Ciudad de México, 16 de marzo (SinEmbargo).– La familia Gámez-Cuéllar, integrada por músicos mariachi, migró a Estados Unidos hace más de dos años y, desde entonces, acude de manera regular a sus citas con autoridades, por ello su detención en febrero de este año indignó y movilizó a decenas de personas, incluidos congresistas, que exigieron liberarlos. Aunque regresaron a su hogar en Texas, el caso sigue abierto y su historia exhibe los abusos de autoridad del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), una constante en el Gobierno de Donald Trump.
Luis Antonio Gámez Martínez y Emma Guadalupe Cuéllar López, originarios de San Luis Potosí, son el papá y la mamá de Antonio, de 18 años, Caleb, de 14 años, y Joshua, de 12, conocidos en el sur de Texas como los "hermanos mariachis".
La familia Gámez-Cuéllar llegó a Estados Unidos en 2023 con el programa de asilo CBP One, creado en el Gobierno del expresidente Joe Biden, que permitía a las personas migrantes pedir una cita para presentarse en la frontera de ese país e iniciar un proceso para solicitar asilo.
El 25 de febrero de 2026, al presentarse con autoridades de migración, agentes de ICE los detuvieron. Emma Guadalupe Cuéllar padece desde hace siete años una enfermedad en la sangre, por lo que, además de la detención de su familia, le preocupó cómo sería atendida su salud en un centro de detención. Entrevistada por medios internacionales dijo que se cuestionó: "¿Qué hicimos mal? Seguimos todas las reglas. Fuimos a los tribunales y no hemos hecho nada malo" .
Efrén C. Olivares Alanís, abogado en el National Immigration Law Center, quien representó y obtuvo la libertad del joven Antonio Gámez, destacó las irregularidades en la detención de esta familia.
"[Luis Gámez] sufrió amenazas de muerte debido a su labor en México y esa fue la base de su solicitud de asilo, que sigue pendiente. La familia cruzó la frontera de manera legal. Se presentaron en un puerto de entrada, solicitaron una cita, se las dieron, se presentaron y solicitaron asilo. Tenían años presentándose a sus citas regularmente sin ningún problema. Normalmente sólo los papás, porque las citas son durante horas de clase y los tres hijos, para que no faltaran a clases, no iban y se presentaban cada mes [para confirmar] que seguían en la misma dirección, su número de teléfono sin ningún inconveniente. Para la última cita, la del 25 de febrero, ICE llamó a la mamá [Emma Guadalupe] y le pidió que esta vez trajera a los hijos. Cuando se presentaron los cinco, los detuvieron a todos. Claramente lo hicieron con dolo. Ya era el plan detenerlos a todos, por eso les pidieron que trajeran a los hijos también”, expuso en entrevista para el programa "Close Up", de SinEmbargo Al Aire .
La familia Gámez-Cuéllar fue separada luego de la detención. Luis Antonio, Emma Guadalupe y sus hijos Caleb y Joshua fueron trasladados al Centro Residencial Familiar del Sur de Texas en Dilley. Mientras que Antonio, de 18 años, fue procesado como adulto y lo trasladaron al Centro de Detención El Valle, ubicado en Raymondville.
La familia fue puesta en libertad el 9 de marzo, pero el proceso para obtener asilo en Estados Unidos continúa. "La historia no se ha terminado. Ellos todavía no han ganado su caso migratorio, no tienen visa, están en este proceso para tener asilo político", mencionó Efrén C. Olivares.

Una familia de mariachis
Los hermanos Antonio, Caleb, y Joshua narraron en entrevista a medios internacionales que durante el tiempo que estuvieron detenidos tarareaban canciones para distraerse. Para ellos y su familia la música es esencial.
El padre, Luis Antonio Gámez, narró cómo la música les ha dado la posibilidad de crecer en Estados Unidos. Al llegar a ese país él consiguió trabajo como mariachi y sus hijos pertenecen a programas escolares de mariachi reconocidos en Texas.
“Toda la vida hemos sido mariachis. Mis tíos, mis hermanos. Por parte de mi esposa, su papá. Toda la gente, los tíos de ella… Todos somos músicos mariachis. Mis hijos empezaron a sobresalir en la escuela, les está yendo bien con concursos. Algo muy bonito que en México nunca había ha pasado. Incluso fueron a la Casa Blanca", dijo la semana pasada al portal web Agencia Noticias USA-México.
