Ciudad de México, 27 de marzo (SinEmbargo).- Una exmodelo brasileña que fue deportada de Estados Unidos (EU) como un favor para un amigo de Donald Trump contó al diario O Globo su experiencia al volar a bordo del "Lolita Express" de Jeffrey Epstein, jet privado que usaba el pedófilo para viajar acompañado de las víctimas de su red de trata, casi todas menores de edad.
Amanda Ungaro, originaria de Brasil, acusó que fue expulsada de territorio estadounidense debido a que su expareja Paolo Zampolli, personaje cercano a la familia presidencial que actualmente ocupa el puesto de Representante Especial de la Presidencia, pidió a autoridades migratorias que la deportaran para que pudiera ganar la batalla legal que mantenían por la custodia de su hijo adolescente.
Cabe señalar que el nombre de Zampolli aparece en decenas de documentos relacionados con el caso Epstein que fueron revelados por el Departamento de Justicia estadounidense; la relación entre ambos surgió cuando el ahora funcionario era agente de modelos y se asoció con el financiero.
Tras su deportación, la exmodelo decidió romper el silencio y contó a detalle cómo fue su experiencia cuando viajó a bordo del "Lolita Express" junto al pedófilo y decenas de jovencitas, muchas de ellas menores de edad.
¿Cómo eran los vuelos del "Lolita Express" de Epstein?
Ungaro dijo al diario O Globo que viajó a bordo del "Lolita Express" de Epstein en el 2002, cuando tenía apenas 17 años de edad, para ir de París a Nueva York, ciudad en la que tenía previsto asistir a su primer casting como modelo.
Contó que en aquella ocasión fue invitada a viajar en el jet privado del magnate financiero por su entonces representante, Jean-Luc Brunel, quien le dijo que habían sido invitados por un amigo y su esposa para acompañarlos.
La exmodelo reveló que cuando subió al avión se encontró con aproximadamente 30 jovencitas que parecían tener entre 14 y 16 años, situación que le pareció extraña. Según su relato, la mayoría de ellas parecían más estudiantes que modelos, ya que "eran guapas y muy jóvenes, pero sin el perfil de una modelo".
Brunel, quien es señalado en documentos judiciales como uno de los reclutadores del pedófilo, se percató de la incomodidad de Ungaro y trató de tranquilizarla presentándole al propietario del jet y a su entonces novia, quienes resultaron ser Jeffrey Epstein y Ghislaine Maxwell.
De acuerdo con el testimonio de Amanda, durante todo el vuelo se mantuvo apartada de Epstein y evitó interactuar con las demás personas a bordo, sin embargo se percató de varias de las jovencitas parecían conocer al magnate desde tiempo atrás.
Narró que algunas de ellas se mantenían muy cerca del pedófilo, se sentaban en su regazo y jugaban con él, esto mientras su entonces novia y socia permanecía a su lado como si nada.
La exmodelo contó que en un momento del viaje, Epstein y Maxwell se retiraron a la parte trasera del avión acompañados por varias de las jovencitas y no volvió a verlos durante el resto del viaje.
Según los documentos relacionados con la investigación del caso Epstein, el magnate poseía un Boeing 727, que fue bautizado por la prensa como el "Lolita Express", que solía utilizar para transportar a las menores que eran víctimas de su red de trata desde Nueva York hasta sus mansiones en Florida, Nuevo México y en su isla privada.



