En un país que crece a un ritmo de 1 por ciento anual en promedio y que mantiene altos niveles de desigualdad y pobreza, los mexicanos –en el norte o en el sur– están condenados a duplicar su nivel de ingreso, el que les permite acceder a alimentación, educación y salud, claves para el bienestar, cada 70 años, afirma Marcelo Delajara, director de Crecimiento Económico y Mercado Laboral del Centro de Estudios Espinosa Yglesias.

Ciudad de México, 31 de marzo (SinEmbargo).– Si México sigue creciendo a un ritmo de menos 1 por ciento de Producto Interno Bruto (PIB) per cápita al año, el mexicano promedio verá duplicar su ingreso cada 70 años; es decir, cada tres generaciones si cada familia tiene sus hijos a los 25 años y de acuerdo a la región donde nació, aseguró Marcelo Delajara, director de Crecimiento Económico y Mercado Laboral del Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY).

“Dada la gran desigualdad que tenemos, el mayor ingreso permite a las familias a acceder a educación y a salud, que les da una ventaja a sus hijos. Pero el ingreso no sería tan importante si hubiera una mayor igualdad de oportunidades. Independientemente de si eres pobre o rico y el tipo de familia en la que nazcas, la calidad de la educación y de la salud no debe ser tan distinta a la que tienen los ricos y las oportunidades de mejorar la vida debe ser similar a la de los más ricos”, expuso el economista en entrevista con SinEmbargo.

“La elevada desigualdad y un ingreso que crece lentamente limita las posibilidades de los niños de salir adelante en relación a las que tienen sus padres”, añadió.

El poder adquisitivo del ingreso laboral de los hogares se redujo 1 por ciento entre el tercero y el cuarto trimestre de 2016 a mil 711 pesos mensuales frente a los más de mil 900 pesos de hace 10 años antes de la crisis de 2008. ​El poder de compra del salario mínimo, de hecho, se ha reducido 71 por ciento desde finales de la década de los setenta, por lo que un trabajador que gana 80 pesos al día puede comprar solo una cuarta parte de una canasta básica de lo que adquiría en 1981, de acuerdo con Acción Ciudadana Frente a la Pobreza.

Además, el incremento de la inflación a partir de octubre de 2016, actualmente por arriba de 5 por ciento luego de los gasolinazos, podría revertir lo ganado en el poder adquisitivo del trabajo en los últimos dos años, ha documentado el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).​

De acuerdo con datos del CEEY, 48 de cada 100 mexicanos que crecen en los hogares pobres siguen en ese mismo nivel de pobreza en la época adulta y 70 de cada 100 de ellos serán adultos que vivan en hogares que se encuentran en el 40 por ciento más pobre.

El 28 por ciento de los adultos con padres no escolarizados tampoco tuvieron acceso a la escuela o tienen incompleta la educación primaria. Además, el 52 por ciento de los niños cuyo padre trabaja en el sector agrícola, también laborará en ello o se convertirá en un trabajador manual.

En contraste, solo 15 de cada 100 niños que crecen en los lugares más pobres logran tener cuando son adultos un hogar entre el 40 por ciento más rico

Si la desigualdad fuera menor y el crecimiento más rápido, las posibilidades de progreso de una generación a otra aumentarían significativamente, destacó Delajara.

Para ello, “se debe promover el crecimiento y al mismo tiempo una política social, de educación y salud que permita a la gente sumarse a ese crecimiento. Se debe coordinar políticas de crecimiento con políticas de redistribución y que mejoren la igualdad de oportunidades”, dijo.

REGIÓN ES DESTINO

A nivel regional, no es lo mismo crecer en el sur, centro o norte del país. En México, 21.4 millones de los menores de 18 años viven con una o más carencias de servicios y derechos básicos, esto es, el 53 por ciento de los 55 millones de mexicanos en situación de pobreza.

“El sur, que es la región con menor movilidad social, también es la región con menos crecimiento económico y con más desigualdad. Si esa región tiene poca expansión, quienes viven ahí verán crecer su ingreso más lentamente; tienen que esperar más. En contraste, el crecimiento económico en el norte es mayor por lo que su ingreso crece más rápido; han ganado ventajas en la distribución de la riqueza de ingresos”, afirmó el investigador Marcelo Delajara.

