Aunque dentro del PRD procuran no enfrascarse en los números que obtuvieron, sino en los resultados de la alianza de “Va por México”, los resultados de las elecciones del pasado domingo no fueron los mejores. Planean un resurgimiento en el corto plazo reafirmando su posición de izquierda… pero de la mano del PRI y del PAN.

Ciudad de México, 11 de junio (SinEmbargo).- “Si nos centramos en el porcentaje de votación que alcanzamos, que puede andar en el 3.6 y 4 por ciento, y que tenemos una bancada que puede andar rondando en los 18-20 diputadas y diputados, podemos decir que no le fue tan mal al PRD, pero lo que nos importaba y nos interesaba era que le fuera bien al país y que le diéramos el vuelco que logramos dar a la situación nacional y de la Ciudad de México. No quedarnos en lo meramente cuantitativo per se, sino del rol que jugamos cualitativamente”.

Esa es una de las reflexiones de Jesús Zambrano Grijalva, presidente nacional del Partido de la Revolución Democrática (PRD), sobre las elecciones del pasado 6 de junio. Sin embargo, los números están ahí y son duros: para la elección federal obtuvieron el 3.64 por por ciento de la votación, es decir un millón 769 mil 107 votos.

Zambrano aseguró —en entrevista con este medio digital— que el PRD no está en el costal de partidos que se juegan el registro en cada elección y tampoco da por perdido el último estado que actualmente gobiernan: Michoacán, el cual —de acuerdo con los datos arrojados por el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP)— ganó el candidato morenista Alfredo Ramírez Bedolla.

De acuerdo con un mapa político del país elaborado por SinEmbargo, el color amarillo del PRD se ha ido desdibujando del territorio nacional con el paso de los años. En 2006, por ejemplo, el sol azteca tenía seis estados en su poder; en 2012 logró tener cuatro, a pesar de que seis años antes el partido estuvo cerca de ganar la presidencia. Para 2018 sólo le quedaba Michoacán y para este 2021 ninguno de sus militantes conquistó una gubernatura.

El PRD fue uno de los primeros partidos políticos en México que logró alcanzar puestos de elección popular bajo una abierta ideología de izquierda, incluso bajo el brazo de los partidos comunistas y socialistas. Su nacimiento se dio en el marco del fraude electoral presidencial de 1988; Cuauhtémoc Cárdenas, Heberto Castillo, Ifigenia Martínez, entre otros, fundaron en 1989 esta opción partidista que logró aglutinar a figuras importantes; una de ellas, el actual Presidente Andrés Manuel López Obrador.

Una postal de otros tiempos. De izquierda a derecha: Jesús Zambrano, Armando Ríos Piter, Cuauhtémoc Cárdenas, Andrés Manuel López, Marcelo Ebrard y Luis Walton, en el marco de la candidatura presidencial de la izquierda de 2012. Foto: Moisés Pablo, Cuartoscuro.

El partido hizo de la capital mexicana su principal bastión, aunque también tuvo en sus manos a Baja California Sur, Michoacán, Guerrero, Zacatecas, Chiapas y Tabasco, pero es justo cuando surge la necesidad de hacer alianzas cuando comenzó la caída en picada. El episodio que marca esa nueva etapa del PRD es el Pacto por México, una plataforma política en la que, junto al PAN, respaldó a Enrique Peña Nieto y al priismo en todas sus reformas estructurales. Aunado a eso, la salida de López Obrador y la fundación Morena, provocaron que lo que era para el PRD, fuera ahora en otra dirección.

De hecho, por primera vez desde 1997, cuando Cuauhtémoc Cárdenas fue electo como el primer Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, el PRD no tiene ninguna entidad en sus manos. Pese a ello, Jesús Zambrano insiste que en la jornada electoral del domingo, el PRD, como partido de izquierda, jugó un papel fundamental “para poner por delante, por encima de sus propios intereses partidistas, el interés general de la nación”.

¿En dónde tuvo más votos el PRD? Los números del PREP muestran que en la elección federal —la de la renovación de la Cámara de Diputado— el PRD tuvo tuvo el mayor apoyo en Guerrero, con el 13.2 por ciento de la votación; en segundo lugar en Michoacán, con el 11.9 por ciento; Tabasco, con el 11.8 por ciento; Veracruz, con el 5.6 por ciento y la Ciudad de México, con el 5 por ciento.

