La música me acompaña desde niño. Cuando mis padres me despertaban para ir a la escuela ya tenían el radio prendido, la música que sonaba era una combinación interesante: Pedro Infante y los Beatles. Mi infancia transcurrió entre esos dos polos, y más tarde, ya en la adolescencia, me di cuenta que mi padre sólo escuchaba ciertas canciones de los Beatles y otras le parecían ruidosas e incomprensibles. Con la natural necesidad adolescente de incordiar me dirigí de inmediato hacia ellas y descubrí el blues. Dicen que antes de morir uno recuerda en segundos todos los acontecimientos de su vida. Si en lugar de imágenes, lo que recordara antes de morir fuera música, escucharía al mismo tiempo y en sólo un segundo esta lista de canciones.
1.- Yer Blues (The Beatles)
Era una canción que ponía en el coche para molestar a la familia durante los paseos domingueros a Coyoacán. Ahora me causa una dolorosa nostalgia.
2.- In my Time of Dying (Led Zeppelin)
Era primero de secundaria y yo estaba en el Taller de Carpintería. No era muy ducho, así que me confinaron al almacén donde los compañeros me pasaban un papel con su firma a manera de vale para obtener en préstamo alguna herramienta: un cepillo, un serrote de costilla, un martillo de orejas. Yo escuchaba esto a todo volumen en una grabadora que me habían traído los Reyes Magos.
3.- Oye cantinero (El Tri)
Iba en una carretera hacia Zipolite, ¿a dónde más? Forjábamos unos toques y una amiga en la parte de atrás de una Caribe imitaba a la perfección a Alex Lora. “Yo quiero sentirme de lo peor”. En una curva nos detuvimos en seco: frente a nosotros había tres niños atropellados, uno de ellos todavía movía un brazo mecánicamente. Nos bajamos a “ayudar”, no había nada qué hacer. Los celulares no existían. Pusimos unos botes para que los carros se hicieran a un lado. Estuvimos allí hasta que llegó una ambulancia (¿quién la llamó?, ¿cómo se enteraron?) y se los llevó.
4.- Joe Garage (Frank Zappa)
Estudiaba inglés en el Instituto Benjamin Franklin que se encontraba a unos pasos de la primer plaza que conocí: Plaza Universidad. A la salida de mis clases de inglés, sacaba mi walkman, ponía Joe Garage y me metía a la plaza a perder el tiempo. Era feliz.
5.- Ice Cream Man (Tom Waits)
Encontré en el tianguis de la Facultad de Filosofía y Letras un disco pirata de Tom Waits, ¡qué descubrimiento! Decadente, ruidoso e insoportable, justo todo lo que yo quería ser en ese momento.
6.- I Need a Little Sugar my Bowl (Bessie Smith)
Me enamoré y pasé por todo eso.
7.- Land/Horses (Paty Smith)
“And I fill my nose with snow and go Rimbaud, go Rimbaud!” ¿Qué más se puede decir?
8.- Que bonito es no hacer nada (The Three Souls in My Mind)
Siempre quise bailar esta rola, pero bailo mal y soy tímido. Entonces, hice que los protagonistas de mi novela La soledad de los animales, un periodista fracasado y una niña preciosa y descalza, bailaran esta rola en un antro de mala muerte.
9.- Summertime (Janis Joplin)
Es una canción de cuna para niños muertos. Y yo no soy la mejor de las compañías cuando la escucho.
10.- Sometimes I'm Happy (Billie Holiday)
Dice Edward Said que el estilo tardío “como contradicción no resuelta” es, con frecuencia, lo mejor de algunos artistas. No la madurez pulida sino la decadencia áspera, no el final sosegado sino la catástrofe, la obstinación incómoda, la tensión sostenida. Así es el disco Last Recording de Bille Holiday que escucho mientras pongo el punto final.
Daniel Rodríguez Barrón nació en la Ciudad de México, en 1970. Estudió Letras Inglesas. Ha sido editor, traductor y colaborador en radio, revistas, televisión y periódicos. Es autor de En casa, publicado en la antología Sólo cuento editada por la UNAM (2009). Recibió una mención honorífica en el Premio Alemán de Periodismo 2009 por su documental “Adiós al Palacio de las lágrimas”. En 2007 estrenó su obra de teatro “La luna vista por los muertos”. En 2002 ganó el Premio Nacional de Dramaturgia Joven Gerardo Mancebo del Castillo con dicha obra, publicada en el volumen Teatro de la Gruta II, Fondo Editorial Tierra Adentro. En 2008, recibió el Premio Nacional de Periodismo. Condujo en Rompeviento.tv dos programas: "Arte afuera", donde hacía entrevistas a escritores, y "Homozapping" de análisis político. Actualmente tiene una sección de entrevistas en Noticias 22 en Canal 22 y coordina los Diálogos Cervantinos en el Festival Internacional Cervantino. La soledad de los animales es su primera novela.



