La novela y algunas de las canciones de LEZ parten de un origen: Son hijos del mismo momento histórico y emocional, uno de mucha desesperanza por las batallas pérdidas, que bien podría ser similar al que se vive ahora por la pandemia, pero que también redime al imaginar el mejor de los mundos posibles.

Ciudad de México, 11 de julio (SinEmbargo).– Una historia de amor rodeada de filosofía, política y de muchas pérdidas presenta el escritor y analista Emilio Lezama en su primera novela El mejor mundo posible (Ediciones Cal y Arena, 2019). Un libro compuesto a la par de los acordes de su banda LEZ.

El mejor mundo posible nos presenta un amor concebido en el extranjero, sin pretensiones, entre una artista visual y un vendedor de seguros. Una relación que nace de la libertad de ser uno mismo y que se acaba por la distancia, la falta de comunicación, la falta de verse y sentirse amado. Pero no sólo eso, el libro introduce a los intereses políticos de un país y a una batalla entre dos filósofos que ha permanecido por siglos pero que no muchos conocen.

“Es una novela que parte de una historia de amor imposible, del desamor, que cuya figura es esa cercana imposibilidad, es decir, cuando las cosas casi suceden pero no acaban por suceder. Ésas cosas que casi suceden nos terminan afectado más que las que sí suceden. Es un libro donde las cosas casi pasan pero no acaban de pasar y eso no significa que no tengan un impacto en nuestra vida, al revés, tiene un impacto mayor”, explica en entrevista para SinEmbargo, Emilio Lezama.

“Es una historia de un amor imposible en una época en la cual la distancia, la comunicación global, y de más, vuelven profesos como el amor y como la política, más complejos de lo que eran antes”, agrega.

Nuestros protagonistas no tienen nombre porque en realidad podría ser el de cualquiera que leyera el libro. Son dos personas que sin saberlo, sin estar plenamente consciente de ello, se sufren a la distancia, a pesar de todas las posibilidades que el mundo de la tecnología que tenemos podría ofrecer. Amor posmoderno, así lo describe su autor.

El mejor mundo posible, 2019. Foto: Especial

Esta imposibilidad del amor, del “casi” conseguirlo, ha inspirado a la par a LEZ –la agrupación de pop rock conformada por Daniel Sandoval (guitarrista y productor), Carlos Baltazar (voz) y Emilio Lezama– éste último detalla que ambos proyectos surgieron en el mismo momento histórico y emocional por el que cruzaba en 2016, en medio de un duelo que dio vida a la novela y las nuevas canciones del grupo.

“Mi primer instinto cuando yo empecé a tener estas bifurcaciones emocionales, mi alivio fue la música porque te permite un deshago emocional que a veces la literatura, mucho más calculada, no te permite decir”.

Escribir las canciones “Aldeida” y “Volver” para el primer disco de la agrupación fueron como “una terapia” para entender por lo que pasaba en esos momentos. El libro y el disco eran una motivación que se repartía entre uno y otro, “prácticamente a unísono”, explica.

“Creo que la canción de ‘Aldeida’ podría fácilmente ser un capitulo de El mejor mundo posible. Obviamente una canción está reducida en su aspecto narrativo lingüístico pero yo me atrevería a decir que funciona como un capítulo por el solo simple cuando esté con la música, o sea no la letra sola, todo en conjunto. De igual forma creo que El mejor mundo posible es la treceava canción del disco de LEZ”.

Emilio Lezama además de ser músico y escritor, es analista político, consultor político, además de liderar algunas campañas de comunicación. No le gusta asociar su parte analista con la parte musical o literata, pero estas últimas siempre son una buena combinación.

“Encuentro un caos en común, un río que navega, que tiene una pequeña bifurcación y que luego vuelve a unirse, son partes de un mismo proceso y cuando tocó la música de LEZ todavía creo que hay muchos elementos, hay mucha musicalidad en el El mejor mundo posible y hay mucha narrativa en LEZ”.

“Cuando uno lee la novela y luego escucha canciones como ‘Aleida’ como ‘Volver’, pues hay una conexión donde el punto de partida es parecido, un rompimiento, un desamor y un anhelo por regenerar ese pasado, reconstruirlo o más bien deconstruirlo para poner entenderlo”.

LEZ ya grabó parte de su nuevo material discográfico en el que aún se verán reflejados algunos pensamientos del libro, canciones sobre pérdidas como “Soy” que remite al capítulo “Criaturas del mismo mundo”.

Algunas canciones que ya están grabadas llegarán en el mes de agosto.

PÉRDIDAS Y FILOSOFÍA

Emilio Lezama Foto: Bianka Estrada, SinEmbargo

El libro es una ficción marcada por las pérdidas, de muchas formas, de los personajes. Lezama cuenta que el año en que lo escribió el ambiente se percibía así. Duro y difícil. Donald Trump ganó la presidencia de EU y el mundo había perdido a grandes artistas como Leonard Cohen y David Bowie.

Este 2020 se siente igual y es cuando llega el libro a los estantes y las plataformas. Ahora no son sólo las pérdidas de los personajes, el mismo lector también las está viviendo en ahora un mundo transformado en medio de una pandemia.

“Justamente en este momento, yo no lo sabía entonces por supuesto, pero este 2020 ese es un sentimiento que se ha vuelto muy general. Creo que sentimos que hemos perdido mucho este año, que hemos perdido nuestra libertad, nuestra posibilidad de mundo, nuestra capacidad afectiva cuando de pronto no podemos ver a personas que queremos”.

Nuestros protagonistas intentan mantener su amor. Ella desde Ecuador, él desde México, pero a pesar de las ventajas tecnológicas que podrían tener, nada surte el efecto esperado. Aman genuinamente, pero cada quien a su manera. Cuando se deciden hacer algo por su relación, ya es demasiado tarde.

La historia de él y ella se va enmarcado por la filosofía del alemán Gottfried Wilhelm Leibniz, un matemático del cual no nos hacen repasar su biografía como la de Newton en la educación básica. Ambos están en una contraposición constante: Leibniz un matemático más humano y con fe, mientras Newton, también amante de los números, pero con un lado más calculador.

No muchos saben que hay una controversia desde hace siglos entre Leibniz y Newton que gira alrededor de una pregunta: ¿quién desarrolló primero el cálculo infinitesimal?

“Todavía no hay un consenso sobre eso. La figura de Leibniz siendo una figura más humana, más holistica y de más, se contrapone un poco al Newton más rígido o matemático y de más. Obviamente Newton tenía lados más complejos, pero la imagen más popular de Newton es la de este tipo matemático, físico y de más, y Leibniz hablaba de política, de filosofía, hablaba de Dios, y al mismo tiempo era un gran matemático que inventa este modelo”.

El juego de las formas de pensamiento se entrelaza de principio a fin con la historia, volviendo a estos filósofos en personajes de la novela en la se imaginan el mejor de los mundos posibles que teorizaba Leibniz.

“¿Qué diría Leibniz si viera este mundo de pandemia, de líderes autoritarios, de violencia contra las mujeres ¿Qué daría Leibniz, ¿Podría justificar otra vez el mejor mundo posible? Ante eso planteo este libro, un libro sobre la pérdida, pero que también sobre escenarios de recuperación”.