Nacido en Guadalajara, Jalisco, el cineasta de 35 años se ha ido transformado. Su carrera inició en el teatro y después pasó al cine entregándonos títulos como No sé si cortarme las venas o dejármelas largas (2013), Elvira, te daría mi vida pero la estoy usando (2015), La vida inmoral de la pareja ideal (2016), entre otros.

Ciudad de México, 30 de octubre (SinEmbargo).– El director mexicano Manolo Caro es parte de la novena temporada de T.A.P. (Taller De Actores Profesionales), programa de Canal 11 conducido por el crítico Óscar Uriel, hermano también del cineasta.

Como una forma de reconocer su carrera en el teatro, cine y televisión, la producción del programa invitó a Caro para que contará su experiencia dentro de industria, los retos, fracasos y glorias que lo han rodeado.

“Estoy muy contento la verdad, es una emoción muy especial para mí por obvias razones al ser entrevistado por mi hermano. Increíble. Casi nunca lo hacemos porque hemos decidido que por el lazo familiar hay que mantener distancia, pero salió por parte de la producción la invitación de formar parte de TAP. Soy un fan, he visto muchos de los programas de todas las temporadas y era un sueño estar ahí, y me ha gustado muchísimo. No he visto el resultado pero creo que va ser un gran programa porque tuve la oportunidad de ser muy yo, de no estar promocionando nada sino de hablar por el paso de esta industria, han sido 10 años que me han dejado muchas lecciones, muchas felicidad y mucha tristeza también”, dijo Manolo Caro en entrevista con SinEmbargo.

Óscar Uriel, Manolo Caro y la producción de TAP. Foto: Cortesía para SinEmbargo

En una interesante edición que además de juntar a dos profesionales de la industria del entremetiendo reúne a estos dos hermanos. Ambos se enfrentan para abordar una vida en os escenarios, pero claro también se desborda el lado íntimo. Pues, quién mejor que él para conocer su vida.

“Llegó un momento en el que obviamente la relación familiar sobrepasó la entrevista y fue muy conmovedor. Me gustaría saber cómo quedó. Para mí es muy especial que Óscar me haya hecho esta entrevista y haber estado en TAP porque como que uno no se frena a pensar u observar lo que ha pasado en su carrera, y cuando lo haces ¡híjole! te das cuenta que has librado muchas batallas, otras las perdido y que ha sido un trabajo constante que nadie me lo ha regalado tampoco”.

Manolo Caro ahora se encuentra “satisfecho”, como lo describe, de la buena aceptación que ha tenido su nueva miniserie de Netflix Alguien tiene que morir, y que le ha permitido abrirse a nuevos mercados en países como en España, Argentina y Chile. Esto después del final de la exitosa producción La Casa de las Flores, que también fue vista internacionalmente bajo la misma plataforma.

Nacido en Guadalajara, Jalisco, el cineasta de 35 años se ha ido transformado. Su carrera inició en el teatro y después pasó al cine entregándonos títulos como No sé si cortarme las venas o dejármelas largas (2013), Elvira, te daría mi vida pero la estoy usando (2015), La vida inmoral de la pareja ideal (2016), entre otros.

“Hablamos un poco justo de los aciertos, pero también hablamos de los fracasos cuando las cosas no suceden. Hablamos de que nadie nos regala nada y que hay que trabajar, hay que estar, en la causa por así decido. Es invitarlos a que los vean porque se tocaron temas, obviamente el paso al plataformas, del teatro al cine, ahora del cine a la televisión y cómo se va sesgando en la crítica que haces estos puentes, estos brincos que de repente toman a mal”.

La novena edición de este programa cuenta con la presencia de Verónica Langer, Bárbara Mori, Jorge Ortiz de Pinedo, Julissa, Fernanda Castillo, Regina Blandón, Cassandra Ciangherotti, Eduardo España, Bejamín Cann, Natalia Beristáin, Juan Pablo Medina y Edgar Vivar.

Este sábado a las 20:00 horas será el programa dedicado a Manolo Caro.

“Yo invito a la gente para que vea TAP y vea mi TAP para entender un poco de la industria y la profesión que nosotros ejercemos, mucha gente está sesgada a que es glamour y comodidad, privilegios, y no, es una profesión de mucho trabajo, de entrega, de mucho compromiso de estar picando piedra, de darte cuenta que no todo es maravillo como se pinta, pero tampoco no todo es tan triste como también se llega a conversar de que no estamos tanto tiempo con nuestras familias, de que no se renuncia a muchas cosas personales por la vida profesional”.

“Yo amo a esta profesión por todo lo que he descubierto a lo largo de los años que nadie me lo pudo contar, y que nadie lo puede contar, y lo que sí hace TAP es acercar al mundo del teatro, del cine, de la televisión y del sentimiento humano de los que estamos e la profesión”.