La esperanza que capturen a los culpables del asesinato de Janine Huerta López es lo que mantiene en pie a la señora Dolores Patricia López, madre de la activista transgénero asesinada en Tijuana, Baja California.

Ciudad de México, 26 de septiembre (SinEmbargo).- Dolores Patricia López no solo busca justicia para su hija Janine Huerta López, activista transgénero asesinada en Tijuana, también pide que el caso sea esclarecido de manera profesional y sin chivos expiatorios.

“Yo pido que encuentren a los responsables, pero a los verdaderos, no quiero que agarren a un inocente y con eso quieran tapar el sol con un dedo. No quiero que otra familia pase por lo que pasamos nosotros”, dijo la señora Dolores en entrevista con SinEmbargo.

Janine Huerta, de 33 años de edad, fue asesinada en la sala de su departamento ubicado en la colonia Francisco Villa en Tijuana, Baja California. El cuerpo sin vida y con visibles huellas de violencia, como golpes y heridas punzocortantes, fue localizado por dos amigas la noche del 28 de agosto.

A casi un mes del crimen, no hay mayores avances en la investigación del caso, mientras que la familia de la joven, en concreto su hermana Diana, es quien se ha movilizado para buscar pistas o datos que aporten indicios para el esclarecimiento.

“Hasta donde yo sé la policía no ha dado ninguna respuesta ni nada. Lo poco que sabemos es porque mi hija ha investigado, pero la policía no ha puesto nada de empeño; no sé si porque mi hija era trans o porqué motivo, pero era un ser humano también y todos merecen respeto e igualdad, entonces yo pienso que las autoridades deberían de poner el mismo empeño, ya sea una persona pobre o rica, trans o lo que sea”, expresó la madre.

Janine, originaria de Jalisco, tenía 33 años al momento en que fue asesinada. Foto: Especial.

ACTIVISTA TRANS

Janine Huerta, originaria de Guadalajara, Jalisco, era la tercera de cuatro hermanos. De acuerdo con su madre, la joven tenía al menos ocho años como activista, pero su trabajo en favor de los derechos de la comunidad trans se intensificó desde hace cuatro años cuando ella empezó la transformación en su cuerpo.

“Era una persona muy buena, muy trabajadora. Era activista, ayudaba a las personas trans en sus procesos. Ayudaba a toda aquella persona que podía. No entiendo que pasó”, dijo Dolores López en entrevista telefónica.

El Centro de Servicios SER, una organización dedicada a la promoción y el cuidado de la salud integral de grupos vulnerados en Tijuana y en donde trabajó la víctima, destacó que Janine fue la primera mujer trans en colaborar con un proyecto de investigación de la Universidad de San Diego California y también fue una de las primeras en lograr que la fotografía de su identificación oficial coincidiera con el género femenino, con el que se identificaba.

“Fue una mujer que siempre vio por los derechos de las personas trans, alzando la voz ante las injusticias y una persona llena de amor y sueños que fueron truncados como los de muchas mujeres y hombres trans. ¿Cuántas veces más se tiene que repetir esta historia?”, destacó la agrupación en un comunicado.

La comunidad LGBT y trans está preocupada ante los asesinatos de activistas. Foto: Especial

ALARMA EN COMUNIDAD TRANS Y LGBT

El aumento de los asesinatos de activistas transgénero ha alarmado a la comunidad lésbico, gay, bisexual y trans de México, dijo Kenya Cuevas, directora de la organización Casa de Muñecas Tiresias y directora del albergue Paola Buen Rostro.

“La violencia que se ha generado en estos últimos años ha desatado olas importantes de asesinatos y lo importante aquí es que últimamente estos asesinatos van dirigidos hacia activistas LGBT y personas trans”, comentó la defensora.

Nueve días antes del crimen contra Janine, el activista LGBT, Javier Eduardo Pérez Hidalgo, quien se encontraba desaparecido, fue hallado calcinado y con huellas de tortura en el estado de Morelos. Y tres días después del asesinato de Janine, otra activista trans también fue asesinada dentro de su casa y en un municipio de la frontera norte: en Ciudad Juárez, Chihuahua. Se trata de Mireya Rodríguez Lemus, quien fue hallada muerta el miércoles 2 de septiembre, con lo que suman seis los asesinatos de miembros de la comunidad LGBT en los últimos dos meses, denunció la comunidad trans local.

Entre los activistas que han sido privados de la vida se encuentran Jonathan Santos, asesinado en el estado de Jalisco, y las activistas trans Samanta Barrios, en Puebla, y Brandy Ronzón Huerta, en Veracruz.

De acuerdo con la organización Letra S, en los últimos cinco años, de 2015 a 2019, al menos 441 personas de la comunidad la comunidad lésbico, gay, bisexual y trans (LGBT) fueron víctimas de violencia homicida, con el último año como el más violento del lustro con 117 asesinatos.

No obstante, Kenya Cuevas destacó que los datos estadísticos son solo una pequeña muestra, ya que, estas cifras no dimensionan la realidad porque hay una invisibilización de las poblaciones trans y gay asesinadas.

Esas invisibilidades se registran, explicó, desde el momento en que las fiscalías estatales arman las carpetas de investigación en donde reportan estos casos solo como homicidios dolosos.

“Para empezar se invisibilizan (desde la carpeta de investigación) porque como las personas trans no tienen un cambio de identidad ante el registro civil, el caso lo toman como un homicidio. Sabemos que los prejuicios en las instituciones prevalecen. En ese sentido, nos invisibilizan cuando abren una carpeta de investigación por homicidio y si alguien llega y pregunta por una mujer trans, ellos dicen: ‘no, aquí tengo el homicidio (de un hombre) de un masculino de tal forma’. Entonces se invisibiliza la identidad de género y por eso no sabemos cuántos crímenes existen en su totalidad”, comentó la defensora.

“Era una persona muy buena, muy trabajadora”, señaló la señora Dolores López, madre de Janine Huerta. Foto: Especial.

LA INVESTIGACIÓN

La investigación en el asesinato de Janine no presenta avances claros y la línea que se indaga hasta el momento, al parecer es por presunto robo, informó la madre de la joven.

Las tarjetas de crédito de la activista fueron utilizadas después del crimen, de acuerdo a información que obtuvo Diana, la hermana de Janine, quien ahora viaja constantemente desde Estados Unidos a Tijuana para darle seguimiento a la carpeta de investigación.

Dolores López insistió que su hija Diana es quien prácticamente está investigando el asesinato, pues afirmó que las autoridades no muestran voluntad y no realizan las diligencias suficientes para esclarecer el crimen. “No nos llaman (las autoridades) para informarnos de cómo van las investigaciones. Sino es mi hija la que está llamando, no nos enteramos”.

Ahora la madre teme por la vida de su otra hija.

“Yo quisiera que mi hija (hermana de Janine) ya no fuera a Tijuana porque temo por su vida, que algo le vaya a pasar por las denuncias que hemos hecho que la policía no pone nada de su parte. Temo que pase algo”, expresó Dolores.

Finalmente, la familiar de Janine exigió una investigación profesional y con la debida diligencia para el esclarecimiento del caso y para dar justicia a su hija Janine.

“Lo único que quisiera es que la policía, como investigadores que son, hicieran su trabajo profesionalmente, porque yo pienso que no le ponen empeño. No sé porque esa falta de empeño. Yo solo quiero que encuentren a los culpables”, reiteró la madre.