GUADALAJARA, JAL. Jalisco, lugar de origen del  tequila y el mariachi es también uno de los principales destinos turísticos gays, con una capital en la que todas las noches hay fiestas de la diversidad y en donde es cada vez más usual ver a parejas del mismo sexo caminando de la mano o familias de dos mamás que tienen hijos.

Sin embargo, esta tierra es una donde al gobernador panista Emilio González Márquez le dan “asquito”  los homosexuales y estas afirmaciones reciben  la bendición del recién retirado cardenal católico Juan Sandoval Iñiguez. Aquí también un regidor tapatío concluye que una marcha del orgullo gay es un desfile de “sidosos” una entidad donde se han impartido cursos para curar   la “homosexualidad” e intentado “blindar” el concepto de familia.

La oposición, la homofobia y el conservadurismo no generan miedo, al contrario, provocaron que surgiera el llamado “Voto Incluyente”. El primer grupo que promueve el voto y participación de la comunidad Lésbico, Gay, Bisexual, Travesti, Transexual, Transgénero e Intersexual (LGBTTTI) en Jalisco

EL ORIGEN

Con siete años de novios Luis Guzmán y Genaro Martínez decidieron casarse el 21 de marzo de 2010 en el Distrito Federal. Se dieron el “sí”, se besaron, salieron del Registro Civil donde los bañaron de arroz y tomaron un vuelo de regreso a Guadalajara para ejercer sus derechos civiles como matrimonio.

Así comenzaron a exigir que el IMSS diera de alta a uno de ellos y ejercer el artículo 121 de la Constitución, que señala el pacto federal  que los “actos civiles celebrados en un estado tendrán validez”, esto mismo  provocó que tanto el gobierno de Jalisco como el de Baja California promovieran una controversia constitucional contra las uniones de parejas del mismo sexo, ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), propuesta que, finalmente, desecharon los ministros.

Ante este panorama Luis y Genaro se sintieron confiados pero no conformes con la participación de la comunidad gay en la vida política de Jalisco, así que decidieron poner el ejemplo. Luis Guzmán, abogado de formación, reconoce que hay una enorme apatía por involucrarse en los procesos democráticos, principalmente porque la comunidad gay no se siente identificada con las propuestas de los políticos ni por sus campañas.

Los homosexuales, lesbianas y transexuales son una población invisible para los candidatos a algún puesto de elección popular y sólo recurren a ellos en este momento, cuando requieren sumar sufragios, como describe Paul Alcántar también integrante de este colectivo: “La suma del voto incluyente tiene que ver con observar cómo los partidos políticos están asumiendo el tema de la diversidad en las agendas públicas, porque lamentablemente estamos viendo como ningún candidato y ningún partido están tomando el tema en serio y solamente nos están dando migajas”.

Por eso nació “Voto Incluyente”, para incentivar la participación de esta población en un año electoral, aunque Luis Guzmán explica que esto no significa  promover el voto hacia un partido o candidato: “Nosotros creemos que todo debe ser político porque los candidatos son los que tendrán los cargos públicos o decidirán hacia dónde va el dinero”; pero “somos apartidistas, porque desde que formamos el colectivo voto incluyente no militamos en ningún partido ni somos simpatizantes, tampoco aspiramos a formar parte de una agrupación política”

En estos tiempos electorales, las sonrisas que se ayudan del photoshop aumentan, los candidatos que piden votos y sus equipos diseñan eslogans y campañas para acercarse a los ciudadanos. En “Voto Incluyente” harán un monitoreo de los candidatos locales y nacionales para conocer cuál ha sido su postura respecto a ciertos temas que afectan directamente a esta población, así como lo que han hecho o dejado de hacer en materia de inclusión, igualdad y no discriminación. Luis Guzmán señala que pretenden “incentivar la participación de las personas LGBTTTI para que conozcan, para con base en esa información puedan generar un voto razonado y hacerlo valer”.


A esto se suma el recuento de 2011 sobre derechos de la comunidad lésbico gay en Jalisco y a nivel nacional. Entre las principales acciones en contra de la inclusión está la propuesta de “Mexicanos por la vida de todos”, avalados por el Instituto Electoral de Participación Ciudadana, que intentó blindar el concepto de “familia” a una relación entre “hombre, mujer e hijos”, propuesta que fue rechazada por el Congreso estatal. Además Jalisco sigue sin una ley estatal contra la discriminación.  Otro de los retrocesos es que Guadalajara fue sede de cursos para “curar la homosexualidad”, llamados Courage Latino.