Pero aunque en estos estados obtuvo más votos en solitario, no le alcanzó para obtener por sí solo ninguna diputación federal, a todas accedió en coalición con los partidos Acción Nacional (PAN) y el Revolucionario Institucional (PRI). Con el primero lleva ya dos elecciones en alianza, con el segundo se estrenó este año.

En el resto de las entidades su porcentaje de voto llega a ser hasta del 0.5 por ciento, en el caso de Nuevo León; de 0.9 por ciento en Tamaulipas; del uno por ciento en Jalisco; del 1.1 por ciento en Baja California Sur y el mismo porcentaje en Colima, Campeche, Querétaro y Coahuila.

De esta manera, el PRD se derrumbó en San Lázaro: del 5.27 por ciento de hace tres años a casi perder el registro con un porcentaje de entre 3.5 y 3.9 por ciento. Con esto el sol azteca paso de hacerse hace tres años de 20 diputados federales —nueve de mayoría y 11 pluris— (hoy tiene sólo 11), a tener hasta 21 curules, según las cifras preliminares.

A nivel local, en el único bastión que le quedaba, Michoacán, no alcanzó a ganar por sí mismo ni una de las 24 diputaciones locales de mayoría relativa en juego. Se hizo de 14, pero en coalición: 12 con el PRI y PRD; una con el PAN, y otra más con el PRI. A nivel municipal, de los 115 ayuntamientos en juego, ganó cinco en solitario: Coalcomán, Charapan, Huandacareo, Tlazazalca y Tzintzuntzan. Mientras que en coalición triunfó en 18: en 10 con el PAN y el PRI; en seis con el PAN, y en dos con el PRI.

Días después de la elección federal, Zambrano agradeció por los votos que mantienen al partido con el registro nacional y habló de la votación “muy modesta” que tuvo el PRD, pero destacó que fueron ellos por quienes se logró la alianza con el PRI y el PAN.  Bajo esa lógica, para el dirigente nacional, el PRD puede hablar de victorias importantes en alcaldías de la Ciudad de México.

En la entrevista con SinEmbargo hace énfasis en el tema ideológico. Comentó que le aconsejaron que no fuera en alianza, sino solos para apuntalar al PRD y no “desdibujar” los ideales de izquierda con los que se formó al partido. Pero señaló que eso se tuvo que dejar de lado “por el interés general de la nación”.

“Pudimos caer en la tentación de ir solos, como otro partido lo decidió. A lo mejor hubiéramos podido lograr el doble de esta votación o quizás un poco más. Pero, de qué hubiera servido. Porque sin el concurso del PRD, lo digo con respeto a mis compañeros dirigentes del PAN y del PRI, difícilmente se hubiera logrado la coalición y no hubiéramos logrado este vuelco en el escenario político nacional”, presumió en la conferencia de prensa que dio junto a Marko Cortés y a Alejandro Moreno.

Jesús Zambrano, líder del PRD, durante la conferencia de la coalición “Va por México”. Foto: Andrea Murcia, Cuartoscuro.

***

—Jesús Zambrano, ¿cuál es la reflexión que tiene el PRD de las pasadas elecciones? Sin pensar en la alianza con el PRI y el PAN.

—El PRD, como partido de izquierda democrática, jugó su papel fundamental para poner por delante, por encima de sus propios intereses partidistas, el interés general de la nación. No pocos nos llegaron advertir que lo mejor era que fuéramos solos para alcanzar una mayor votación directamente para el PRD, que afianzáramos nuestro perfil ideológico, particularmente como partido de izquierda y porque se corría el riesgo de que como parte de una coalición amplia con el PAN y con el PRI, pudiera haber un desdibujamiento o alguna disminución de nuestra votación, pero si lo hubiéramos hecho así no se hubiera construido nada.

La coalición, si no hubiera ido el PRD, no se hubiera construido. El PAN y el PRI difícilmente se hubieran sentado a acordar. Decidimos nosotros jugar el resto para correr el riesgo y dentro de la coalición jugar, buscar alcanzar, subrayar nuestro perfil ideológico y programático. Fue precisamente la conformación de la coalición la que logró la simpatía de casi la mitad del electorado y llevar a un vuelco la composición de la Cámara de Diputados para quitarle a Morena y a sus aliados la potestad o la facultad para modificar por sí solos la Constitución a antojo y pedido del Presidente, y juntos también logramos concitar las confianza y la simpatía del electorado en la Ciudad de México para prácticamente lograr gobernar más de la mitad o la mitad por lo menos de los habitantes de la Ciudad con nueve alcaldías que ya terminaron su cómputo. En tres de ellas van mujeres y personas propuestas identificadas por el PRD.

