Los otros instrumentos in situ que lleva Solar Orbiter son el instrumento Ondas de Radio y Plasma (RPW) y el Magnetómetro (MAG), y el Analizador de Plasma del Viento Solar (SWA), aunque los datos de este último no se publicarán hasta finales de año, informó la ESA.

Madrid, 30 de septiembre (EFE).- La Agencia Espacial Europea (ESA) publicó hoy los primeros datos recogidos por su misión Solar Orbiter, cuyo cometido es estudiar e intentar predecir el comportamiento de nuestra estrella, y que proceden de los instrumentos in situ, que lleva la sonda para medir las condiciones que le rodean.

Estos datos están ya a disposición de la comunidad científica y el público en general, para que puedan empezar a trabajar sobre ellos y se prevé que la revista Astronomy and Astrophysics publique un número especial con descripciones de la misión y los instrumentos.

Entre los instrumentos que ya han transmitido datos a la Tierra está el Detector de Partículas Energéticas (EPD), cuyo investigador principal es astrofísico de la Universidad de Alcalá (Madrid) Javier Rodríguez-Pacheco.

Los otros instrumentos in situ que lleva Solar Orbiter son el instrumento Ondas de Radio y Plasma (RPW) y el Magnetómetro (MAG), y el Analizador de Plasma del Viento Solar (SWA), aunque los datos de este último no se publicarán hasta finales de año, informó la ESA.

Los instrumentos de detección remota de Solar Orbiter comenzarán las operaciones nominales en noviembre de 2021; hasta entonces, continuarán llevando a cabo ensayos y calibraciones.

En muchas misiones espaciales, el primer lanzamiento de datos suele tardar entre seis meses y un año, para recompensar a los equipos que construyeron los instrumentos con un primer vistazo en exclusiva a los datos.

Sin embargo, “queremos que Solar Orbiter sea una de las misiones espaciales más abiertas. Y eso quiere decir que esté abierta para todo el mundo y no solo para los equipos que han construido los instrumentos”, señaló Yannis Zouganelis, científico adjunto del proyecto Solar Orbiter para la ESA.

Conseguir esta puesta a disposición de datos en un periodo tan breve ha sido “un gran reto”, sobre todo en tiempos de la COVID-19, apuntó Yannis

“Cuando se reciben los datos en tierra, estos están en bruto, no son más que unos y ceros”, los cuales son transformados por los expertos de la misión en unidades físicas utilizables con fines científicos, explicó Rodríguez-Pacheco.

Estos datos procesados se envían al Centro Europeo de Astronomía Espacial (ESAC), que la ESA tiene cerca de Madrid, donde se archivan en el Centro de Datos Científicos y se ponen a disposición del público.

Lanzada el pasado mes de febrero, Solar Orbiter va a estudiar el Sol y el medio interplanetario, para lo que, entre otros cometidos, observará cómo influye el Sol en su entorno.

Solar Orbiter proporcionará además imágenes nunca antes vistas de nuestra estrella, pues es la sonda provista con cámaras que más cerca se va a acercar a esta, y logrará las primeras imágenes de sus regiones polares.