Migrantes que integraban la caravana, rompieron la valla que separa a México de Guatemala, con la intención de poder cruzar México y llegar a EU a cumplir el sueño americano, sin embargo se han enfrentado a miles de limitantes para alcanzar esta meta.

Ciudad de México, 20 de octubre (SinEmbargo/EFE/AP/RT).– Integrantes de la caravana migrante, rompieron ayer una valla policial entre Guatemala y México, con el objetivo de poder llegar a Estados Unidos.

Aproximadamente eran tres mil migrantes, en su mayoría hondureños, comenzaron a derribar la valla, mientras gritaban varias consignas, policías federales mexicanos los esperaban del otro lado de esta frontera.

Según Luis Videgaray, Canciller mexicano, dijo el viernes que su prioridad era “defender a niños y mujeres”, sin embargo, cuando ingresaron los hondureños a México fueron recibidos con golpes y gas lacrimógeno.

El Secretario de Gobernación, Alfonso Navarrete, denunció que los miles de hondureños de la caravana migrante entraron “por la fuerza” a México y que “lastimaron” a policías mexicanos. Según Navarrete, las autoridades mexicanas habían llegado a un acuerdo con los migrantes para que entraran a México de manera “ordenada” en grupos de entre 50 y 100 personas para ser revisados, pero la caravana “incumplió” el acuerdo.

Debido a esta crisis humanitaria, Luis Videgaray, de viaje en Nueva York, pidió ayuda a la ONU para que el Alto Comisionado para los Refugiados (ACNUR) colabore con México tanto para procesar esas solicitudes como para encontrar una solución permanente para los migrantes hondureños.

El Gobierno mexicano ha dicho que los migrantes serán atendidos conforme a la ley y con respeto a sus derechos humanos: quienes tengan pasaporte o visa podrán entrar y los que presenten solicitudes de refugio serán atendidos. Los que infrinjan la ley serán deportados.

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