En el cuarto trimestre de 2016, Sonora creció 7.5 por ciento anual y Tabasco -7.4 por ciento, por ejemplo.

Para un aprovechamiento pleno de las ventajas comparativas regionales, el Banco de México pide en su informe de economías regionales promover estrategias que eleven la productividad y competitividad; “fortalecer” el marco regulatorio para facilitar la operación de las empresas; “una mayor eficiencia” del sistema de justicia en todos sus niveles y “la mejoría” de la infraestructura, sobre todo de transporte y comunicaciones.

Un niño que creció en el sur, por ejemplo en Oaxaca, Chiapas o Guerrero, una zona donde la distribución de riqueza está en el lugar 25 en un rango de 0 a 100, cuando sea adulto se ubicará en el sitio 28, ha documentado el CEEY.

Es decir, seguirá con carencias respecto a ingresos, rezago educativo, servicios de salud, seguridad social, acceso a alimentación y calidad de vivienda.

El investigador Marcelo Delajara explicó que en el sur “confluyen una serie de elementos que generan una trampa de pobreza”.

Dadas las condiciones, no hay “incentivos” para hacer suficientes inversiones para poner a la economía del sur en crecimiento.

“Es una zona que se ha dedicado mucho a actividades extractivas, lo que genera una dinámica que no lleva a inversiones en capital físico. También hay problemas de gobernabilidad, por ejemplo, en Oaxaca y Guerrero. El Estado de Derecho no funciona bien y hay un elevado nivel de criminalidad”, aseguró el especialista.

El Banco de México, en su reporte de economías regionales, documentó que al término de 2016, el sur presentó una contracción como consecuencia de una disminución en la minería petrolera, la construcción y el comercio al por menor, lo cual fue parcialmente contrarrestado por la expansión que se observó en la actividad turística y el sector agropecuario en esa zona.

De acuerdo con los empresarios consultados por el banco central, la actividad de la región sur se podría impulsar por una mayor demanda de productos de la industria energética de Estados Unidos. La exportación de productos agroalimentarios y la actividad turística continuarán beneficiándose de la depreciación del tipo de cambio. Además, la entrada en operación de empresas que han ganado licitaciones públicas para explorar y extraer hidrocarburos en distintos puntos del Golfo de México contribuirá a reactivar la actividad en el sector desde niveles bajos, dijeron los directivos.

Ahora, si ese infante que habita un hogar pobre creció en el norte, cuando sea adulto logrará escalar hasta la posición 41. En el centro y centro-norte pasaría a la posición 33 y 36, respectivamente.

Los habitantes del norte se han beneficiado por el Tratado de Libre Comercio de América del Norte porque la justicia funciona mejor, por lo que “se genera un círculo virtuoso de crecimiento y bienestar social”, dijo Marcelo Delajara.

Las empresas exportadoras que se instalaron en la zona ofrecen trabajo formal y capacitan a su personal. as mejoras en el sector privado se derraman al público y los gobiernos en algunas ciudades tratan de ir al ritmo, invierten en infraestructura y servicios educativos. la justicia funciona mejor. se genera un círculo virtuoso de crecimiento y bienestar social.

La expansión en el norte y las regiones centrales, reportó Banxico, se atribuye principalmente al desempeño “relativamente más favorable” de las manufacturas (sobre todo automotriz), tanto en las destinadas al mercado interno como al de exportación; de la construcción y de las actividades terciarias.
Asimismo, se registró una incipiente recuperación de la minería no petrolera en el centro norte, y un crecimiento en el turismo y la producción agropecuaria en las regiones centrales.

Los directivos empresariales consultados por el banco central expusieron que los principales riesgos para el crecimiento económico regional son que el nuevo gobierno de Estados Unidos implemente políticas que deriven en una disminución tanto de las exportaciones mexicanas, como de los flujos de inversión extranjera directa.

En contraste, las regiones podrían expandirse al alza, por un incremento mayor al esperado en los niveles de inversión privada, especialmente en el sector automotriz y que varios de los proyectos de infraestructura pública que se están desarrollando, en particular de transporte, entren en operación en un plazo menor al esperado.