Si nos centramos en el porcentaje de votación que alcanzamos, que puede andar en el 3.6 y 4 por ciento, y que tenemos una bancada que puede andar rondando en los 18-20 diputadas y diputados, podemos decir que no le fue tan mal al PRD, pero lo que nos importaba y nos interesaba era que le fuera bien al país y que le diéramos el vuelco que logramos dar a la situación nacional y de la Ciudad de México. No quedarnos en lo meramente cuantitativo per se, sino del rol que jugamos cualitativamente.

—Pero si nos vamos a lo cuantitativo, el PRD ya está en el costal de partidos que se juegan el registro en cada elección…

—No vamos a perder el registro. No nos estamos jugando el registro. Nunca nos lo hemos jugado. Otros sí lo perdieron, incluso hay otros que están  por abajo de nosotros, como el PT. Pero nosotros no nos estamos jugando el registro y somos parte ahora de una coalición legislativa que va a ser la otra mitad de la Cámara, entonces eso no es poca cosa. Así.

Los dirigentes nacionales del PRI, PAN y PRD, Alejandro Moreno, Marko Cortés y Jesús Zambrano al firmar el acuerdo de la alianza legislativa el pasado 24 de mayo. Foto: Daniel Augusto, Cuartoscuro.

—Pasando a otro tema. Lo que tenemos como saldo es que el PRD pierde el último estado que gobernaba, que era Michoacán…

—No. Te preciso: ni hemos perdido Michoacán. Estamos en el voto por voto, casilla por casilla, porque ahí hubo muchísimas irregularidades y participación del crimen organizado para favorecer a Morena. Quieren tener otra vez, como en el 2011, un narcogobierno en Michoacán. Estamos dando la pelea, la diferencia de votos entre el primero y el segundo lugar, adjudicándose Morena el triunfo, es de 40 mil votos y los votos nulos son 55 mil, además de que se robaron paquetería, urnas completas que luego las regresaron retacadas de votos para Morena. Todo eso lo denunciamos el domingo pasado durante la jornada electoral y lo vamos a hacer valer. Fue un mugrero la elección en Michoacán y estamos viendo el recuento y lo que queremos es que se limpie la elección. No nos damos por perdidos, no hemos perdido Michoacán.

—Estamos ya con gobiernos de alianza con el PAN. ¿En qué términos se dan esas negociaciones con los partidos? ¿Cómo se negocia la responsabilidad, por ejemplo de si hay casos como los de Duarte, Borge, García Cabeza de Vaca… qué parte le tocaría al PRD?

—No hay que especular… Ya van a avanzar con toda seguridad en el caso de Tamaulipas a desaforar a Cabeza de Vaca, es un Gobierno del PAN, que no quisieron en Tamaulipas y por cierto, ahí no quisieron ninguna alianza para las elecciones del pasado domingo, ahora están pagando desde allá, desde el panismo y del Gobierno tamaulipeco sus propias responsabilidades.

—Sí, pero ahora sí llevan un candidato. El caso de Chihuahua, van PAN y PRD. ¿Cuál es la garantía del PRD para que no repitan esos casos como los que mencionamos?

—Maru es una mujer muy calificada y por eso fue dos veces Presidenta Municipal de la capital, por eso ganó, porque está muy acreditada y muy cuidada por la sociedad y el empresariado que no quiere el regreso ni a (César) Duarte ni a lo que fue este lamentable término del Gobierno autoritario de Javier Corral (del PAN). Vamos a ser parte de ese Gobierno, vamos a cuidarlo, no podemos permitir que se regrese a prácticas que la sociedad ha rechazado.

—¿Hay garantía del PRD de que no se van a tolerar esos casos si se dan?

—Por supuesto que hay garantía. Lo hemos platicado con Maru Campos y ahí vamos a estar pendientes.

—Por último, ¿cuáles son los objetivos del PRD en el corto plazo?

—Estamos obligados a revisar todo lo que hemos sido hasta ahora, obligados a reformas profundas para reorganizarnos y hacer un relanzamiento. Somos una izquierda socialdemócrata que tiene su propio rostro y estamos obligados a presentarnos así en el nuevo proceso del país. Lo que está hoy en el Gobierno no tiene nada qué ver con la izquierda aunque se empeñen en decirlo.