EU se fundó como un Etnoestado para proteger la esclavitud: Samaniego ¬ ENTREVISTA

29/03/2026 - 10:00 am

El historiador Federico Samaniego afirma que EU fue diseñado como un etnoestado para proteger la esclavitud y desmonta el mito de los padres fundadores tradicionales

Ciudad de México, 29 de marzo (SinEmbargo).– El historiador Federico Samaniego sostiene que Estados Unidos (EU) no sólo nació con la esclavitud como parte de su estructura, sino que fue diseñado para preservarla. En entrevista, a propósito de su libro Racismo en Estados Unidos (Debate), plantea una lectura crítica que desmonta el mito de los padres fundadores y cuestiona la narrativa tradicional del país vecino.

“Algunos historiadores dicen: los Estados Unidos fueron formados como un etnoestado, no solamente con esclavitud, sino que se formó para proteger la esclavitud”, afirmó Samaniego. Esta interpretación, explicó, contradice la versión más difundida que justifica la esclavitud como una concesión inevitable para consolidar la unión de las 13 colonias.

Para el autor, esa idea forma parte de “la mitología de los padres fundadores”. En realidad, señaló, hubo alternativas históricas que fueron deliberadamente descartadas. “No es así. Eso es parte de la mitología… había otra manera”, insistió.

“Es un tema difícil de entender porque el mito de los padres fundadores está profundamente arraigado”, señaló Samaniego, al advertir que cuestionar esa narrativa sigue siendo incómodo: “si uno se atreve a decir que no eran unos santos en Estados Unidos, pocos historiadores —salvo los más rigurosos— están dispuestos siquiera a considerarlo”.

Portada del libro Racismo en Estados Unidos de Federico Samaniego. Foto: Editorial Debate

Federico Samaniego planteó en ese sentido que la explicación tradicional —que justificaba concesiones a los estados del sur por la debilidad inicial de las 13 colonias y la amenaza europea— no se sostiene. Para el autor, es clave distinguir entre momentos históricos: “hay que diferenciar la república que surge en 1787 con la Convención Constitucional y la que resulta tras la Guerra de Secesión”, apunta, al tiempo que critica la visión de continuidad: “a los estadounidenses les gusta verlo como un hilo conductor, pero esa narrativa no corresponde con la realidad”.

En ese sentido, indicó que su cambio de perspectiva vino de nuevas lecturas: “empecé a darme cuenta de esto al leer a autores negros. Ellos lo han tenido claro desde el principio”.

Samaniego indicó que uno de los elementos más reveladores está en la propia Constitución, en la cual se reconocía la esclavitud, pero se evitaba nombrarla explícitamente. “Lo único que falta decir ahí es ‘negros’”, dice sobre la cláusula que contabilizaba a las personas esclavizadas como tres quintas partes de un individuo. “Sí eran esclavistas, pero no eran tontos”, remató.

El historiador también enfatizó que la expansión territorial de Estados Unidos estuvo profundamente ligada a la disputa por la esclavitud. Desde la adquisición de Luisiana hasta la guerra con México, estos procesos ampliaron el territorio donde se podía sostener el sistema esclavista. aquel entonces no era el partido republicano, eran los demócratas que querían irse hasta Argentina. “Ellos decían, ‘América para los americanos tiene ese sentido. No solamente que los europeos no se metan, sino que todo el continente nos pertenezca para desarrollar el ganado humano’".

Samaniego rechazó además la idea de que juzgar la esclavitud con criterios actuales sea un anacronismo. “Hace 200 años había gente que no estaba de acuerdo con la esclavitud y que decía que era una inmoralidad”, afirmó. Incluso citó críticas contemporáneas de la época:

“Decía un comandante inglés en el momento en que se firma la paz en París y comienzan a entregar las zonas que controlaban a la insurgencia de Washington, en Nueva York: ‘mucho gritan de libertad estos americanos cuando mantienen encadenados a sus negros’. Es decir, no es anacrónico afirmarlo: ellos lo sabían”.

Samaniego concluye que el racismo en Estados Unidos no es un problema superado, sino una estructura profundamente arraigada. Foto: Europa Press

El problema, sostuvo, no sólo fue económico o político, sino profundamente ideológico. “Los negros no eran considerados seres humanos… algo entre las vacas y las personas”, lamentó, retomando planteamientos de teóricos críticos. Esta deshumanización permitió justificar siglos de violencia, desde la esclavitud hasta los linchamientos y la brutalidad policial contemporánea.

En ese sentido, vinculó el pasado con fenómenos actuales como el movimiento Black Lives Matter. “Esto ha sido desde el principio. Eso ha sido así siempre”, afirma. Recuerda que durante décadas “los mataban como perros y no había castigo por matar a un negro”.

El autor también advirtió sobre la persistencia de estas ideas en sectores políticos actuales. A su juicio, corrientes como el trumpismo representan una continuidad histórica. “Son los herederos espirituales de Jefferson, Washington… esa supremacía blanca no es una abstracción”, señala.

Finalmente, Samaniego concluye que el racismo en Estados Unidos no es un problema superado, sino una estructura profundamente arraigada. “No ha desaparecido”, dice. Y agrega que incluso conceptos como “afroamericano” responden a disputas de poder y representación: “Es poder político”.

Para el historiador, entender esta raíz histórica es clave para comprender tanto el pasado como las tensiones actuales en Estados Unidos. “Es un problema más grave y actual”.

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Obed Rosas

Obed Rosas

Obed Rosas es editor de la Unidad de Investigación y encargado de la sección de Libros de SinEmbargo, en donde también se ha desempeñado como Jefe de Mesa y Editor de Redes. Es conductor de Close UP y Co-conductor, junto a Álvaro Delgado, de Siete Días, programas de SinEmbargo Al Aire. Ha trabajado en otros medios como Expansión, Newsweek en Español y Revista Zócalo. Es licenciado en Comunicación y Periodismo por la FES Aragón de la UNAM y estudió, además, Lengua y Literatura Hispánicas en la Facultad de Filosofía y Letras de la misma casa de estudios.

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