La tensión de la trama gira entorno a las complicaciones con las que se encuentra a la hora de mantener su imagen de persona corriente a la vez que escala posiciones en la organización hasta liderarla.

México, 21 mayo (EFE).- La cara más oscura, fría y meticulosa de los sicarios mexicanos queda retratada con maestría en la serie Sr. Ávila, una producción ideal para descubrir esta cuarentena protagonizada por Tony Dalton y en la que se rompe con la imagen habitual de la televisión latinoamericana.

Con cuatro temporadas -la primera iniciada en mayo de 2013 y la última cerrada en septiembre de 2018- la serie recorre la vida del Señor Ávila, un vendedor de seguros de clase media que, tras un día a día como marido y padre bastante similar a la de cualquier otro ciudadano, oculta la labor de asesino a sueldo que desempeña para una organización criminal.

La tensión de la trama gira entorno a las complicaciones con las que se encuentra a la hora de mantener su imagen de persona corriente a la vez que escala posiciones en la organización hasta liderarla.

Tony Dalton hace una interpretación magistral de este sicario. Foto: Especial

Es entonces cuando su pasado, su presente y su futuro empiezan a desmoronarse y tanto su vida como la de su hijo Emiliano (Adrián Alonso) y la de su esposa María (Nailea Norvind) se convierten en una pesadilla llena de tensiones y problemas.

Tony Dalton hace una interpretación magistral de este sicario que, aunque podría situarse en cualquier parte del mundo, tiene mucho sentido en México, un país que actualmente atraviesa una profunda crisis de seguridad y donde la impunidad está normalizada, con un 99 por ciento de los delitos sin resolver.

Parece que, sin quererlo, la serie hubiese sido una premonición, ya que en cuando se estrenó los índices de violencia eran mucho menos elevados.

Aun así, el objetivo de la serie parece ir mucho más allá de reflejar la violencia normalizada y en lugar de eso pone en la pantalla de manera precisa e incluso escalofriante la personalidad de todos los personajes.

Especialmente la del Señor Ávila, que actúa sin escrúpulos a pesar de los debates internos que se presentan en cada uno de los 43 capítulos.

UNA ELEGANCIA OSCURA

Desde el primer minuto del capítulo 1 se puede notar la meticulosidad con la que se establece cada detalle estético de la producción, que se caracteriza por una oscuridad explícita a la vez que elegante.

No faltan la violencia y la sangre, pero ambos elementos se neutralizan sin perder fuerza con colores oscuros y densos tanto en la escenografía como en la decoración y el vestuario de los personajes.

Los contrastes son evidentes. Foto: Especial

El Señor Ávila siempre lleva traje y cuando comete un asesinato su camisa permanece manchada todo el día, como si de un símbolo de dolor permanente se tratase.

Además, también hay escenas de lujuria y de normalización del engaño y la mentira que contrastan con las que muestran el profundo amor y protección por parte del personaje de Dalton hacia su familia.

Los contrastes son evidentes, pero al mismo tiempo se integran gracias a la cuidada estética lúgubre que recuerda casi al cine en blanco y negro que contaba historias sobre la mafia.

La meticulosidad con la que se establece cada detalle estético de la producción. Foto: Especial

SENCILLEZ EN LOS DETALLES

La trama de esta producción de HBO Latinoamérica con Lemon Films, escrita por Walter y Marcelo Slavich y grabada en México está llena de detalles, cambios inesperados de camino y personajes completos pero, aún así, la conjunción de todas las precisiones, la estética y la sublime actuación de los personajes consiguen atrapar al espectador.

De repente un complejo universo se condensa en una historia fácil de seguir, aunque sea una serie que requiera cierto grado de concentración.

Dalton de nuevo contribuye con su gran interpretación a que el espectador no pierda el hilo, pues cada detalle de su personalidad, de su aspecto físico y de sus gestos logra que pierdas de vista al actor, para conectar con el Sr. Ávila.

La trama está llena de detalles, cambios inesperados de camino y personajes completos. Foto: Especial

No resulta sorprendente, por lo tanto, que en 2017 Sr. Ávila se hiciese con un premio Emmy a mejor programa en horario principal en Estados Unidos de habla no inglesa.

Además, la serie recibió alabanzas de la crítica y del público pero aún así, casi dos años después de haber finalizado, parece que no se ha consagrado al cien por cien como una serie de culto a pesar de su calidad, su enfoque y su ruptura con la tradicional televisión latinoamericana.

Sin embargo, se podría decir que abrió el camino -o al menos coincidió con esa etapa- a las producciones más alejadas de las convenciones audiovisuales de México, siendo un ejemplo Monarca (2019), La casa de las flores (2018), Club de cuervos (2015) o Hernán (2019) (coproducida con España).