El caso Rosario Robles avanza. Han sido 17 meses en los que la Fiscalía intentó obtener de la exfuncionaria información sobre los desvíos de recursos públicos y en los que ella ha intentado defenderse. Por encima de todo, están las investigaciones de la ASF y las declaraciones de personajes cercanos a ella que refuerzan las razones por las que está desde 2019, en Santa Martha Acatitla.

Ciudad de México, 26 de febrero (SinEmbargo).– La carrera política de Rosario Robles Berlanga ha estado marcada por la lealtad que ha demostrado a sus cercanos, así como por los señalamientos y los vínculos con manejos irregulares de recursos que, se presume, han sido empleados para el financiamiento político. Aunado a ello, en su paso por la política, la exsecretaria de Estado también ha tenido que lidiar con traiciones, las cuales la tienen ahora en prisión, como ha señalado ella misma y su defensa.

Muna Dora Buchahin Abulhosn, exauditora que detectó los malos manejos en la administración pasada, asegura que Rosario Robles no actuó sola, que todos los desvíos detectados en las secretarías de Desarrollo Social (Sedesol) y de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) fueron estructurados desde el alto poder. Advierte que hubo complicidad en el Sistema de Administración Tributaria (SAT), la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) y en la Función Pública, desde donde decían que todo estaba solventado.

“Por supuesto que ella (Rosario) no pudo realizar estas acciones sola, todas estas acciones son intencionadas, planeadas con el fin del desvío. Hubo una red estructurada desde el alto poder. Es uno de los más altos actos de corrupción en el país”, señaló la exauditora en una entrevista con SinEmbargo. “Estaban los que fabricaban los contratos, los que buscaban los contactos, los que hacían las empresas fachada, los que en la parte del SAT y la Unidad de Inteligencia Financiera encubrían, los que recibían el dinero, los bancos que permitían este tipo de acciones”.

Economista de formación, Robles dio sus primeros pasos en la política de mano del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (STUNAM). Posteriormente tuvo un importante paso por las filas del Partido de la Revolución Democrática (PRD), instituto político del que fue presidenta nacional, con una gestión que quedó marcada por la recepción de recursos por parte del empresario argentino Carlos Ahumada, quien fuera su pareja sentimental.

Estos recursos, de acuerdo con las denuncias, tuvieron como destino a la propia Robles para el financiamiento de campañas, algo que ella siempre negó. Años después volvió a estar envuelta en otro escándalo que también implicó dinero, esta vez como Secretaria de Desarrollo Social y como Secretaria de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, cargos que desempeñó en el sexenio del Presidente Enrique Peña Nieto, acusaciones que hoy la tiene en prisión.

EL ENCIERRO Y LOS INTENTOS DE NEGOCIACIÓN

Rosario pasó ya año y medio presa en el Penal femenil de Santa Martha Acatitla; durante ese tiempo y a pesar de que hay otros cómplices en el esquema conocido como la “Estafa maestra”, ella ha decidido no hablar. En unas horas, en la audiencia intermedia del caso, se determinará si son suficientes y válidas las pruebas que tiene la Fiscalía General de la República (FGR) en contra de ella, además de evaluarse las que presentó su defensa.

Durante este tiempo, su equipo exploró varias vías para lograr su libertad: amparos, cartas, cambio de equipo legal e incluso solicitaron negociar con la Fiscalía un criterio de oportunidad o apegarse a la figura de procedimiento abreviado.

La defensa de Robles no quiso dar un posicionamiento sobre la situación en que se encuentra el caso. “Por el momento no estamos dando entrevistas derivado de el momento en el que se encuentra la negociación”, dijo a SinEmbargo su abogado Epigmenio Mendieta. Una respuesta similar provino del vocero de Mariana Moguel, hija de Rosario Robles: “Por el momento no habrá posicionamientos ni de la familia ni de la defensa”.

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Emilio Zebadúa en una reunión con Rosario Robles el 3 de enero de 2017. Foto: Twitter
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Parte de los elementos que mantienen a Robles en prisión provienen de las declaraciones de Emilio Zebadúa, quien fuera su Oficial Mayor tanto en la Sedesol como en la Sedatu, a quien sí se le otorgó el criterio de oportunidad. Sus señalamientos los empleó el Ministerio Público para atribuirle cargos a Robles por el desvío de recursos públicos en la llamada “Estafa Maestra”.

Los argumentos que la defensa de Rosario no ha logrado combatir fue que ella, como titular de estas dependencias, sabía de los desvíos y permitió que estos mecanismos fueran continuados, al conservar a los funcionarios que los realizaron tanto en la Sedesol como en la Sedatu.

El pasado 20 de febrero, la FGR informó al Juez Ganther Villar Ceballos que no se cumplieron los requisitos para negociar el criterio de oportunidad, con el que ella colaboraría con las autoridades para que fuera retirada la acción penal en su contra. En tanto, el procedimiento abreviado requiere que se declarara culpable para recibir una sanción mínima.

