
Ciudad de México, 7 de junio (SinEmbargo).- El Presidente de la República Popular China, Xi Jinping, llegó a México el pasado martes 4 de junio. Durante su viaje al país en el que cerró "lazos de amistad" con su homólogo mexicano, Enrique Peña Nieto, el mandatario de la potencia mundial acordó uno de los acuerdos comerciales más importantes de la historia en la relación México-China.
El primer día de su estadía, los Primeros mandos firmaron una serie de acuerdos comerciales y económicos que se habían pospuesto por 10 años. Peña Nieto informó que se buscaba un mayor equilibrio en la balanza comercial con ese país y que con eso se iba a fortalecer la apertura de productos mexicanos en la República Popular.
En la nueva agenda bilateral se logró un acuerdo económico que permitirá la entrada al país oriental de la carne de cerdo y todas las categorías de tequila mexicanos; además sobre la mesa de negociaciones se tomó en cuenta el litigio de la industria textil con el fin de dirimirlo en forma amistosa.
La industria textil es uno de los elementos que tensaron la relación comercial entre las dos naciones cuando en 2012, México acusó “competencia desleal” a través de subsidios en la nación asiática.
Hasta ahora, de acuerdo con la Cámara de Comercio y Tecnología México-China, las inversiones de aquel país en México no alcanzaron los 300 millones de dólares. Esa cifra representó durante años el 0.05 % de la Inversión Extranjera Directa (IED), según un documento de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), basado en estadísticas del Banco de México.
También se anunció la creación de la Unidad Especializada de Asuntos Económicos entre México y China, que dependerá de la Secretaría de Economía, para vigilar la relación comercial además de la integración de un grupo empresarial binacional para favorecer los negocios y otro de funcionarios que revisen diversos temas bilaterales.
EL TEQUILA
Los presidentes de México, Enrique Peña Nieto, y de China, Xi Jinping, firmaron un acuerdo en el que los chinos se comprometieron a quitar, en forma definitiva, las barreras arancelarias a la bebida azteca por tradición.
El acuerdo representa una medida para buscar un mayor equilibrio en la balanza comercial de ambos países, donde México presenta un déficit de 51 mil millones de dólares al cierre de 2012.
“Se tomaron acuerdos que se habían pospuesto por 6 años, y una muestra es el haberse concluido (…) la instrucción para que el Gobierno –chino– permita el acceso de todas las categorías de tequila”, dijo Peña Nieto en conferencia de prensa, tras reunirse con el mandatario asiático.
Anteriormente, México soló podía exportar a China la categoría 49% de agave, pero ahora ya será posible vender también la denominada 100% de agave, lo que acercará la bebida a un mercado de 100 millones de chinos de clase económica alta que buscan productos exclusivos; esto, si se suma a los 300 millones de consumidores de clase media, representa un mercado potencial de 400 millones de personas.
Actualmente, según explicó a SinEmbargo el director del Consejo Regulador del Tequila (CRT), Ramón González Figueroa, el llamado “Acuerdo Tequila” no solamente permitirá aumentar en más de cuatro veces las exportaciones de la bebida a la tierra de Mao, sino que también ayudará a sacar de los inventarios 320 millones de litros que se tuvieron que producir ante el exceso de agave en las compañías productoras.
“La exportación ya se estaba dando, la barrera que teníamos no nos permitía exportar tequila 100% de agave, por eso la venta era muy pequeña; estábamos exportando, hasta 2012, 410 mil litros, una cantidad realmente muy pequeña. Pero gracias a este acuerdo, el año próximo estaremos exportando unos 2 millones de litros”, calculó.
OPOSICIÓN ALERTA DE RIESGO
Por su parte, Vladimir Aguilar García, secretario de Planeación del Partido de la Revolución Democrática (PRD), aseguró que los partidos de oposición debe revisar con sumo cuidado los acuerdos de índole económico que Enrique Peña Nieto signó con su homólogo chino, Xi Jinping, pues una apertura comercial indiscriminada como la que propuso el presidente mexicano puede resultar altamente riesgosa para la planta productiva nacional, dijo.
