Desde que se aprobó la alerta epidemiológica por obesidad (2016), la mayoría de las iniciativas (51) presentadas en el Legislativo para contrarrestar este problema no fueron aprobadas; 32 dictámenes se mantuvieron pendientes en comisiones; 10 fueron desechadas; 8 tuvieron un dictámenes negativos y una fue retirada.

Ciudad de México, 22 de Enero(SinEmbargo).-En el 2016 el Estado mexicano decretó la alerta epidemiologica por obesidad, sobrepeso y diabetes mellitus tipo 2, a pesar de ello, el 56 por ciento de las iniciativas presentadas en el Poder Legislativo sobre este tema se detuvo, mientras que otro 36 por ciento de las resoluciones se desechó.

La denuncia fue hecha por la organización de la sociedad civil El Poder Del Consumidor durante la presentación del informe “La ¿(O)posición? Legislativa frente a la salud pública y la influencia de la industria de alimentos y bebidas”, elaborado con el apoyo de Probatio S.C, consultora especializada en investigación y análisis en políticas públicas.

El informe, que presenta resultados de análisis de las LXII y LXII legislaturas, tomó en cuenta las 53 iniciativas consideradas como favorables para la prevención de daños a la salud. La mayoría de ellas (51) no fueron aprobadas; 32 dictámenes se mantuvieron pendientes en comisiones; 10 fueron desechadas; 8 tuvieron un dictámenes negativos y una fue retirada.

Asimismo, las iniciativas se concentraron en cinco temas: la regulación de ofertas y disponibilidad de alimentos y bebidas no saludables (13), la tributación de estos productos (9), el etiquetado y la información nutricional de los embalajes (14), la inclusión de advertencias sanitarias (9) y la publicidad de alimentos y bebidas no saludables dirigidas a la audiencia sobre infantil (8).

El informe, que presenta resultados de análisis de las LXII y LXII legislaturas, tomó en cuenta las 53 iniciativas consideradas como favorables para la prevención de daños a la salud. Foto: Karen Castillo, SinEmbargo.

Sólo dos iniciativas fueron aprobadas. La primera de ellas se relacionó con llevar a la Ley General de Salud regulaciones sobre alimentos y bebidas en las escuelas. La segunda fue enviada por el Ejecutivo y se relacionaba con establecer impuestos a bebidas azucaradas.

“En medio de esta catástrofe de salud pública que lleva a declarar emergencias epidemiologías por obesidad y diabetes, que ningún país en el mundo a hecho este tipo de declaraciones, no hay nada que provenga del legislativo para enfrentar esta situación”, declaró Alejandro Calvillo, director del Poder del Consumidor.

El director de la organización insistió en que este tipo de acciones son reforzadas por el contubernio entre la industria e instituciones como la Cofepris y la Secretaría de Salud.

Por su parte, Gerardo Maldonado, investigador de Probatio, explicó que los resultados muestran que existe una posición desfavorable por parte de los legisladores para atender lo racionado con el tema, y que una explicación posible para dicho desempeño son los conflictos de interés y la presencia recurrente de vínculos cercanos entre los miembros de las comisiones y la industria de los alimentos.

A través del análisis se encontraron vínculos directos entre los legisladores de cada una de las cinco comisiones que intervinieron en la discusión de las iniciativas en ambas legislaturas.

Es por esto que ambas instituciones recomendaron verificar la conformación de las comisiones relacionadas para evitar posibles conflictos de interés, así como brindar información abierta que garantice el acceso a lo discutido en las reuniones que estas establezcan.

Sobre la nueva Comisión de Salud, Alejandro Calvillo aseveró que parece estar conformada por integrantes con conocimiento en el campo y que además han mostrado buena disposición para la escucha de las organizaciones de la sociedad civil. Hizo un llamado a que se atienda con seriedad los problemas de diabetes y obesidad a través de la promoción de políticas públicas adecuadas para su prevención.

OBESIDAD EN MÉXICO

Durante la presentación del informe, los interlocutores insistieron en que la regulación sobre el etiquetado y la publicidad dirigida al sector infantil son dos de los temas más urgentes olvidados por el gobierno.

La amenaza se ha traducido en una medalla del primer puesto para la obesidad infantil y un riesgo sanitario que puede representar el incremento de varios tipos de cáncer, padecimientos cardiovasculares del hígado y la vesícula; hipertensión y diabetes, una de las principales causas de muerte de los mexicanos.

Para la población adulta la situación no es diferente. La segunda tasa de obesidad más grande en el mundo la tiene México.

De acuerdo con un estudio de mercado realizado por Euromonitor, el mexicano promedio consume 351 botellas de 350 mililitros (ml) de manera anual. No obstante, las políticas públicas continúan ignorando esta declaración de emergencia.

Las organizaciones pidieron al gobierno promover políticas públicas que valoren los riesgos de los consumidores y a su vez promuevan una alimentación saludable, así como buenos hábitos de movilidad.