El colectivo “Voto Incluyente” destina una parte de este informe para denunciar las omisiones del presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, Felipe de Jesús Álvarez Cibrián, quien pese haber recibido 300 quejas por las declaraciones homofóbicas del gobernador Emilio González Márquez, no actuó imparcialmente pues todas fueron archivadas.

No todo son quejas. También hicieron un recuento de los logros de la sociedad civil, como manifestaciones y acciones para  la prevención del VIH-Sida así como cambios a nivel nacional; entre ellos, la reforma en materia de derechos humanos, la creación del Día Estatal por la Tolerancia y Respeto a las Preferencias Sexuales y, sobre todo, la aprobación del Senado de la República para reformar las leyes del IMSS e ISSSTE que reconocen y otorgan el derecho constitucional a parejas del mismo sexo sobre acceso a servicios médicos y prestaciones. Sin embargo, destacan los activistas, las parejas siguen sin recibir esos beneficios.

El activista Rodrigo Rincón advierte que impulsar ciertas políticas públicas no significa que sólo sea una tarea de los homosexuales: “Queremos incidir en integrar a las distintas candidaturas para que abanderen el tema de los derechos de las personas de la diversidad. Estamos convencidos que no es necesario ser abiertamente gay para impulsar una agenda con las demandas de la comunidad de la diversidad sexual”.

Con pocos recursos y con trabajo de voluntariado para monitoreo, promoción y sensibilización intentan “ser un contrapeso al colectivo de voto católico, que en Jalisco siempre han estado insistentes proceso tras proceso”.

 

EL VOTO DE UNA MUJER TRANSEXUAL

Paty Betancourt llega al módulo del IFE para tramitar su credencial de elector, ahí  alguien le advierte que no puede tomarle la fotografía porque está maquillada. Ella no se exalta, sonriente le pide a la responsable que cambie su forma de dirigirse y que le tome la fotografía porque hay un acuerdo del Consejo General del IFE para que no se solicite el cambio de imagen de quien va identificado como mujer y sus documentos tienen el nombre de un varón.

La responsable del módulo no acepta. Paty le advierte que está ante una persona que conoce sus derechos, que no permitirá ese atropello y pide hablar con el responsable. Después de esa discusión aceptan y le toman la fotografía. Ella saca su labial y su espejo para retocarse y sonreír ante la cámara.

“En las pasadas elecciones me preguntaban si había un problema con mi nombre, al ver mi identidad femenina. Me hicieron esperar 20 minutos, estuvieron revisando mi IFE varias veces y, al final, pude lograr pasar, eso te causa molestia y cólera”. Ella es tolerante y sabe que los cambios sociales implican paciencia, pero para el resto de la comunidad que representa , la transexual, es muy poca la gente que participa en el tema de las elecciones: “No es que no quieran, es por el asunto de la inclusión… las burlas que se generan cuando uno dice su identidad”.

Esto le ocurrió en 2006, pero desde el 30 de diciembre de 2010, en cumplimiento del Artículo 1 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos que prohíbe la discriminación por discapacidad, etnia, sexo o género, el Instituto Federal Electoral aprobó el Protocolo para la Transición y no Discriminación de los Derechos de las Personas Transgenéricas y Transexuales.

Como activista ha representando a la comunidad transexual de América Latina en la Asamblea de la Organización de las Naciones Unidas y actualmente es presidenta de la Red de Mujeres Trans. Por eso ella no está dispuesta a callar y ser ignorada.  Paty Betancourt pertenece a uno de los colectivos más invisibles para los candidatos, no hay propuestas dirigidas a ellas: “Creemos que a nivel nacional y, particularmente en Jalisco, no hay políticas públicas de nuestros gobernantes para nuestra población”.

Por eso, en la iniciativa “Voto Incluyente” promueve que las mujeres “trans” tramiten su credencial de elector, que es una de los principales dificultades porque  “muchas veces hay dudas de si somos o no la persona que se acredita para votar”.

Participando en el proceso electoral se rompen estereotipos y estigmas de  un grupo ignorado: “Somos la población olvidada y es una buena oportunidad para incidir en las agendas políticas y presionar a los gobiernos”. Entre esas prioridades está luchar porque se apruebe la Ley de Identidad de Género para Jalisco, tal y como ya se tiene en el Distrito Federal.

Hasta el próximo 1 de julio, día de las próximas elecciones federales, el colectivo “Voto Incluyente” estará difundiendo su monitoreo de candidatos, especialmente en redes sociales como Twitter (@votoincluyente) y Facebook. El próximo 23 de marzo organizarán un foro al que serán invitados los candidatos al gobierno de Jalisco, a los diferentes ayuntamientos y diputaciones locales. Ahí medirán que tan sensibles están los políticos a sus exigencias. Ahí también decidirán por qué partido o por qué candidatos decidirán votar.