
Ciudad de México, 10 de agosto (SinEmbargo).– Con fuerte raigambre priista, Mario López Valdez, conocido como “Malova” –nacido en un pueblo pequeño del municipio de Los Mochis, Sinaloa–, abandonó un 19 de marzo de 2010 el partido que lo hizo Alcalde de Ahome y Senador de la República para volverse candidato del Partido Acción Nacional (PAN) a la gubernatura.
En 2005, el Gobernador Jesús Aguilar Padilla nombró a este exitoso empresario ferretero como Secretario de Planeación y Desarrollo del gobierno del estado. En 2006, fue nada menos que con Francisco Labastida Ochoa por el escaño del Senado. Los dos ganaron. Él se convirtió en Secretario de la Comisiones de Desarrollo Regional y de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Pesca, y fue integrante de la Agricultura y Ganadería y de Recursos Hidráulicos.
Así, un 24 de marzo de 2010 –apenas a 5 días de dejar al PRI– se registró como precandidato del PAN a Jefe del Ejecutivo de Sinaloa. Y ganó.
Pero algo le sigue hermanando con su ex partido, el Revolucionario Institucional: Como cualquier otro Gobernador priista, “Malova” enfrenta acusaciones de narcotráfico.
Le sucedió a Francisco Labastida y a Renato Vega; así pasó con Juan S. Millán y con Jesús Aguilar. Y antes de los 1980, casi desde la última parte de la segunda mitad del Siglo 20, todos los mandatarios sinaloenses han sido acusados, por distintas vías, de tener relaciones con el Cártel del Pacífico o el de Sinaloa, hoy lidereados por Ismael “El Mayo” Zambada y por Joaquín “El Chapo” Guzmán.
A López Valdez se le acusa de haber mantenido una serie de reuniones con Guzmán Loera, considerado por muchos el capo mexicano más exitoso de todos los tiempos –incluso por encima de Amado Carrillo Fuentes, “El Señor de los Cielos”–, durante las cuales habría cedido control de puestos policiacos que garantizan la seguridad de los narcotraficantes más perseguidos en el mundo.
Ayer, en un capítulo más –que le obligó a dar la cara de manera pública más de una vez–, uno de sus guardias personales de seguridad apareció muerto y con señales de tortura. El escolta había aparecido previamente en al menos dos videos ofreciendo datos puntuales de las supuestas reuniones entre el Gobernador y los narcotraficantes. López Valdez tuvo que negarlo ante la prensa e incluso ofreció datos de su agenda personal para contrarrestar el descrédito acarreado por las acusaciones.
UN HOMBRE MUERTO
Todos sabían que el escolta de Mario López Valdez, en manos de un grupo de delincuentes, era un hombre muerto. Por eso ni a las autoridades ni a los habitantes sorprendió su aparición ayer. Era de esperarse que, una vez que fuera utilizado, muriera.
Frank Armenta Espinosa denunció a través de dos grabaciones presuntos vínculos entre el mandatario con el Cártel de Joaquín "El Chapo" Guzmán. Fue hallado el viernes sin vida al sur de la ciudad de Culiacán.
Reportes de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) de Sinaloa indicaron que el cuerpo fue hallado aproximadamente a las 6:00 horas en la zona conocida como La Costerita. Estaba encobijado, maniatado y con huellas de tortura.
El Procurador Marco Antonio Higuera Gómez informó que el cadáver tenía dos heridas producidas por arma de fuego de lado derecho del rostro. En las muñecas y tobillos tenía marcas, lo que hacía ver que por tiempo permaneció esposado.
Los mismos reportes de la fiscalía informaron que desde hace tres días les fue reportado que el cuerpo sería dejado en un punto entre Guasave y Culiacán. Por ello la corporación armó una brigada especial de búsqueda, desde la caseta de cobro del municipio norteño hasta la capital.
Al conocer el deceso de quien fuera su escolta, López Valdez lamentó el hecho e informó que será la Procuraduría quien dé datos sobre el caso. “Lamentar la muerte de Frank. Sabíamos que estaba en manos de los delincuentes”, dijo en una conferencia de prensa.
Asimismo indicó que no modificaran el protocolo de seguridad entorno a sus colaboradores cercanos y a sus familiares. “No habrá ningún cambio”, insistió.
Tras haber sido “levantado” el pasado 5 de junio, el también ex agente de la Policía Estatal de Sinaloa, Frank Armenta, denunció en un video la presunta complicidad del gobierno de la entidad, en particular del Gobernador Mario López Valdez, con el Cártel de Sinaloa, encabezado por “El Chapo” Guzmán.
Armenta Espinosa advirtió que seguiría sacando más cosas que prueban los nexos del Gobernador López Valdez con el narcotráfico, pero este viernes apareció muerto.
De acuerdo con versiones de la prensa local, la grabación llegó a la bandeja de Río Doce, un medio local de comunicación, el pasado 22 de junio. Llevaba el siguiente mensaje: “Por favor revelen este enlace, aquí se revela información muy importante, vean el video, es un archivo de 350 megas”.
Según informó la Procuraduría de Justicia, Armenta Espinosa laboraba en la avanzada de “Malova”, aunque el agente se define en el video como “escolta del Gobernador”.
Sin embargo esa no fue la única denuncia que hizo el hoy occiso contra el Gobernador de Sinaloa, quien mediante un comunicado de prensa difundido el 23 de junio pidió a la sociedad sinaloense a "no dejarse engañar por quienes desde la ilegalidad y el clandestinaje, pretenden confundir a la ciudadanía, con la producción de materiales sacados de contexto para tratar de generar descrédito a las acciones que este Gobierno a través de su Gabinete de Seguridad, ha emprendido en contra de los grupos delictivos que hoy no encuentran impunidad a sus actos ilegales”.
A pesar de ello, un nuevo video de Frank Armenta Espinoza fue difundido semanas después del primero. En este segundo material acusaba a Malova de haber asistido en diversas ocasiones a La Tuna, Badiraguato, para reunirse con Joaquín Guzmán Loera, el Chapo.
La información del video fue reproducida la noche del 17 de julio por Ríodoce. La publicación explicó que “través de su bandeja S.O.S., el escolta del Gobernador, levantado el 5 de junio pasado muestra ante la cámara copias de lo que dice es la bitácora de vuelo de las aeronaves que usa el gobernador y donde, aparentemente, aparecen registrados vuelos del helicóptero matrícula XC-CUL, de Culiacán hacia La Tuna, Badiraguato”.
El Gobierno del Estado tiene, entre su flota aérea, un helicóptero Bell 206 con la matrícula que aparece en el video, aclara la revista. De acuerdo con lo que Armenta Espinoza muestra a cuadro, “la aeronave hizo al menos cuatro vuelos a La Tuna, uno el 28 de febrero de 2011 y tres entre el 18 y 20 de abril del mismo año”.