Desde el año pasado, el Fiscal General, Alejandro Gertz Manero, dijo en una conferencia, en relación al criterio de oportunidad, que la diferencia entre ella y Emilio Lozoya Austin—ex titular de Petróleos Mexicanos, actualmente con prisión domiciliaria por caso Odebrecht y Fertinal— es que Robles no ha querido hablar sobre los implicados en la “Estafa Maestra”.

Estas personas involucradas no serían los integrantes de su equipo en las dependencias, que están claramente detectados por la Auditoría Superior de la Federación (ASF), sino a quienes se ha identificado como sus superiores: Luis Videgaray y Enrique Peña Nieto.

En ese sentido, Muna Dora Buchahin Abulhosn comentó que en esta audiencia intermedia tendría que haber un resarcimiento del daño y brindar información que involucre a otras personas.

“Yo no sé en qué va a acabar esto porque primero ella dijo que tenía información y que la iba a revelar y de repente hubo un silencio mortal y tampoco supimos nada del asunto de Zebadúa porque lo que él reveló tampoco era cosa cierta, yo que estuve ahí en esa ASF te puedo decir que lo que él decía que se quedaron las universidades no era cierto”, comentó.

LOS OTROS NOMBRES

El 13 de agosto de 2019, horas antes de que el Juez Jesús Delgadillo Padierna le dictara prisión preventiva y vinculación a proceso, le cuestionó a ella y a su defensa si no querían ahondar en la participación de dos políticos que fueron mencionados como posibles implicados en los delitos que se le imputaron: José Antonio Meade y Enrique Peña Nieto.

Tanto ella como la defensa dijeron que no y se le acusó de uso indebido del servicio público y parte de la acusación reposó en que ella dejó que ocurrieran los desvíos millonarios a través de contratos.

Su propia defensa, horas antes, dijo ante el Juez que tanto en giras como a través de la línea roja, Rosario le informó a Peña Nieto sobre las observaciones de la Auditoría.

De ahondar en esas conversaciones, se habría debilitado la acusación de que ella permitió el sostenido desvío de recursos. Pero no ocurrió y la Fiscalía le imputó irregularidades en el manejo de cinco mil 070 millones de pesos que podrían convertirse en el pago por reparación de daño, además de los 23 años que podría pasar en prisión.

No es fortuito que Rosario haya pasado 17 meses en prisión, ya que desde que se le fincaron las acusaciones se le dio la oportunidad de hablar sobre el resto de los implicados. Ella se negó en un primer momento y hasta hace unas semanas intentó negociar con la FGR.

En estos meses no hubo declaraciones de ella contra el expresidente Enrique Peña o el exsecretario de Hacienda Luis Videgaray Caso, sino que acusó a la actual administración de llevar a cabo una venganza contra ella e incluso de misoginia.

EL PASADO DE ROBLES

En el pasado, Robles actuó de manera similar en el escándalo de corrupción de Carlos Ahumada Kurtz. Rosario y su cercano colaborador Ramón Sosamontes Herreramoro, renunciaron al PRD en 2004 luego de la filtración de los llamados videoescándalos.

En uno de ellos se evidenció a Sosamontes intercambiar un maletín con un millón de dólares con Ahumada, a quien a pesar de conocer íntimamente desde inicios del milenio y ser el “cupido” entre el empresario argentino y su jefa, lo desconoció cuando fue aprehendido.

Otro de los videos mostraba a René Bejarano, en ese momento líder de la mayoría del PRD en la Asamblea Legislativa, recibiendo una gran cantidad de dinero de Carlos Ahumada para favorecer las campañas de los candidatos de su partido. Fue entonces que la bomba estalló y el escándalo persiguió no sólo al órgano político sino también a la funcionaria.

Los detractores de Robles la acusaron de fomentar la relación Bejarano-Ahumada y de usar su cercanía con éste último para otorgar “favores gubernamentales” a distintas empresas. Ella siempre lo negó y ante una posible expulsión de su partido, decidió renunciar.

En su libro Con todo el corazón, publicado en el año 2005, Rosario Robles resumió así su relación con Ahumada: “Cometí el error de relacionar lo personal con lo político”.

La “Estafa Maestra” permitió a Sedesol, Sagarpa, Economía, SCT, ISSSTE, Pemex y otras dependencias del Gobierno desviar recursos a las campañas políticas. Foto: Cuartoscuro.

EL CÍRCULO DE ROBLES

–Enrique Peña Nieto

El Partido Revolucionario Institucional (PRI) fue quien le dio su segunda oportunidad a Rosario en la política y no con un papel menor, sino con la titularidad de la Sedesol, una de las dependencias más importantes del Gabinete federal. De manera inmediata, tras ganar la elección, Peña Nieto y Rosario presentaron la Cruzada Nacional Contra el Hambre, que sería el programa social más ambicioso de esa administración.

