A pesar de los numerosos exabruptos vertidos por Trump contra México, la sintonía la nota dominante con López Obrador, a quien el Presidente estadounidense ha llegado a definir como “un hombre que me gusta y respeto” y al que prefiere antes que a su antecesor, Enrique Peña Nieto.

Por su parte, el izquierdista López Obrador, desde que asumió el cargo en diciembre de 2018, no se ha cansado de reiterar su plena “disposición a la amistad y al diálogo” con el mandatario estadounidense.

Por Eduard Ribas i Admetlla

México, 26 ene (EFE).– Llegó un nuevo año electoral para Estados Unidos e indirectamente también para México, que tiene el ojo puesto en la posible reelección de Donald Trump, quien mantiene una buena relación con el Presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, a pesar de los periódicos exabruptos del estadounidense.

El largo proceso electoral estadounidense comienza formalmente el próximo 3 de febrero en Iowa con el interés centrado en quien de los aspirantes demócratas, Joe Biden, Elizabeth Warren, Amy Klobuchar o Pete Buttiegieg y Bernie Sanders, se enfrentará a Trump.

LA MIGRACIÓN, TEMA DE CAMPAÑA

Expertos consultados por EFE coincidieron en que la migración volverá a ser uno de los principales temas de campaña de Trump, quien en los comicios de 2016 prometió la construcción de un muro fronterizo con México para frenar la entrada de migrantes.

Un elemento de la Guardia Nacional de México detiene a un migrante centroamericano que cruzó el río Suchiate de Guatemala a México, cerca de Ciudad Hidalgo, México, el lunes 20 de enero de 2020. Foto: Marco Ugarte, AP

“Si la campaña se le complica a Trump, va a echar mano de México como un ‘sparring’ donde pueda golpear de manera cómoda y ganar votos. Volverá a cargar con el tema migratorio y el narcotráfico”, señaló Eduardo González, experto en migración del Instituto Tecnológico de Monterrey.

El flujo de caravanas migrantes, en su mayoría de centroamericanos, que en el último año han atravesado México para alcanzar Estados Unidos ha sido el gran motivo de tensión entre el Gobierno mexicano y el estadounidense.

En numerosas ocasiones Trump ha usado Twitter para arremeter duramente contra los migrantes, tachados de “bad hombres”, y las políticas migratorias de México, algo que puede repetir si el Gobierno mexicano no frena con contundencia la nueva caravana de hondureños que llegó recientemente a México.

Raquel Saed, especialista en política estadounidense de la Universidad Iberoamericana, opinó que por ahora Trump está ocupado con el proceso de su destitución (impeachment) en el Senado, donde todo apunta a que la mayoría republicana evitará su caída.

El Presidente Donald Trump llega al Aeropuerto Internacional de Miami, el jueves 23 de enero de 2020. Foto: Evan Vucci, AP

Pero cuando entre en campaña, “muy probablemente” Trump retomará su duro discurso contra la migración para satisfacer al “núcleo duro” de los votantes republicanos, así como aireará los éxitos económicos de su administración.

Mientras que demócratas como Bernie Sanders tratarán de incidir en la crisis climática tras criticar las insuficientes medidas sobre este asunto contempladas en el nuevo tratado comercial firmado entre Estados Unidos, México y Canadá (T-MEC).

LA SINTONÍA ENTRE TRUMP Y LÓPEZ OBRADOR

A pesar de los numerosos exabruptos vertidos por Trump contra México, la sintonía la nota dominante con López Obrador, a quien el Presidente estadounidense ha llegado a definir como “un hombre que me gusta y respeto” y al que prefiere antes que a su antecesor, Enrique Peña Nieto.

Por su parte, el izquierdista López Obrador, desde que asumió el cargo en diciembre de 2018, no se ha cansado de reiterar su plena “disposición a la amistad y al diálogo” con el mandatario estadounidense.

Por ello, Eduardo González opina que “la reelección de Trump es más cómoda para López Obrador en lugar de tener que rehacer la relación con un nuevo Presidente demócrata en la Casa Blanca”.

El académico del Tecnológico de Monterrey sostuvo que el mandatario mexicano ha sabido “encajar a Trump” y subrayó que un Presidente demócrata no sería más favorable para México ya que, por ejemplo, fue Barack Obama el mayor deportador de migrantes.

El Jefe de Estado mexicano durante una de sus conferencias matutinas. Foto: Andrea Murcia, Cuartoscuro

Lo cierto es que en el último año López Obrador ha logrado sellar el T-MEC con Estados Unidos, ha evitado que se declarara a los cárteles mexicanos como grupos terroristas y ha esquivado las imposiciones arancelarias a cambio de desplegar la Guardia Nacional para frenar el flujo migratorio en la frontera con Guatemala.

“La buena relación ha sido porque el Gobierno mexicano se ha adherido a todo lo que dice Trump a diferencia de lo que se pensaba. En campaña, parecía que López Obrador iba a romper con Estados Unidos”, expresó Raquel Saed.

Lo que parece descartado es que se repita el polémico episodio que se vivió en agosto de 2016, cuando Peña Nieto invitó a Trump, quien entonces era candidato republicano, a la residencia presidencial de Los Pinos, desde donde el estadounidense prometió la construcción del muro fronterizo y que los mexicanos pagarían por ello.

“Muchos no le perdonamos a Peña Nieto que invitara a Trump a Los Pinos, a territorio mexicano, y que luego regresara a Estados Unidos para hablar mal de México y de los mexicanos”, sentenció la profesora de la Universidad Iberoamericana.