Boca del Río, Ver., 24 Nov (Notimex).- Las emociones salieron a flote en el racquetbolista mexicano Álvaro Beltrán tras la conquista de su tercera medalla de oro, al señalar que dedica todos sus triunfos a su madre, quien padece una grave enfermedad.

Con lágrimas y un nudo en la garganta, tras pedir unos segundos para poder hablar, el veterano seleccionado nacional ratificó que su actuación en los XXII Juegos Centroamericanos y del Caribe, en los que ganó el oro en las modalidades de singles, dobles (ambos el sábado) y este lunes por equipos, tuvo dedicatoria a su madre.

“Al fin puedo decir que estoy satisfecho y contento de lograr las (tres) medallas (de oro). Era el sueño, el objetivo, y lograrlo, ejecutarlo es lo más importante”, expresó.

La dedicatoria de sus triunfos van para su madre, pues “desde que vine le dije que le iba a dedicar las medallas. Estoy feliz porque no es fácil prometer, por lo que es un evento como éste, y lograrlo me llena de satisfacción.

“Simplemente estoy luchando por un partido. En realidad ella es la que me ayuda a mí, no yo a ella, porque me da tranquilidad eso, porque yo me juego en la cancha los puntos decisivos, ella se juega la vida, yo sólo juego un partido”.

De las tres preseas conquistadas, la de singles fue clave. “Todas saben igual de bien. Obviamente la primera te da tranquilidad, te da confianza para las demás porque si no la ganas, tu actitud puede cambiar.

“La primera es clave, pero los deportistas tenemos una actitud de amnesia de que terminando el partido ya tienes que enfocarte en el siguiente”, sostuvo.

Destacó que a sus 36 años de edad haya tenido que apelar a la experiencia para sacar adelante la competencia, tras superar dos cirugías de rodilla en su carrera y ante elementos de la nueva camada.

“La experiencia, es cometer menos errores que los demás jóvenes. Obviamente, venía bien preparado y con la mentalidad de ganar”, indicó tras su partido en el que venció al costarricense Felipe Camacho para darle a México el título centroamericano en Veracruz 2014 en la modalidad por equipos.

“Se requiere todo, inteligencia, preparación, corazón”, comentó al señalar que “en un deporte de jóvenes de 20 a 25 años, que es cuando tienen su máximo potencial, y seguir a mis 36 años es un honor y un privilegio seguir pisando la cancha”.