Never Rarely Sometimes Always cuenta la historia de una chica de 17 años que no puede abortar en un pueblo rural de Pennsylvania si no cuenta con el permiso de sus padres, por lo que en compañía de su prima, deciden viajar a Nueva York donde sí puede abortar.

Nueva York, 5 de abril (AP).— Incluso las películas progresistas sobre el aborto suelen enfocarse en la moralidad de la decisión. Eliza Hittman quería hacer una cinta en la que la mayor dificultad no es tomar la decisión de abortar sino lograr hacerlo.

“Para mí, se trata de los obstáculos. Creo que muchas películas se enfocan en quitarle los estigmas al aborto”, dijo Hittman. “Lo muestran como una necesidad para la vida de la mujer, pero no muestran lo difícil que es para la mayoría de las mujeres en este país tener acceso a él”.

Never Rarely Sometimes Always, el tercer largometraje de Hittman, sigue a una chica de 17 años llamada Autumn (interpretada por Sidney Flanigan) que no puede abortar en su pueblo rural de Pennsylvania sin el permiso de sus padres. Ella y su prima Skylar (Talia Ryder) consiguen con dificultad el dinero para tomar un autobús a Nueva York, donde Autumm puede abortar. La odisea retrata no sólo las restricciones en torno al aborto de un estado a otro, sino un panorama tenso en general. Las jóvenes, con una solidaridad tácita, avanzan por un mundo de acoso masculino que va de pequeños gestos hasta encuentros desgarradores.

“Quería poner al público en los zapatos de una joven navegando en un ambiente hostil, y todas las maneras en que los hombres, a sabiendas o no, pueden sobrepasarse”, dijo Hittman.

Una joven y su prima viajan a Nueva York para realizar un aborto sin la autorización de sus padres. Foto: Especial

Hittman conversó con The Associated Press en Manhattan a principios de marzo acompañada por Flanigan y Ryder. La película estaba a días de estrenarse en los cines, la culminación de un brillante recorrido por festivales que comenzó con un elogiado estreno en Sundance (donde la dirección de Hittman también fue reconocida por su neorrealismo) al que siguió el Oso de Plata en el Festival de Cine de Berlín.

Para entonces, ya se sentía la amenaza del coronavirus en Nueva York. Todos se saludaron de codo o de lejos. Hittman, una nativa neoyorquina, no podía imaginar su ciudad en aislamiento. Never Rarely Sometimes Always se proyectó en algunos cines ese fin de semana, pero al igual que otras películas de marzo (y abril, mayo, incluso junio), su estreno pronto se canceló.

El viernes, Focus Features la pondrá en servicios a la carta (on-demand). Su rápido estreno digital pone una de las mejores películas de la primavera boreal al alcance de los hogares sedientos de entretenimiento, pero también es un ambiente desafiante para una película discreta, sin grandes estrellas, que construye su poder pacientemente mediante el cúmulo de detalles observados con agudeza.

“La dependencia del boca a boca es tan importante ahora como antes”, dijo la productora Adele Romanski (Moonlight) en una entrevista telefónica con su colega productora Sara Murphy. “Simplemente tendrá que ser vía Zoom y no tomándose unos tragos”.

“Esperamos poder seguir hablando de este filme y de la importancia de los temas que aborda que siguen siendo relevantes, más ahora que la gente está hablando de si el aborto es un procedimiento médico esencial”, dijo Murphy.

Durante la pandemia, algunos estados republicanos han calificado el aborto como un procedimiento “no esencial”. El lunes, un grupo de jueces federales bloqueó esas restricciones y estableció futuros argumentos que serán escuchados por videoconferencia.

El año pasado estados como Georgia, Alabama, Louisiana, Missouri y Mississippi presentaron proyectos de ley que prohibirían la mayoría de los abortos. En algunos estados, se han incrementado los esfuerzos para contrarrestar la emblemática decisión del caso Roe v. Wade, que despenalizó el aborto en Estados Unidos, presentando ante la Corte Suprema los argumentos de nuevos miembros conservadores. El mes pasado la Corte Suprema escuchó los argumentos sobre una ley de Louisiana que que requiere que los médicos tengan derecho de ingresar pacientes a hospitales locales, lo cual podría limitar severamente el acceso al aborto.

“Es irónico que (en inglés) lo llamen ‘privilegios’”, dijo Hittman. “Creo eso es parte de una conversación más amplia sobre el aborto en este país donde la gente, los hombres, tratan de decidir las circunstancias bajo las cuales las mujeres deberían tener acceso. Yo creo que siempre”.

El largometraje muestra un tenso panorama. Foto: Especial

Hittman había considerado por mucho tiempo hacer una película sobre el aborto, pero se decidió tras la elección de Donald Trump y tras haber asistido a la marcha de las mujeres en Sundance. Empezó por revisar el centro ginecológico más cercano en uno de los estados más restrictivos. Manejó hasta Pennsylvania. “Quería verlo para creerlo”, dijo.

Never Rarely Sometimes Always ha sido comparada con la película rumana 4 meses, 3 semanas, 2 días (4 luni, 3 saptamâni si 2 zile) de Cristian Mungiu, sobre una mujer que trata de tener un aborto ilegal. Hittman aprecia esa película, pero no está muy de acuerdo con su retrato de una mujer embarazada.

“Es representada como descuidada e ingenua y es avergonzada y juzgada”, dijo Hittman. “Pero es una obra maestra. Es una obra maestra masculina”.

La perspectiva detrás de Never Rarely Sometimes Always es completamente diferente, y es compartida por sus jóvenes protagonistas. Ambas están debutando en el cine, ambas son originarias de Buffalo, y ambas han sido celebradas como actrices revelación. Rieron durante la primera función privada de la película, pero Flanigan, de 21 años, lloró cuando la vio en Sundance.

Ryder tiene 17 años y entiende que, si viviera en Pennsylvania, podría estar en la situación de Autumn. Tras algunas presentaciones, se le acercaron madres que le han dicho: “Después de ver esto quiero que mi hija sepa que estoy aquí para ella y que ella puede hablar conmigo”.

Never Rarely Sometimes Always tiene una clasificación PG-13, lo que significa que las adolescentes la pueden ver por su cuenta si lo desean. Hittman dijo que la Asociación Cinematográfica de Estados Unidos (MPAA, según sus siglas en inglés) le dijo que si retiraba dos groserías podría recibir esa clasificación en lugar de R (que requiere que menores de 17 años la vean acompañados de un adulto).

“Creo que mi sueño siempre fue hacer películas inteligentes y artísticas para jóvenes”, dijo Hittman. “Hay muchas películas comerciales en el mundo que no representan realmente lo que es ser un joven en el mundo cada día”.