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La veda terminó hoy, y las redes que acabaron con la vaquita volverán al Golfo de California, alerta Greenpeace

10/04/2017 - 5:33 pm

El gobierno mexicano se rinde ante los factores reales que extinguen a la Vaquita Marina, criticó Greenpeace y refirió que  pese a que la administración actual presentó un plan de emergencia para rescatar a esta especie, “preocupa que el confinamiento de las vaquitas en un rincón del Alto Golfo de California distraiga de las obligaciones ineludibles de combatir las causas de fondo del problema: la pesca de totoaba, prohibida recientemente en el Código Penal y rezagar aún más el desarrollo de oportunidades económicas para los pescadores locales”.

Ciudad de México, 10 de abril (SinEmbargo).- Este lunes vence el plazo de dos años para la veda en el Alto Golfo de California, lo que implica que podría volverse a pescar con redes en la zona, poniendo en riesgo a la vaquita marina, de la cual sólo quedan 28 ejemplares.

La organización Greenpeace alertó este día que “la ineficiencia de una veda pesquera efectiva para detener la muerte de ejemplares de vaquita marina, aunada al cambio de estrategia hacia un plan de emergencia que busca conservar a esta especie endémica mexicana en cautiverio, representan un reconocimiento tácito de la incapacidad de las autoridades para combatir las causas de fondo que afectan a esta especie en su hábitat natural, entre ellas la pesca de totoaba”.

En un comunicado, recordó que esta prohibición de pesca implementada desde 2015 ha fallado en su objetivo de evitar la muerte de la vaquita marina al quedar atrapada en las redes usadas en la captura de totoaba, cuya vejiga natatoria (o buche) se vende hasta en 9 mil dólares para después ser comercializada en China debido a sus supuestas propiedades afrodisíacas o sanatorias.

Resaltó que el plan de conservar a la vaquita en cautiverio es un reconocimiento de la incapacidad para conservarla en su hábitat natural, pues en los dos años de veda a la pesca en la zona no se ha logrado detener la disminución la población de dicha especie.

La evidencia del fracaso, señaló, está en que sólo en marzo pasado fueron hallados en la zona dos cadáveres de vaquita. La pérdida es sensible si se considera que quedan menos de 30 ejemplares, según el último conteo realizado por el Comité Internacional para la Conservación de la Vaquita Marina (CIRVA).

“La veda ha dejado al descubierto la falta de coordinación entre las dependencias gubernamentales, pues pese a los esfuerzos de salvar a la marsopa más pequeña y amenazada del mundo, no se ha conseguido detener la pesca de totoaba, ni se han desarrollado alternativas reales para la comunidad, que les permita generar ingresos a partir de otra actividad; por el contrario el impedimento para pescar ha exacerbado la indignación de los pescadores locales”, criticó la organización.

Recientemente, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) anunció un plan de emergencia para la recuperación de la vaquita marina, que consiste en invertir tres millones de dólares para capturar a los ejemplares sobrevivientes con apoyo de delfines de la Marina estadounidense para luego trasladarlas al cautiverio, medida desesperada ante el alto riesgo que implica someter al estrés de captura, transporte y confinamiento a animales que nunca han pasado por eso.

Greenpeace exhortó al Gobierno de Enrique Peña Nieto, en cuya administración se perdió el 90 por ciento de la especie, a que la estrategia de conservación de la vaquita incluya poner fin a la pesca de totoaba y resolver la falta de oportunidades para pescadores.

“Hacemos eco de los altos riesgos que implica la estrategia de captura, transporte y conservación de las vaquitas restantes en cautiverio.

“Exigimos a la Semarnat y Sagarpa, a través de Conapesca enfocar de manera particular sus esfuerzos en la búsqueda y aplicación de esquemas económicos que desincentiven la pesca de totoaba en la región, al mismo tiempo que apoyen el desarrollo económico de las comunidades locales”.

Asimismo, demandó un marco de seguridad suficiente que elimine las amenazas contra organizaciones ambientalistas y permita su valioso trabajo en favor de la preservación de la especie, luego de que pescadores de que pescadores de Sonora y Baja California amedrentaran el mes pasado a activistas.

La organización refirió que la situación de la vaquita marina “es un llamado de atención para que como sociedad tomemos conciencia de la vulnerabilidad de los ecosistemas para evitar que casos como éste se repitan. Hoy más que nunca México necesita marcos legales fuertes que protejan nuestra riqueza biológica”.

 

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