Pero muy pronto —también— llegaron los señalamientos de irregularidades en el manejo de  recursos, ya que se le acusó junto con el entonces Gobernador Javier Duarte, de desvío de recursos públicos para beneficiar electoralmente al PRI.

“Rosario, no te preocupes, hay que aguantar, porque han empezado las críticas, han empezado las descalificaciones de aquellos a quienes ocupa y preocupa la política […] Que sigan aquellos criticando las acciones, porque a otros los ocupan las elecciones; a nosotros nos ocupa y nos compromete acabar con el hambre de México […]  “hay que aguantar”, le dijo Peña Nieto a Rosario en un mitin en Chiapas en 2013.

Rosario Robles recibió, así, el respaldo del Jefe del Ejecutivo federal, a quien ha desvinculado del esquema de corrupción del que se le acusa.

–Luis Videgaray

La promesa de Robles Berlanga de entregar pruebas puso en aprietos a Luis Videgaray Caso, exsecretario de Hacienda y excanciller, a quien sus abogados señalan como principal organizador de la “Estafa Maestra”.

Pero, al mismo tiempo, hay razones para dudar de la exsecretaria no sólo por su situación personal sino porque en agosto de 2019 había ofrecido decir cómo informó a “sus superiores” de lo que ella realizó, pero al final, frente al Juez, no lo hizo. Prefirió que la encarcelaran.

“Por el momento es lo único que puedo informar. Se han hecho declaraciones que no han sido acordadas conmigo. He instruido a mis abogados atenerse al procedimiento judicial. Lo que sí debo decir es que hablaré con la verdad”, dijo Robles a través de una carta.

De acuerdo con la declaración de Zebadúa, la Sedatu, junto con la Segob y la Conagua, con el visto bueno de la Secretaría de Hacienda, habrían entregado 400 millones de pesos en pagos de 300 mil pesos, 400 mil pesos y hasta 10 millones de pesos para comprar terrenos aledaños al aeropuerto a personas que no acreditaron ser los propietarios de dichas tierras y aun cuando la Sedatu era justo la encargada de verificar la validez de la posesión de tierras porque tiene los archivos y expedientes agrarios de todo el país.

–Ramón Sosamontes

Ramón Sosamontes Herreramoro, exjefe de la Oficina de la Sedesol y asesor y Vocero en la Sedatu durante las gestiones de Rosario Robles, afirmó que las acusaciones sobre su persona emitidas por Emilio Zebadúa González, extitular de la Oficialía Mayor en ambas dependencias federales, son “una novela mal contada y una gran mentira”, pues era él quien tenía la atribución de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) para mover el dinero público.

Sosamontes fue señalado por Zebadúa González de ser el encargado de contactar a los rectores de universidades públicas, a través de las cuales se realizaban las subcontrataciones para desviar recursos en la llamada “Estafa Maestra”.

Pero además, Sosamontes tiene una acusación en la Fiscalía junto con Zebadúa González por firmar siete convenios que causaron daños al erario por mil 630 millones de pesos en la dos dependencias en cuestión.

Sosamontes ha mantenido un perfil bajo y en noviembre del 2020 logró una suspensión provisional de un Juez para evitar ser aprehendido a menos que sea por un delito grave que requiera prisión preventiva.

Desde el 8 de agosto de 2019, el mismo día en que se realizó la primera audiencia contra Robles, pidió el amparo 621/2019. Aunque también solicitó proteger su dinero. Ese mes sus cuentas fueron congeladas por la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF). El exfuncionario público también está denunciado ante la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (Seido) por beneficiarse con el otorgamiento de contratos a través de la empresa Sistema Guerrero Audiovisual.

–Emilio Zebadúa

Como en el caso de Sosamontes, Zebadúa es uno de los funcionarios que Robles conservó cuando se le asignaron las secretarías federales.

El equipo liderado por Zebadúa dejó en la Sedesol seis mil 558 millones 420 mil 667 pesos en duda, y así en 2015, el mismo equipo se mudó a las oficinas de la Sedatu. En su primer año de funciones la ASF encontró un posible daño al erario por cuatro mil 666 millones 536 mil 010 pesos.

Sobre los cuestionamientos por el mal manejo de recursos públicos, Robles declaró en diversas ocasiones que aunque fue la titular de ambas secretarías de Estado, hay órganos ejecutores del gasto “responsables con nombre y apellido”.El principal funcionario es el ahora aliado de la Fiscalía, Emilio Zebadúa.

De acuerdo con el manual de organización, es el encargado de hacer cumplir el código de conducta de la institución y es el que establece, junto con el titular de la dependencia, las políticas, normas, lineamientos, sistemas y procedimientos para la programación, presupuestación y administración del personal y de todos los recursos (materiales, informáticos y financieros) de la Secretaría.

-Con información de Dulce Olvera, Guadalupe Fuentes y Obed Rosas