La cultura de los gitanos, por lo menos en España, tiene una tradición que por más que intento ser tolerante y aceptar los usos y costumbre de las diferentes sociedades, me cuesta trabajo entenderla.
Las niñas se casan muy jóvenes, algunas de ellas desde los 14 años y si llegan a los 18 ya se sienten vistiendo santos, la mayoría de ellas dejan de estudiar cuando terminan primaria, ya que su destino y aspiración es ser madres de familia.
La mayor honra que una familia puede tener, sobre todo el padre de familia, es que su hija sea virgen y que esto se compruebe el día de su boda.
Algunas de ellas conocen a sus novios por teléfono y quedan dos o tres veces en persona para conocerse. Una vez que deciden casarse, la manera más rápida de llevarla a cabo es que el novio se robe a la novia durante una noche, pero no duermen juntos; de esta manera le demuestran a sus familias y a la sociedad que quieren contraer nupcias. Una vez decidido, empiezan los preparativos de la fiesta la cual puede llegar a durar hasta una semana.
El primer día de la fiesta se realiza la boda religiosa y esa noche cada uno de los contrayentes duerme en casa de sus padres. El segundo día llega lo más temido y a la vez lo más querido por las novias: “la prueba del pañuelo”. En plena fiesta, la novia entre la presencia únicamente de mujeres es recostada sobre una mesa y ahí la “ajuntaora” (mujer encargada de hacer la prueba y quien hace de esto su profesión y manera de vivir) introduce en la vagina de la mujer un pañuelo. Si este sale sangrado a consecuencia de la ruptura del himen, la fiesta rompe en jubilo, los padres hermanos y tíos se rasgan las vestiduras de emoción y el pañuelo se inmortaliza como símbolo de éxito.
El control social informal que ejercen familiares y amigos sobre las mujeres, las lleva a valorar su virginidad por encima de cualquier otro valor. En Zaragoza, por ejemplo, se llevan a cabo más de 100 reconstrucciones de himen al año; el 80% de estas son para gitanas, mientras que el 20% restante para musulmanas.
Estoy de acuerdo en que dicha práctica se lleva a cabo con la venia de las participantes, pero me pregunto: ¿hasta qué punto serán libres de pensamiento y de elección las adolescentes que con tan sólo 14 años se enfrentan a un suceso tan traumático? Si ellas no quieren y son obligadas por la presión social y por el control social informal, ¿en qué se diferencia esto de una violación? ¿Por qué se sigue dando valor a la mujer en relación a su virginidad? ¿Vale más una virgen que una mujer que no tiene himen?
Me pongo a pensar también en las mujeres que sin saberlo, por alguna razón (gimnasia, un golpe fuerte, montar a caballo) no tienen himen o que simplemente por alguna razón, aún siendo vírgenes no sangran. ¿Qué pasa con ellas?, ¿son puestas en ridículo frente a toda la sociedad?
Si alguno de los lectores está interesado en conocer más de esta práctica, puede ver el siguiente programa: http://www.mitele.es/programas-tv/conexion-samanta/temporada-3/programa-24/
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