El funcionario perredista indicó que el que un país como México, que se encuentra en franca desventaja frente a China respecto a la balanza comercial entre ambos, se haya comprometido a abrir aún más sus fronteras a la economía más poderosa del mundo, no es la decisión más acertada que el gobierno mexicano haya podido tomar, sobre todo cuando por todos es sabido que el éxito de dicha nación se basa en la comercialización de productos de bajo costo y de mala calidad, muchos de ellos “piratas”, ante los cuales es imposible competir.
Aguilar García indicó que lograr, como pretende el gobierno mexicano, que la relación entre ambos países sea equitativa, lo primero que se tendría que hacer es obligar a China a eliminar las tácticas de competencia desleal que la caracterizan en muchos rubros.
“Habrá que abrirle los ojos a Peña Nieto y decirle que aunque se quiera convencer a sí mismo de lo contrario, México es un nación emergente y China la primera economía a nivel global, por lo que cualquier trato, convenio o intención comercial que se firme siempre resultará desventajosa para nuestro país.
Asimismo, Vladimir Aguilar exigió a Enrique Peña Nieto, a los titulares de Hacienda, Economía, Energía, Pemex y demás dependencias involucradas, aclarar el alcance y los riesgos que conlleva la declaración conjunta de 33 puntos en la que se basarán las relaciones comerciales México-China durante el presente sexenio.
“A primera vista los 12 memorandos de entendimiento en materias energética, petrolera, de infraestructura, minera, industrial y comercial que el gobierno chino le pudo sacar a Peña Nieto, parecen la abierta pretensión por hacerse de los energéticos de México, por ello esperamos que los compromisos que se han hecho al respecto no transgredan la legislación vigente”, finalizó.

CENTRO CULTURAL CHINA-UNAM
Si bien la relación con el gigante implicó un desequilibrio comercial, en materia educativa destacó el programa en el que fueron recibidos en México varias generaciones de estudiantes chinos entre 1974 y 1982. El gobierno de Beijing reconoció tal intercambio cultural en 2012, cuando se conmemoraron 40 años de relaciones.
El titular del Ejecutivo mexicano informó además de la creación del Centro Cultural de China en México e indico que el país asiático abrirá un Centro de Estudios Mexicanos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
La educación fue el último ámbito al que se refirió el Presidente mexicano. Y entonces, remató su intervención con el reconocimiento de “una hermandad” que data de “centurias” y no desde el inicio formal de las relaciones diplomáticas. Pero resaltó que “estamos ante la oportunidad de darle un nuevo impulso a la relación de las coincidencias” que tienen dos gobiernos que han iniciado casi al mismo tiempo.
Dijo que con la apertura del Centro Cultural de China en México, el primero en América, habrá un intercambio cultural que estreche a ambos pueblos e informó que se ofrecerán 300 becas gubernamentales a estudiantes mexicanos.
EL SELLO DE AMISTAD
Esta es la segunda ocasión que Xi Jinping pisa tierra azteca, la primera vez lo hizo en calidad de vicepresidente de China en 2009, durante el gobierno de Felipe Calderón; mientras que será el segundo encuentro con Peña Nieto, quien estuvo en abril pasado en el país asiático.
Ayer, durante el cierre de la visita, los presidentes concluyeron la nueva etapa de relaciones bilaterales con una ceremonia tradicional en la zona arqueológica de Chichén Itzá.
“Este es un buen lugar para sellar la amistad entre México y China”, dijo Peña Nieto durante el recorrido.
Con esta excursión, Xi completó la visita de tres días a México, donde acordó con Peña Nieto dar paso a una nueva asociación estratégica integral de sus relaciones bilaterales, que tendrá como ejes un trato igualitario, desarrollo conjunto y comunicación e intercambio permanente.
Peña Nieto afirmó el miércoles que a partir de la fecha las relaciones entre México y China “transitan de un paradigma de eventual competencia económica a otro de mayor complementariedad productiva y beneficios mutuos”.
El mandatario mexicano dijo que en el marco de la nueva relación se hará frente a dos importantes retos como lo son lograr un mayor equilibrio entre las exportaciones e importaciones y concretar posibilidades de inversiones entre ambos países.




