Entre las pruebas que se realizan en animales están las de de irritabilidad ocular y cutánea, toxicidad (envenenamiento), mutagenicidad (daño genético), teratogenia (defectos de nacimiento), carcinogenicidad (causar cáncer) y toxicocinética (para estudiar la absorción, metabolización, distribución y excreción de las sustancias químicas).

Existen opciones para dejar de realizar pruebas cosméticas en animales como modelos por ordenador y tejido sintético que imita la reacción de la córnea y de la piel humana. “Es mucho más complejo trabajar con los animales y los resultados son menos predecibles que cuando trabajas con un producto que esta hecho mucho más parecido al humano y que incluso si combinas dos de estas nuevas técnicas tienes hasta el 97 o 99 por ciento de efectividad contra ochenta y tanto que tienes con los animales”,  dijo la Dra. Claudia Edwards directora de programas de Humane Society International México (HSI) y académica de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la UNAM.

Ciudad de México, 7 de julio (SinEmbargo).- Cremas, brillo labial, máscara de pestañas… Todos en algún momento hemos usado algún tipo de producto cosmético como algo muy normal y cotidiano sin reparar en el daño que aún sufren algunos animales dentro de esta industria; así principalmente conejos, ratas y ratones, entre otros animales, son usados en pruebas de irritabilidad ocular o cutánea que los lastiman.

“Tenemos varios tipos de pruebas que se hacen, por ejemplo: algunas son de irritabilidad ocular y lo que se hace es que se pone el producto a probar en los ojos de los conejos o de los ratones para ver qué tanto les quema el ojo, qué tanto daño hay en la cornea si se quedan ciegos o no; otra de las cosas que se hacen es la irritabilidad cutánea, entonces semejante a lo del ojo, se hace sobre la piel para ver la sensibilización, alergias, se pone el producto y se ve cuanto lastima y cuanto irrita la piel”, explicó la Dra. Claudia Edwards, directora de programas de Humane Society International México (HSI) y académica de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la UNAM.

De acuerdo con la página de Anima Naturalis otras pruebas son las de toxicidad (envenenamiento), mutagenicidad (daño genético), teratogenia (defectos de nacimiento), carcinogenicidad (causar cáncer) y toxicocinética (para estudiar la absorción, metabolización, distribución y excreción de las sustancias químicas).

Entre los animales usados para estas pruebas están los conejos. Foto: Pixabay

Edwards agregó que existen algunas pruebas en las que se usa animales recién nacidos o madres gestantes para saber si hay alguna repercusión con el animal al nacer.

La Dra. Edwards reveló que se estima que 500 mil animales  son usados cada año en el mundo para pruebas crueles.

SUFRIMIENTO ANIMAL

Los animales sufren y sienten dolor físico en estas pruebas por las reacciones que los productos pueden tener en su piel u ojos, por mencionar algunos, además de su estado emocional que también resulta afectado.

“Es importante ver que los animales son seres sintientes. ¿Esto qué significa? Que ellos son capaces de sentir dolor físico por supuesto, entonces imagínate que si tienen una cosa que les está quemando la piel por supuesto que les duele físicamente pero además de esto los animales tienen emociones básicas, sentimientos y estados emocionales. En las emociones básicas tenemos por ejemplo el miedo, la alegría, la tristeza y de estas emociones cuando pasa mucho tiempo por ejemplo un animal con tristeza pues se vuelve depresión. Ya hablando de emociones mucho más complejas tenemos el sufrimiento que no necesariamente se da con dolor físico, el puro hecho de que tú tengas un animal sin ningún tipo de movimiento en un espacio muy pequeño, sin nada que hacer, puede ocasionar sufrimientos”.

Los animales sufren y sienten dolor en estas pruebas. Foto: Shutterstock

“Estos animales normalmente se tienen en cajas de laboratorio y muchos de ellos están aislados cuando son animales sociales y deberían poder convivir con otros seres, las cajas no tienen nada más que una cama si a caso pero no hay nada que hacer en su vida, no hay enriquecimiento y hay dolor todo el tiempo. Básicamente lo que sucede es que los animales se frustran, se ponen ansiosos, se deprimen, tienen sufrimiento no sólo mental súmale el sufrimiento de dolor físico de no poder ver por estar con los ojos quemados o con la piel… hasta que termina el experimento y los van a matar”.

“Todo esto sucede sólo para que tú compres un cosmético que no te haga daño cuando ya tenemos muchísimos productos que están demostrados que no hacen daño y con los que podemos trabajar sin tener que alentar y ser parte de dolor y sufrimiento de estos animales”, afirmó la directora de programas de Humane Society International México.

De acuerdo con Anima Naturalis, se estima que existen cerca de 15 mil ingredientes que ya han sido probados y declarados seguros.

