Juan es uno de los invitados a la revista Witolda, la base desde donde los cultores de Witold Gombrowicz quieren expresar su admiración y al mismo tiempo hacer grandes esfuerzos para que persista, ganando cada vez más lectores.

Hay un video que circula para la revista, que ha empezado a hacer campaña para poder salir. Hay muchos escritores convocados y nombrar a uno por uno nos da la idea de cuán interesante estará el número.

César Aira, María del Sol Alemán, Sofía Alemán, Ricardo Bartís, Daniel Bird, Danuta Borchardt, Alicia Borinsky, Marta Bryszewska, Valentino Cappelloni, Sofía Cazères, Carlos Chernov, Sebastián Chilano, Oliverio Coelho, Liliana Colanzi, Jorge Consiglio, Esther Cross, Ginés Cutillas, Alejandro Ferreiro, Pau Freixa, Germán García, Diego Golombek, Ezequiel Gusmeroti, Gonzalo Heredia, Nicolás Hochman, Jerzy Jarzebski, Noé Jitrik, Marta Jordan, Ewa Kobylecka-Piwonska, Martín Kohan, Olaf Kühl, Christian Kupchnik, María Rosa Lojo, Clarisse Lyra, Germán Maggiori, Noelia María, Alfredo Martín, Guillermo Martínez, Alejandro Michelena, Tanja Miletic Orucevic, Kacper Nowacki, Juan Olcese, Paula Pérez Alonso, José Pérez Reyes, Patricio Pron, Javier Reboursin, Hernán Ronsino, Jean-Pierre Salgas, Ariel Scher, Edgardo Scott, Klementyna Suchanow, Dominika Switkowska, Alan Talgham, Ricardo Tapia, Evelyne Temmam, Valeria Tentoni, Diego Tomasi, Tomasz Tyczynski, Marcos Urdapilleta, Enrique Vila-Matas, Juan Villoro, Wanda Wygachiewicz, Alberto Yaccellini, Takayuki Yokota Murakami y Bozena Zaboklicka.

“Witolda está pensada para que los especialistas encuentren material nuevo, inédito, pensado desde otras perspectivas. Y para que los que no conocen a Gombrowicz puedan acceder a él de manera simple, coloquial, nada académica, con juegos, humor y mucha onda”, dice Nicolás Hochman, uno de los organizadores del Congreso Gombrowicz y puntal de este proyecto.

Algo de lo que dijo Luis Villoro. Foto: Especial

“Queremos imprimir 1000 ejemplares de Witolda. Revista de la persistencia, con la participación de más de 100 personas, de 14 países (Alemania, Argentina, Bolivia, Bosnia-Herzegovina, Brasil, España, Estados Unidos, Francia, Inglaterra, Japón, México, Paraguay, Polonia y Uruguay). La revista hace mucho énfasis en el diseño y las ilustraciones, y cuenta con la participación de escritores, traductores y especialistas de todo el mundo. Es una iniciativa de Congreso Gombrowicz, desde el que promovemos la obra de este escritor polaco con eventos y actividades culturales desde 2014”, dice el escritor y ensayista.

Aquí va mi texto sobre Witold y para saber qué dijo Villoro, hay que esperar a Witolda o visitar www.idea.me/witolda

Leyendo a Gombrowicz

Curiosamente comencé a leer a Witold Gombrowicz lejos de Argentina. Como también leí a Rodolfo Wilcock (ese hombre que abandonara el español y se diera a escribir en italiano), como tardé pero llegué a tiempo a devorarme todo Ricardo Piglia y recordar, cuando yo era muy chica, cómo aparecían en la revista Primera Plana los dibujos y las humoradas de Copi.

Tuve que salir de mi país para tratar de entrar por otra frontera y esa frontera me llevaba a otros escritores, a otras memorias.

Leer Ferdydurke era como leer una novela editada en Polonia, sin haber pasado por Argentina, que me llegara de algún barco o de algún correo del más allá, con un lenguaje que no resultara ser ni polaco ni argentino, algo de español, un poco de francés, pero ¿quién era yo –el lector- en medio de toda esa parafernalia de significados?

Un amigo hablaba de Ferdydurke, pero mi Ferdydurke no era para hablar. Más bien era para quedarme callada, saltando entre lo que podía comprender de la trama y lo que yo misma podía adivinar de lo que estaba más allá de la trama.

Desde entonces comencé a leer a Gombrowicz –y a todos los que arriba mencioné-con un lenguaje tal vez marciano o por el contrario: alimentado con mis propios paradigmas, alejado sin duda de mi lengua “madre” o de “raíz”.

No sé cómo es el operativo, pero desde entonces me considero argentina más acá de la escarapela y sin esa clase media que todo lo fagocita para darme a entender lo transparente.

Noto a Argentina tan parecida a México tan parecida a Polonia tan parecida a Siria a un desierto a un hombre desnudo sin una cultura predominante tan parecida a Witold Gombrowicz.