En junio de 2025, Antonio y Caleb Gámez-Cuéllar asistieron a la Casa Blanca para recibir un reconocimiento junto a otros estudiantes de preparatoria por ganar una competencia estatal de mariachis. Durante el reconocimiento, la legisladora Mónica De La Cruz destacó el talento y la dedicación de los jóvenes y señaló que la comunidad se sentía orgullosa de su esfuerzo.
"Antonio ha ganado dos años consecutivos como el mejor trompetista de mariachi de todas las preparatorias del estado de Texas. Los mariachis escolares en Texas son los mejores del país. Entonces, eso también llamó mucho la atención, un muchacho tan talentoso. Por eso también hubo tanta atención de los medios porque era una historia muy llamativa", mencionó el abogado Efrén C. Olivares.
Ezra Cavazos, pareje de Antonio, y Denise Robles, prima de los jóvenes, dieron más detalles sobre la carrera de los estudiantes en el ámbito musical en una petición que publicaron en el sitio web Gofundme para recaudar recursos y apoyarlos.
Antonio está a solo unos meses de graduarse de la preparatoria y sueña con ir a la universidad para ser profesor de mariachi. Apenas unas semanas antes de su detención, actuó con el Mariachi All-State de Texas por segunda vez, donde fue el trompetista titular de todo el estado.
Caleb, el hermano mediano, toca cuatro instrumentos: guitarra, vihuela, guitarrón y arpa. Obtuvo el primer puesto en su área tocando el guitarrón y también el arpa con el Mariachi Oro.
Joshua, el hermano menor, recientemente obtuvo el puesto de primer tenor en el mariachi regional de escuelas secundarias de la Asociación de Educadores Musicales de Texas y se estaba preparando para un concierto a finales de este mes.
La detención de los estudiantes movilizó a perfiles como la legisladora Mónica De La Cruz; a Joaquín Castro, Congresista Demócrata por Texas, y al cantante Bobby Pulido, quien actualmente es candidato demócrata al Congreso de EU.
The Gámez-Cuéllar family has been released. We are taking them now to reunite with their son Antonio.
When I returned to the Dilley trailer prison today, I brought my colleagues in Congress to meet with the children and families and to bear witness to their stories.
We are… pic.twitter.com/cmSkkVY1Oz
— Joaquin Castro (@JoaquinCastrotx) March 9, 2026
"No es un final feliz"
Además del círculo cercano de los estudiantes, músicos y congresistas, la detención de la familia Gámez-Cuéllar motivó a activistas y abogadas que trabajan en temas migratorios a evidenciar las violaciones a derechos humanos que enfrentan las personas migrantes durante el segundo periodo de Gobierno de Donald Trump.
La abogada Karla Olivarez, quien trabaja en Texas acompañando casos de deportación y migración familiar, alertó en entrevista que son cada vez más frecuentes los arrestos de ICE durante trámites rutinarios para informar sobre el estatus de aplicaciones y de las personas migrantes.
Como ejemplo mencionó el caso de una de sus clientas, quien vive desde hace 15 años en EU, y tiene un hijo estadounidense. Ella fue detenida durante la primera semana de marzo durante una visita de control de ICE en el Centro de detención El Valle, a donde fue llevado Antonio, por lo que sabe de manera directa de otra decena de casos similares a la familia Gámez Cuéllar que están pendientes de resolver.
"Al comunicarme con mi clienta le pregunté: '¿Conoces de otras personas que así como tú fueron arrestadas en su check in?'. Y dijo: "Sí, muchísimas. Creo que somos más de 20 que fueron arrestadas así'. Igual que la familia Gámez-Cuellar", dijo.
Por su parte, el abogado Efrén C. Olivares Alanís consideró que el caso de la familia Gámez-Cuéllar no se trata de "un final feliz" porque su estatus migratorio aún no se define y como este, aún se cometen otras detenciones irregulares en EU.
"Esta historia no es un final feliz por dos cosas: Uno, la historia no se ha terminado. Ellos todavía no han ganado su caso migratorio. Y número dos, esta no es para mí una historia de la que todos deben sentirse contentos. Todos debemos sentirnos enojados porque nunca debieron haberlos detenido. Ese es el problema real y así como a ellos les están pasando a miles de personas. Así como la familia Gámez-Cuéllar, así como Antonio, hay más de 50 mil personas detenidas en cárceles migratorias por todo Estados Unidos, muchas de ellas en Texas sin ninguna justificación. Nadie debe ser encarcelado únicamente por su condición de migrante. Eso es encarcelar a una persona únicamente por el lugar donde nació", resaltó.



