El bicho del cenote

22/02/2015 - 12:03 am

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¿Y los 42 estudiantes?

Con toda la información que tenemos hoy en día, no solamente la acumulada en los libros, revistas e internet, sino también en lo mapas y sistemas de información geográfica, pareciera que ya conocemos cada rincón del mundo así como todos los seres que viven en él, y ahora solo falta entender como funciona, sin embargo estamos lejos de ello. Todas la semanas siguen descubriéndose nuevas especies en varios lugares del mundo.

Recientemente tuvimos la fortuna de que un grupo de investigadores mexicanos de la UNAM descubriera un bicho extraordinario en un cenote cercano a Tulum. El nuevo sujeto para la ciencia es un crustáceo que tiene la peculiaridad de ser el primer crustáceo venenoso que se ha descubierto en el planeta.

El nombre que le pusieron al pequeño crustáceo es Xibalbanus tulumensis y me remontó a mis clases de literatura latinoamericana de la prepa cuando la maestra Marta nos impulsaba a analizar detalladamente las grandes herencias literarias. En particular dedicamos una un buen tiempo a analizar el Popol Vuh donde se narran las aventuras de Xunahpú e Ixbalanqué y el nombre del nuevo bicho me recordó el pasaje donde estos personajes bajan al inframundo, a Xibalbá. Efectivamente al buscar el porqué del nombre escogido por los investigadores, justifican que Xibalbanus se refiere al bicho que vive en las profundidades, al inframundo según la mitología maya y a Tulum, el lugar donde lo encontraron. Me encantó; si bien es un nombre complicado, nos describe muy bien en donde se encuentra y nos podemos imaginar de quien se trata.

Resulta que Xibalbanus además de presentar la particularidad de tener un veneno muy tóxico que utiliza para inmovilizar a sus presas, también tiene asociaciones simbióticas con algunas bacterias especiales que son quimiosintéticas, es decir que pueden producir azúcares a partir de la energía química proveniente de compuestos sulfurosos que son muy abundantes en los cenotes obscuros. Estas bacterias no necesitan de la luz del sol como hacen las plantas para producir azúcares. Esta asociación con las bacterias que viven en el interior de los crustáceos es benéfica para ambos, el crustáceo es la casa de las bacterias y las bacterias generan parte de alimento del crustáceo, digamos que complementan la dieta del bicho. El descubrimiento de esta asociación ayuda a explicar porqué hay grandes densidades de animales en lugares que parecieran poco productivos, como las profundidades de los cenotes donde no llega la luz del sol, pareciera que existen mecanismos que sustentan a la cadena alimenticia que no dependen del sol, como es el caso también de la ventilas hidrotermales en los fondo oceánicos.

El descubrimiento y descripción de la biología del Xibalbanus nos pone de manifiesto la importancia de continuar con el financiamiento de la ciencia básica en nuestro país, quedan muchos sitios inexplorados de los cuáles desconocemos la biodiversidad. Si dejamos de apoyar la exploración y la investigación básica en México probablemente muchas especies se extinguirán y los humanos no sabremos que existen, y peor aún, nos perderemos del conocimiento de formas diferentes de vida que nos muestran adaptaciones maravillosas que podrían tener aplicaciones prácticas para la vida diaria.

Para leer mas: aquí y aquí.

Ek del Val de Gortari
Soy bióloga egresada de la UNAM y después realicé un doctorado en ecología en el Imperial College del Reino Unido. Actualmente trabajo en el Centro de Investigaciones en Ecosistemas de la UNAM en Morelia y coordino la Licenciatura en Ciencias Ambientales de la ENES-Morelia también de la UNAM. Dedico mis días a tratar de entender cómo funcionan las interacciones entre las plantas y los herbívoros que se las comen. Me gusta trabajar en las selva y también estoy interesada en entender como se modifican las interacciones entre especies cuando hay alteraciones en los ecosistemas, por lo que estoy trabajando en campos agrícolas y en ambientes restaurados. Considero que la visión que la ciencia aporta a la vida cotidiana es muy importante, por eso me gusta escribir textos de divulgación científica y procurar que un mayor número de gente conozca las maravillas que hemos aprendido y descubierto. En particular escribo sobre bichos porque son seres considerados abominables en el inconciente colectivo, que cuando nos detenemos un poco a observar y entender mejor, se vuelven maravillosos.
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