OPCIONES PARA PRUEBAS

La ciencia avanza a grandes pasos y ya existen opciones para dejar atrás las pruebas en animales. Uno de los casos es el de laboratorios Pharmagene en Inglaterra, que de acuerdo con información de la página de Anima Naturalis usa tejidos humanos y modelos por ordenador para desarrollar medicamentos; otra opción es cultivar células en una membrana y monitorear eléctricamente los cambios de las células en lugar de aplicar químicos en los ojos de los animales; además se menciona la creación de piel humana artificial para injertos y que puede reemplazar las realizadas en animales.

“Hay muchos estudios que se hacen con pruebas alternativas, por ejemplo, si tienes una prueba ocular puedes cambiarlo por un producto de una marca registrada que esta hecho de cornea humana reconstruida y los resultados que obtienes de este tipo de pruebas son mucho más parecidas a lo real porque es tejido humano y no tejido animal que precisa un poco pero no te dice a un 100 por ciento qué va suceder, para las pruebas de piel también tenemos piel de humano reconstruida”, explicó la académica de la UNAM.

La especialista recordó que ella entró a las páginas web de las empresas que ofrecen estas opciones para realizar las pruebas y notó que no son complicadas de obtener e incluso hacen envíos por internet que llegan hasta el domicilio elegido. “Esto es mucho más fácil que tener a los animales [para las pruebas] porque a los animales hay que cambiarlos, hay que tener un veterinario, tienen que estar alimentados; es mucho más complejo trabajar con los animales y los resultados son menos predecibles que cuando trabajas con un producto que esta hecho mucho más parecido al humano y que incluso si combinas dos de estas nuevas técnicas tienes hasta el 97 o 99 por ciento de efectividad contra ochenta y tanto que tienes con los animales”, agregó.

Ya existen opciones para dejar atrás las pruebas en animales, sin embargo, aún se continua con esta práctica. Foto: Especial

FALTA DE LEGISLACIÓN

A pesar de las opciones que existen para realizar las pruebas cosméticas aún existen marcas y lugares en los que todavía se continua con esta practica, algunos países incluso lo exigen como parte de los requisitos a cumplir para vender un producto.

“Algunos países tienen leyes que obligan a hacer ese tipo de pruebas para que puedas vender; en eso se está trabajando y tratando de cambiar la legislación para que no se exija este tipo de pruebas que ya se sabe que no son tan confiables”.

De acuerdo con una encuesta realizada por Parametria en el 2013 el 94 por ciento de los mexicanos encuestados consideró que los animales tienen derechos, y siete de cada 10 encuestados, es decir el 68 por ciento, se opuso a las pruebas con animales para cualquier propósito.

La Dra. Claudia señaló que hay aproximadamente 40 países que ya tienen prohibiciones a las pruebas cosméticas en animales, entre ellos Colombia y Guatemala, desafortunadamente México aún no forma parte de esta lista. “Esta legislatura acaba de meter un proyecto de ley para hacer esta prohibición; hay que prohibir varias cosas no solamente la investigación sino la venta de los productos nuevos que han sido probados [en animales]”, dijo en referencia aquellas compañías que dejan de realizar practicas en animales en un país con prohibición pero que acuden a otro para probar algún ingrediente nuevo en conejos o algún animal de laboratorio.

Uno de los problemas que existe en nuestro país es que no existe una legislación que obligue a poner en el empaque si es o no un producto probado en animales como sucede en otros lados, esto es algo voluntario.

La especialista explicó que, sin embargo, hay varias empresas mexicanas de cosméticos que suelen ser pequeñas o medianas y la mayoría no experimenta con animales.

¿CÓMO RECONOCER UNA MARCA LIBRE DE CRUELDAD ANIMAL?

Afortunadamente existen más de 600 marcas de belleza en América del Norte, entre ellas Lush, H&M, Body Shop con un compromiso “libre de crueldad” que producen cosméticos nuevos y seguros que usan materias primas que ya han sido probadas en el pasado. A continuación te compartimos algunos consejos para identificar estos productos:

Busca un sello con figura de conejo: diferentes organismos certifican que un producto es libre de maltrato animal pero todos usan un logo con la figura de un conejo, ya sean las orejas o la figura completa esta es una prueba de que es libre de crueldad animal.

Los sellos que indican libre de crueldad animal en los cosméticos usan la figura de un conejo. Foto: Especial

No probado en animales: hay otras marcas que específicamente indican que su producto no fue probado en animales; algunas incluyen la leyenda “Not tested on animals”.

Consultar la lista: existe una lista en la página de AnimaNaturalis que incluye a las marcas de cósmeticos libres de crueldad animal que se venden en México, entre ellas están: ELF cosméticos, Aromática, LUSH, Manic Panic, Pitahia, por mencionar algunas. Consulta la lista completa aquí.

-Revisar la página del producto: En ocasiones las marcas no pueden pagar la certificación por lo que no la incluyen en su empaque pero sí lo aclaran en su página oficial.