La salud de Trump volvió a ser tendencia luego de que, durante la ceremonia de entrega de la Medalla de Honor, se observara una amplia mancha roja en el lado derecho de su cuello.
Ciudad de México, 3 de marzo (SinEmbargo).- Desde que asumió su segundo mandato en enero de 2025, la salud del Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha permanecido bajo escrutinio. Al convertirse en el mandatario de mayor edad en tomar posesión del cargo, el republicano ha mostrado señales de que los 79 años que tiene comienzan a pesarle. A ello se suma su estilo de vida: mantiene una dieta alta en grasas y sodio y él mismo ha reconocido que no le gusta hacer ejercicio.
Este lunes, el estado de salud de Trump volvió a ser tendencia luego de que, durante la ceremonia de entrega de la Medalla de Honor en el Salón Este de la Casa Blanca, se observara una amplia mancha roja en el lado derecho de su cuello, aparentemente un sarpullido. La marca no pasó desapercibida para la prensa. Según el médico del mandatario, se trató de una reacción a un tratamiento cutáneo que utiliza de manera preventiva.
En un comunicado, el doctor Sean P. Barbabella, médico personal del Presidente, explicó que “el presidente Trump está usando una crema muy común en el lado derecho del cuello, un tratamiento preventivo para la piel recetado por el médico de la Casa Blanca”. No detalló cuál es la afección ni el medicamento específico, aunque precisó que el enrojecimiento podría prolongarse durante varias semanas. “El presidente ha utilizado este tratamiento durante una semana y se espera que el enrojecimiento dure varias semanas más”, indicó.

Trump es el Presidente de mayor edad en asumir el cargo en Estados Unidos. Actualmente tiene 79 años y, desde el inicio de su segundo periodo en enero de 2025, ha presentado señales que han alimentado las dudas sobre su estado de salud. En meses recientes, por ejemplo, se le observaron aparentes moretones en las manos, que intentó cubrir con maquillaje ante las especulaciones de la prensa.
Tras evidenciarse los moretones en las manos del mandatario, en un inicio su mano derecha, desde la Casa Blanca se aseguró que era el resultado de los fuertes apretones de mano que Trump recibía cuando saludaba. Y cuando se observaron los mismos moretones en la mano izquierda, el Presidente republicano aseguró que se había golpeado contra una mesa, además de que estaba tomando aspirina.
“El presidente Trump tiene moretones en la mano porque trabaja constantemente y estrecha manos todo el día, todos los días”, dijo en ese momento Karoline Leavitt, secretaria de prensa de la Casa Blanca.
Esa es otra situación que la prensa estadounidense ha destacado. Por ejemplo, desde el pasado mes de enero The Wall Street Journal ha enfatizado sobre el abuso que el Presidente de Estados Unidos toma aspirinas, pese a que su equipo médico le ha recomendado bajar la dosis de dicho medicamento. Para justificar el uso de este fármaco, Trump señaló que lleva 25 años tomándolo y que no piensa dejarlo. "Soy un poco supersticioso", dijo en una entrevista con el rotativo.
“Dicen que la aspirina es buena para diluir la sangre, y no quiero que la sangre espesa fluya por mi corazón”, explicó Trump, quien agregó de manera enfática: “Quiero que la sangre fluya por mi corazón de forma fluida y fluida. ¿Tiene sentido?”, dijo en la misma entrevista.
Desde julio de 2025, también se hizo del conocimiento público que el mandatario de la Unión Americana sufre de insuficiencia venosa crónica, lo que le provoca hinchazón en las piernas, pese a lo cual decidió dejar de utilizar medias de compresión, ya que no le gustaban. Además, medios de comunicación estadounidenses han asegurado que sus cercanos ya tienen que hablar en voz alta porque a él ya se le dificulta escuchar.
Otra situación que ha captado la atención de medios nacionales e internacionales es que el republicano ha sido observado durmiéndose durante en algunas de las reuniones con su gabinete. En redes sociales los usuarios bautizaron de inmediato a Donald Trump como “Don el Dormilón”. En los videos se le ve cerrando los ojos y cabeceando, por lo que muchos empezaron a especular que el mandatario muestra cada vez más los rasgos del envejecimiento.
