Dos agentes empujaron a Martin Gugino, quien al caer se golpeó la cabeza contra el pavimento y comenzó a sangrar. Los agentes pasaron a su lado y uno se inclinó para ver al hombre herido, mientras el otro instó a su colega a seguir caminando.

Por Corey Williams, Deepti Hajela y Aaron Morrison

Buffalo, Nueva York, Estados Unidos, 6 de junio (AP).— Dos policías de Buffalo fueron imputados el sábado de ataque en segundo grado, informaron los fiscales, luego de que un video los mostró empujando a un manifestante durante protestas recientes por la muerte de George Floyd luego de ser sometido por la policía en Minnesota. Ambos se declararon inocentes del cargo.

Los agentes habían sido suspendidos sin paga el viernes después de que un equipo de televisión capturó el enfrentamiento la noche anterior cerca del final de las protestas.

Las imágenes muestran a un hombre identificado como Martin Gugino acercándose a una línea de policías con cascos y porras mientras desalojan manifestantes de la plaza Niagara cuando estaba por comenzar un toque de queda a las 8 p.m.

Dos agentes empujan a Gugino, quien al caer se golpea la cabeza contra el pavimento y comienza a sangrar. Los agentes pasan a su lado y uno se inclina para ver al hombre herido, mientras el otro insta a su colega a seguir caminando.

Decenas de policías renunciaron el viernes a la unidad de control de multitudes del departamento, en respuesta a las suspensiones de sus camaradas. El impulso de lo que muchos esperan sea un movimiento sostenido en el tiempo para abordar la injusticia racial y las reformas policiales prometía aumentar el sábado, mientras Estados Unidos se preparaba para el segundo funeral por Floyd, un afroestadounidense que murió a finales de mayo luego de ser sometido por la policía en Minneapolis.

En Carolina del Norte, el lugar donde nació, está previsto un velorio público y un servicio únicamente para la familia el sábado. Los funerales terminarán con un entierro privado en los próximos días en Texas, donde vivió la mayor parte de su vida.

El último viaje de Floyd fue diseñado con intención, dijo el reverendo Al Sharpton. Luego de mudarse de Houston a Minneapolis en 2014 en busca de trabajo y una nueva vida, Floyd está realizando el recorrido a la inversa tras su muerte.

Sharpton planea celebrar una marcha conmemorativa en Washington en agosto, en el aniversario del día en que Martin Luther King Jr. pronunció su discurso “I Have a Dream” (“Tengo un sueño”) en 1963. Según el activista, el acto sería una forma de movilizar al electorado antes de las presidenciales de noviembre y de mantener el impulso de un movimiento que tiene el poder de “cambiar todo el sistema de justicia”.

“Van a pasar meses, sino un año, hasta que vayamos a juicio. No se puede dejar que esto se apague”, dijo Sharpton a The Associated Press en una entrevista telefónica el viernes en la noche. “De lo contrario, terminará en un año y la gente pasará a otra historia, y no tendremos la atención del público ni la presión necesarias”.

Washington se preparaba para acoger el sábado la que se espera que sea la mayor movilización contra la brutalidad policial en la ciudad hasta la fecha. Se produce luego de que las autoridades tratasen de reducir la tensión haciendo que la Guardia Nacional no porte armas.

Aunque las manifestaciones en el país han adquirido un tono más calmado, los manifestantes conmovidos por la muerte de Floyd no están menos determinados a convertir la extraordinaria muestra de dolor en cambio.

En Minneapolis, la ciudad acordó prohibir las maniobras de asfixia de la policía y exigirá a los agentes que intervengan siempre que vean un uso no autorizado de la fuerza por parte de un compañero. Estos cambios forman parte de un acuerdo entre las autoridades locales y estatales, que lanzaron una investigación de derechos civiles sobre la muerte de Floyd. Se espera que el ayuntamiento apruebe el pacto, que será ejecutable en los tribunales.

En Washington, trabajadores de la ciudad y voluntarios pintaron la frase “Black Lives Matter” en grandes letras amarillas en una calle que lleva a la Casa Blanca, en un indicio de que los líderes locales aceptan el movimiento de protesta. El mural se extiende por dos cuadras de la calle 16, justo hasta delate de la iglesia en la que el presidente Donald Trump organizó una sesión fotográfica a principios de semana luego de que agentes federales despejaron por la fuerza una manifestación pacífica para abrirle paso hasta allí.

Por otra parte, en un indicio de que las voces de los manifestantes están siendo escuchadas, se retiraron más símbolos de la esclavitud y la Confederación. Alabama retiró la estatua de un oficial naval confederado tras días de protestas y Fredericksburg, Virginia, retiró un bloque de subastas de esclavos con 176 años de antigüedad tras varios de esfuerzos de la NAACP.

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Williams informó desde Detroit, Hajela desde la Ciudad de Nueva York Morrison desde Minneapolis. Los periodistas de The Associated Press Kelli Kennedy en Fort Lauderdale, Florida; Jeff Baenen y Steve Karnowski en Minneapolis; Denise Lavoie en Richmond, Virginia; Jonathan Drew en Durham, Carolina del Norte y otros en todo el país, contribuyeron a este despacho.