristas conocen los nombres de las futbolistas. Eso en el fútbol varonil no pasa. También hay algo muy importante: el ambiente en los partidos femeniles es distinto. Como mujer, yo no me siento segura de ir sola a un partido varonil, pero sí podría hacerlo en uno femenil. Se ha construido una comunidad distinta y creo que sería mejor que el fútbol varonil adoptara esas buenas prácticas y no al revés".

La persistencia de actitudes sexistas en el deporte demuestra, a juicio de los autores, que la desigualdad no ha desaparecido. "Cuando a una deportista se le pregunta por su vestido o por el maquillaje, pero no por su preparación o por su desempeño, se está minimizando su logro deportivo. Son preguntas que jamás se le harían a un hombre. La mujer sigue siendo vista muchas veces como un objeto y eso es algo que debe cambiar", señala Campos.

Por su parte, Bravo considera que los medios de comunicación tienen una responsabilidad fundamental en esa transformación.

"Muchas veces las fotografías y las portadas siguen sexualizando a las mujeres. Parece que se fijan más en su cuerpo que en su talento. Y ahora, con el Mundial de 2026, también debemos cambiar la narrativa. Se dice que el Estadio Azteca será el primero en albergar tres Copas del Mundo, pero no son tres, son cuatro. Cuando algo se menciona existe; cuando no se menciona es como si nunca hubiera ocurrido. Por eso tenemos que seguir visibilizando la historia de las pioneras y cambiar la forma en que contamos estos temas".

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Obed Rosas

Obed Rosas

Obed Rosas es editor de la Unidad de Investigación y encargado de la sección de Libros de SinEmbargo, en donde también se ha desempeñado como Jefe de Mesa y Editor de Redes. Es Co-conductor de Poderos@s junto con Muna Dora, y de Siete Días, junto a Álvaro Delgado, programas de SinEmbargo Al Aire. Ha trabajado en otros medios como Expansión, Newsweek en Español y Revista Zócalo. Es licenciado en Comunicación y Periodismo por la FES Aragón de la UNAM y estudió, además, Lengua y Literatura Hispánicas en la Facultad de Filosofía y Letras de la misma casa de estudios.

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