Sally Field va por su tercer Oscar. A los 66 años, la actriz hace gala de un estilo natural e introspectivo, alejado del desborde de juventud.

20/01/2013 - 12:30 am

Foto: Especial

Ciudad de México, 20 ene (SinEmbargo).- Con un estilo interpretativo desbordado, especie de Al Pacino con faldas que hizo de la exageración su rumbo fijo, Sally Field es una vieja conocida de los cinéfilos que la vieron madurar desde que ganara su primer Oscar encarnando a la sindicalista Norma Rae en 1980.

En 1984, la actriz, de 66 años, ganó su segunda estatuilla dorada por la película de Robert Benton, Un lugar en el corazón y desde entonces ha ido ganando edad y perdiendo afectación.

Hoy por hoy, sobre todo luego de verla en la serie Brothers and Sisters (2006-2011), Field resulta una de las actrices más naturales de la pantalla y aunque entre las postuladas al premio de la Academia de Hollywood todos los boletos se los lleva la octogenaria francesa Emmanuelle Riva, por su excelente trabajo en la laureada Amour, de Michael Haneke, su lugar en la terna es más que merecido.

A propósito de Lincoln, el filme de Steven Spielberg que aspira a 12 Oscar, todos hablan de la extraordinaria performance del inglés protagonista Daniel Day-Lewis, pero como la esposa del presidente estadounidense, Mary Todd, Sally no se queda atrás y entrega un trabajo digno de su prestigio.

En las ropas de Mary Todd Lincoln, una mujer complicada como su esposo y responsable del ascenso político de su marido (“Algún día será presidente de los Estados Unidos; si no lo creyera no me hubiera casado con él, ya que se podrán dar cuenta de que no es particularmente atractivo”, supo decir) Field “tuvo uno de los papeles más difíciles de la película”, dijo la productora Kathleen Kennedy.

De los cuatro hijos del matrimonio Lincoln, sólo uno alcanzaría la adultez. Cuando alcanzó el status de Primera Dama, Mary Todd fue criticada por gastar mucho dinero en remodelar la Casa Blanca. Al morir asesinado su marido, la mujer cayó en una espiral de locura que la hizo pasar una temporada en un manicomio, hasta morir recluida y olvidada en su hogar.

Field se sumergió en una intensa investigación acerca de su personaje, con la esperanza de acallar rumores y verdades a medias. Leyó numerosos libros, visitó los distintos lugares donde vivió la mujer y se reunió con historiadores y coleccionistas de sus pertenencias.

“A todos los lugares donde fui, intenté encontrar piezas para saber quién era”, comentó la actriz.

Sally está convencida de que Mary fue tan criticada en su época, en parte porque la gente quería mucho a Lincoln.

“De cierto modo, creo que la gente la satanizó porque esto lo enaltecía a él. Él fue un hombre noble, que se entregó por completo a una guerra espantosa y sangrienta, por lo que resulta una historia interesante que estuviera casado con una arpía. A la gente le gustaba pensar: - Ese pobre hombre, vean con lo que tiene que lidiar. Había algo al respecto, pero él no era precisamente un santo. Lincoln podía ser distante y remoto, pero Mary siempre creyó en su brillantez y nunca tuvo duda alguna de que él iba a cambiar el mundo. Y lo hizo”, dijo la intérprete.

“Era una mujer muy inteligente, pero en aquella época no había lugar para una mujer en cualquier mesa, excepto la del comedor, así que lo apoyaba tras bambalinas. Era muy sagaz políticamente hablando y había sido su confidente desde el principio, pero me parece que una vez que llegaron a la Casa Blanca, perdió un poco su lugar”, agrega.

Field estaba particularmente intrigada por tener la oportunidad de crear en pantalla con Daniel Day-Lewis la esencia de un matrimonio perdurable e intenso.

La pareja de actores comenzó a entablar la relación de una manera bastante inusual: mandándose textos, enfundados en sus respectivos personajes. “De manera inesperada, me enviaba cosas como epigramas o notas y así comenzamos a forjar un vínculo de intimidad”, comenta Field en las notas de prensa distribuidas por la Twenty Century Fox.

Sólo se reunieron una sola vez antes de que comenzara el rodaje, en Richmond y fueron a dar un paseo, para encontrar ese inefable vínculo como marido y mujer. Aunque nunca ensayaron formalmente, Field dice que desde el primer día en el set, “en mi opinión, este era el hombre con el que había estado casada durante mucho tiempo y que básicamente me estaba volviendo loca”.

“Creo que ambos confiábamos plenamente en el trabajo del otro y en intentar encontrar su relación. Nunca hubo un momento en el que Sally me pareciera otra cosa que la persona con la que compartí mi vida durante ese tiempo”, dice Day-Lewis.

Nacida en Pasadena, California y criada en el seno de una familia del mundo del espectáculo, Field comenzó su carrera en 1964, en la serie de televisión Gidget.

En 1996  hizo su debut como directora con el telefilme The Christmas Tree. Dirigió un episodio de la miniserie From the Earth to the Moon para HBO, y en el 2000 estuvo al frente de Beautiful, protagonizada por la inglesa Minnie Driver.

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Mónica Maristain

Mónica Maristain

Es editora, periodista y escritora. Nació en Argentina y desde el 2000 reside en México. Ha escrito para distintos medios nacionales e internacionales, entre ellos la revista Playboy, de la que fue editora en jefe para Latinoamérica. Actualmente es editora de Cultura y Espectáculos en SinEmbargo.mx. Tiene 12 libros publicados.

Lo dice el reportero