Soy una latina que ha sufrido racismo y apoyo el derecho a vivir libres de opresión, me paro a lado de ellas y ellos para tratar de entenderlo y aprender, para poder con todas mi fuerza tratar de ayudarles. Foto: Ringo H.W. Chiu, AP.

¿Cómo no enojarse? ¿Cómo no sentir un nudo que sube del estómago a la cabeza? Efectivamente no soy negra, no puedo saber qué se siente la opresión a una raza que la ha sufrido hace milenios, que toda su historia ha sido marcada por el abuso de una raza que pretende ser más, pero lo que está pasando a partir del asesinato de Breonna Taylor y George Floyd en Kentucky y Minesota, llega al corazón, soy mujer y vivo en México, el país en el que nos violan y matan sólo por ser mujer sin que el Gobierno haga nada, por lo que me es imposible no empatizar y ser aliada en esta lucha de opresión hacia a comunidad negra.

La opresión que vemos todos los días de humanos contra humanos viene incluso desde antes de que nos pudiéramos llamar seres humanos, los primeros Homo-sapiens acorralaron y terminaron con sus casi hermanos los Neandertales, el miedo y la necesidad de “ser más” ha dominado nuestra especie desde entonces, ¿será posible que algún día podamos cambiar?

Hablando de racistas hoy vi un video viejo del Presidente Donald Trump mofándose de Eric Garner, un hombre negro que murió a manos de la policia, en un rally podemos ver a este señor diciendo “I can’t breath… I can’t breath” simulando que se ahoga, no puedo ver un escenario más preocupante en estos momentos para toda la comunidad negra en Estados Unidos si su Presidente se mofa del resultado fatal de la brutalidad policiaca que recae mayormente en ellos, también hoy mismo este señor amenazaba a su pueblo con usar fuerza militar y lo hizo.

Esta lucha tal vez no es mía, pero sí es de todas y todos la responsabilidad de exigir justicia, darnos cuenta de que no hacerlo trae como consecuencia dolor y sufrimiento y la indiferencia aviva el fuego que nos consume, hoy arde Estados Unidos por el hartazgo de una comunidad que merece vivir libre de abusos y condenas, que merece no tener conversaciones con sus hijas o sobrinos para explicarles y enseñarles cómo actuar en la calle en caso de encontrar a un policía para que no los maten por el simple hecho de estar caminando o corriendo, ¿se pueden imaginar lo que es esto? No, la mayoría no podemos, pero sí podemos ser aliados y amplificar su voz, su mensaje, educarnos, no tolerar el racismo en ninguna de sus formas contra ninguna comunidad, en ningún país, porque en México tenemos comunidades afromexicanas.

Merecen vivir con la misma tranquilidad que los hombres blancos viven, pero nunca la han tenido, ni dentro de sus casas están a salvo, todos deberíamos saberlo, no solo verlo o escucharlo, no solo postearlo para compartirlo, sino analizarlo y entenderlo para comprender que todos abonamos al racismo de una u otra manera, unos tomándolo como bandera y otros por ignorarlo, es el momento justo para que los fuegos que arden en los edificios de Minneapolis quemen nuestras vendas que nos ciegan ante lo evidente.

Por ahí leí que ser antiracista no es cómodo, si haces algo como solo postear y no entras en los debates incómodos no estás haciendo suficiente, hablar con racistas de racismo no es fácil ni cómodo, pero debemos decirlo y no dejarlo pasar nunca.

Soy una latina que ha sufrido racismo y apoyo el derecho a vivir libres de opresión, me paro a lado de ellas y ellos para tratar de entenderlo y aprender, para poder con todas mi fuerza tratar de ayudarles.

#BlackLivesMatter