“A lo largo de dos horas y 18 minutos, el Presidente, de 79 años, a veces pareció tener dificultades para mantener los ojos abiertos mientras los funcionarios del gabinete recorrían la sala describiendo su trabajo y colmándolo de elogios. Cuando se le preguntó si Trump se quedó dormido, Karoline Leavitt, secretaria de prensa de la Casa Blanca, dijo en un comunicado que el Presidente estaba ‘escuchando atentamente y dirigiendo toda la reunión’”, narra The New York Times.
Igual alguien pregunta en el Congreso español por la salud de Donald Trump. Esto ya no es por chocar manos pic.twitter.com/180U4altBh
— Sandro Pozzi (@sandro_pozzi) March 2, 2026
“Trump parece tener mucho sueño”, dijo Salon, una reconocida revista en línea. “Ahora toma siestas durante las reuniones de gabinete y otros eventos oficiales en la Casa Blanca. Según informes, se está modificando la agenda del Presidente para que tenga más tiempo para descansar. Si bien tiene previsto celebrar uno de sus mítines emblemáticos de MAGA el martes en Mount Airy, Pensilvania, durante meses se ha negado a hacerlo, privándose así de las poderosas dosis de energía que recibe de sus fieles seguidores”, agregó.
“Tampoco es el primer Presidente que toma siestas o se queda dormido durante las reuniones; Calvin Coolidge también era conocido por su costumbre de dormir”, agregó el autor del texto, Chauncey DeVega. No obstante, en otra reunión con su gabinete, Trump no se limitó a cerrar los ojos y adoptar una postura inmóvil, universalmente reconocida como una siesta vertical. Lo hizo durante una reunión convocada, al menos en parte, para disfrutar de los halagos de sus acólitos.
Aunque el mandatario estadounidense ha negado que su estado de salud sea malo, e incluso ha expresado frustración cuando se le cuestiona sobre el tema, sus opositores han enfatizado sobre las afectaciones que el proceso de envejecimiento le podrían estar provocando a Trump, quien no se ha esforzado por brindar certeza sobre su condición, mientras su equipo tampoco brinda claridad ni da detalles de la salud del Presidente republicano.
En septiembre de 2025, sólo se limitó a publicar un mensaje en su plataforma Truth Social, en la que descartó los rumores sobre supuestos problemas de salud por los que atravesaría, asegurando que se encontraba en perfecto estado de salud. “Nunca en mi vida me había sentido mejor”, enfatizó Trump en el breve mensaje que compartió a raíz de que empezaran a circularan especulaciones y rumores sobre su estado de salud, ya que se mantuvo alejado de los reflectores.
La ausencia pública de Trump causó revuelo y los internautas aludieron a una entrevista que el Vicepresidente, J.D. Vance, concedió al medio estadounidense USA Today en la que afirmó estar en condiciones para asumir la Presidencia si ocurriera una “terrible tragedia”. En esa misma entrevista, Vance también señaló que Trump goza de “una salud increíblemente buena”. La intriga en redes sociales fue tal que entre las principales búsquedas en Google estuvo el paradero del mandatario. "¿Dónde está Donald Trump?” era tendencia en X, informó Forbes.
Las afirmaciones de Trump sobre su buen estado de salud ha sido respaldado por su equipo médico. Por ejemplo, el doctor Barbabella declaró al The Wall Street Journal que “Trump goza de una salud excepcional y está en perfectas condiciones para ejercer sus funciones como Comandante en Jefe”, esto pese a que es conocido que el republicano mantiene una dieta alta en grasas y sales, además que él mismo ha reconocido que no le gusta ejercitarse.
Y es que el negar información sobre su estado de salud es una constante en Trump. En 2020, cuando se contagió de COVID-19 en su primer mandato presidencial, en 2020, lo que le provocó síntomas graves e incluso se especuló que podría necesitar de un respirador, tampoco se brindaron detalles de su condición, sólo el personal médico que lo atendió aceptó que se adelantaron a pronosticar un panorama “demasiado optimista” de su estado de salud cuando se contagio de la enfermedad .
Además, el Presidente Trump, quien en la anterior administración se dedicó a señalar que se estaba ocultando el estado de salud real de Joe Biden, entonces mandatario estadounidense, ha expresado su frustración por que se le cuestione sobre condición de salud e incluso se dijo arrepentido de haberse sometido a una tomografía computarizada cardiovascular y abdominal, en octubre de 2025. “En retrospectiva, es una lástima haberlo hecho, porque les dio un poco de munición [para que se hable de su salud]”, comentó Trump.



