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Alejandro Calvillo

28/10/2021 - 12:00 am

Contra la chatarra, Argentina rebasa a México

En muchos sentidos México fue un ejemplo para el etiquetado argentino, como el etiquetado chileno lo fue para el mexicano.

Comida chatarra. Foto: Cuartoscuro.

Las políticas públicas contra la comida chatarra han tomado fuerza en América Latina y comienzan a ser referente mundial, al aprobarse el etiquetado de advertencia en Argentina tras un debate de 12 horas en el Senado, logrando 220 votos a favor, 22 en contra y 16 abstenciones. La votación a favor fue apabullante como lo fue también en México a pesar del enorme cabildeo de las corporaciones de la chatarra y las bebidas endulzadas y de su presión a través de los medios de comunicación en los que invierten miles de millones en publicidad.

De esta manera, los tres países con mayor obesidad en la región latinoamericana (Argentina, Chile y México) han establecido ya esta política de etiquetados que advierten a los consumidores cuando un producto contiene altas concentraciones de alguno o algunos de los ingredientes cuyo consume está asociado a la obesidad, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares, que son la principal causa de enfermedad y muerte en estos países. Es importante mencionar que Argentina ha superado ya a México en el consumo de bebidas azucaradas y obesidad. Esta situación fue ignorada, como en México, durante años. Como en México y otras naciones, los mandatarios se codeaban con los directivos de las empresas refresqueras, la entonces presidenta Cristina Kischner participó en la inauguración de una planta de Coca Cola en su país aplaudiendo el consumo de estas bebidas, como un símbolo del crecimiento y desarrollo de los argentinos.

Es en este contexto que los legisladores argentinos acaban de aprobar la Ley de Promoción de la Alimentación Saludable, es decir, fueron más lejos que el legislativo mexicano que solamente realizo una reforma a un artículo de la Ley General de Salud para la introducción de un nuevo etiquetado de advertencia. Por lo tanto, la ley Argentina tiene un mayor alcance de una reglamentación que en México se ha centrado en la modificación de una norma y que no abarca otros aspectos como la publicidad y los ambientes escolares.

Lo trascendente del proceso latinoamericano es que en cada nueva iniciativa un país ha tomado la experiencia anterior de otra nación. El diseño del etiquetado argentino tomó de modelo el etiquetado de advertencia establecido en México y lo llevaron más allá, a través de una ley, prohibiendo, como en Chile, la publicidad de los productos con sellos a menores de 18 años y la entrada de estos productos a los colegios.

En el caso de México, desde 2010 estos productos ya no deberían entrar en las escuelas como lo establecieron los lineamientos para alimentos y bebidas en los planteles escolares. Sin embargo, ni esos lineamientos ni la regulación que se estableció en 2014 como obligatoria y sancionable, se ha cumplido. En cuanto a la regulación de la publicidad de estos productos a menores en México, la COFEPRIS y la Secretaría de Salud de Peña Nieto, la diseñaron junto con la industria para quedar como una gran simulación, incluso, reduciendo el horario infantil en televisión para dar mayor tiempo de transmisión a la publicidad de comida chatarra.

En Argentina, para la entrada en vigor del nuevo etiquetado y las regulaciones en publicidad y escuelas, se espera la publicación por parte del presidente y la implementación de su regulación en un periodo máximo de 90 días. La Copal (Coordinadora de Industrias Fabricantes de Alimentos) tiene esperanzas de influir todavía en el reglamento para dejar huecos y poder continuar con ciertas practicas, como lo hicieron en México. A través de esos huecos pueden buscar el uso de ciertos aditivos para mantener un alto dulzor en sus productos sin verse obligadas a poner advertencias en las etiquetas de sus productos.

Como en Chile, como en Perú, como en México, en Argentina las grandes corporaciones de los alimentos ultraprocesados se opusieron a la medida por todos los medios: amenazaron con ir a la Organización Mundial de Comercio, argumentaron ir a los tribunales porque se violaban sus derechos de marca y propiedad intelectual al no poder usar los personajes y enganches dirigidos a niños en sus empaques, alertaron que se perderían muchísimos empleos, etc, etc.

En Uruguay, las corporaciones tuvieron éxito al frenar la medida ya probada bajo el argumento de que violaba acuerdos del Mercosur. Más bien, había entrado un gobierno conservador aliado a las empresas y uso ese argumento para echar atrás la medida que ya comenzaba a implementarse con muy buenos resultados. Ahora que Chile y Argentina cuentan ya con este etiquetado que advierte si los productos son altos en azúcares, grasas y sodio, pareciera que el Mercosur ya no puede ser utilizado como un obstáculo al etiquetado de advertencia.

El caso brasileño es especial ya que con el gobierno de Bolsonaro se sabia que una propuesta semejante era muy improbable que avanzara. A pesar de todo, en Brasil se aprobó un etiquetado de advertencia, no tan claro como el de los octágonos que se ha extendido de Chile a Perú a México y, ahora, a Argentina.

En muchos sentidos México fue un ejemplo para el etiquetado argentino, como el etiquetado chileno lo fue para el mexicano. No se permitirá a los productos con sellos tener afirmaciones saludables cuando contengan sellos. Tendrá que informar la cantidad exacta de azúcares añadidos a los productos. Establece que no se podrán patrocinar eventos para menores de 18 años por marcas que tengan productos con advertencias.

No fue fácil el camino para llegar a la aprobación. El principal partido de oposición, en su vínculo y como instrumento de las corporaciones, recurrió a boicotear la primera sesión convocada para votar esa iniciativa. La Fundación Interamericana del Corazón de Argentina, Fundeps y Consumidores Argentinos, entre otras organizaciones apoyadas por sociedades de profesionales de la salud independientes de las corporaciones de alimentos y bebidas, apoyadas por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y el Fondo de Naciones Unidas por la Infancia (UNICEF) fueron muy activas públicamente y con los congresistas, para lograr esta votación ampliamente mayoritaria a favor del derecho a la información y la salud.

El etiquetado de advertencia es una medida que debe ser acompañada de muchas más para recuperar la salud alimentaria en nuestros pueblos que han sido invadidos por productos que no son alimentos, que son productos cosméticos, atractivos al paladar, a la vista, al olfato, atractivos a nuestros sentidos a través de ingredientes artificiales. Productos atractivos, sin valor nutricional, que son una amenaza a la salud, especialmente, de las poblaciones más pobres de la región.

Alejandro Calvillo
Sociólogo con estudios en filosofía (Universidad de Barcelona) y en medio ambiente y desarrollo sustentable (El Colegio de México). Director de El Poder del Consumidor. Formó parte del grupo fundador de Greenpeace México donde laboró en total 12 años, cinco como director ejecutivo, trabajando temas de contaminación atmosférica y cambio climático. Es miembro de la Comisión de Obesidad de la revista The Lancet. Forma parte del consejo editorial de World Obesity organo de la World Publich Health Nutrition Association. Reconocido por la organización internacional Ashoka como emprendedor social. Ha sido invitado a colaborar con la Organización Panamericana de la Salud dentro del grupo de expertos para la regulación de la publicidad de alimentos y bebidas dirigida a la infancia. Ha participado como ponente en conferencias organizadas por los ministerios de salud de Puerto Rico, El Salvador, Ecuador, Chile, así como por el Congreso de Perú. el foro Internacional EAT, la Obesity Society, entre otros.

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