Madrid, 22 de abril (EUROPA PRESS).- El Parkinson es una enfermedad que, cuando da la cara, ya lleva años instalándose en el organismo. Los temblores, la rigidez y los problemas de movilidad aparecen cuando el daño neurológico está avanzado, lo que limita enormemente las opciones de intervención.
Por eso, una de las grandes prioridades de la investigación neurológica es encontrar señales que permitan identificar a las personas en riesgo mucho antes de que aparezca el primer síntoma. Y cada vez más evidencia apunta a un lugar que pocos asociarían con una enfermedad del cerebro: el intestino.
Un nuevo estudio dirigido por investigadores del University College de Londres (UCL) de Reino Unido sugiere que el análisis de los microbios en el intestino puede revelar si una persona tiene un riesgo elevado de padecer la enfermedad de Parkinson, incluso antes de que haya desarrollado algún síntoma.
Una firma microbiana compartida entre pacientes con Parkinson
❗ Un nuevo estudio descubre que los microbios intestinales pueden revelar el riesgo de Parkinson incluso antes de que se haya desarrollado algún síntoma https://t.co/oEIxHhxkXb
— Europa Press (@europapress) April 22, 2026
Los científicos descubrieron que las personas con la enfermedad de Parkinson tienen una composición distintiva de microbios intestinales, al igual que las personas sanas que tienen un riesgo genético de padecer la enfermedad de Parkinson, según informan en un nuevo estudio publicado en la revista científica Nature Medicine.
$El Parkinson es una enfermedad que, cuando da la cara, ya lleva años instalándose en el organismo. Los temblores, la rigidez y los problemas de movilidad aparecen cuando el daño neurológico está avanzado, lo que limita enormemente las opciones de intervención.
Los investigadores afirman que sus hallazgos podrían ayudar a desarrollar pruebas para revelar el riesgo que tiene una persona de desarrollar la enfermedad de Parkinson, de modo que se le pueda ofrecer apoyo temprano, y potencialmente también podrían conducir a nuevas formas de prevenir el Parkinson actuando sobre el intestino.
El Profesor Anthony Schapira del Instituto de Neurología UCL Queen Square, investigador principal del estudio, declara:

"La enfermedad de Parkinson es una de las principales causas de discapacidad en todo el mundo y la enfermedad neurodegenerativa de más rápido crecimiento en términos de prevalencia y mortalidad. Existe una necesidad urgente de desarrollar tratamientos que puedan detener o ralentizar la progresión de la enfermedad", detalló el especialista.
"Para posibilitar tanto la investigación como el uso eventual de dichos tratamientos, necesitamos desarrollar los medios para la detección muy temprana de las personas que desarrollarán, o probablemente desarrollarán, la enfermedad", añadió.
En los últimos años se ha reconocido cada vez más la relación entre la enfermedad de Parkinson y la salud intestinal. En este estudio, hemos reforzado esa evidencia y demostrado que los microbios intestinales pueden revelar signos de Parkinson y ser una señal de alerta temprana del riesgo de padecer la enfermedad años antes de la aparición de los síntomas.
Dieta, prevención y la posibilidad de modificar el riesgo

Para el estudio, el equipo internacional liderado por científicos de la UCL, en colaboración con el INRAE (Instituto Nacional de Investigación Agronómica de Francia), utilizó un método innovador para analizar datos clínicos y fecales de los participantes en el Reino Unido (en el Royal Free Hospital de Londres) e Italia. El estudio incluyó a 271 personas con enfermedad de Parkinson, 43 portadores de la variante GBA1 (una variante genética que puede aumentar el riesgo de padecer la enfermedad de Parkinson hasta 30 veces) sin síntomas clínicos, y 150 participantes sanos como grupo de control.
Los científicos descubrieron que más de una cuarta parte de los microbios que componen la microbiota intestinal (el conjunto de microorganismos, como las bacterias, que viven en nuestro tracto digestivo, que son un total de 176 especies diferentes) presentaban variaciones en su abundancia al comparar a personas con enfermedad de Parkinson con participantes sanos del grupo de control.
Algunos microbios eran más comunes entre las personas con enfermedad de Parkinson, mientras que otros eran más comunes entre los participantes sanos del estudio. Este patrón fue más evidente en las personas con estadios más avanzados de la enfermedad.

La mayoría de estos microbios (142 especies) también mostraron diferencias consistentes en su abundancia al comparar a los controles sanos con las personas portadoras de la variante del gen GBA1 que aún no han experimentado ningún síntoma de la enfermedad de Parkinson.
"Por primera vez, identificamos bacterias en el intestino de personas con Parkinson que también se encuentran en quienes tienen un riesgo genético de padecer la enfermedad, pero antes de que desarrollen síntomas. Es importante destacar que estos mismos cambios se pueden encontrar en una pequeña proporción de la población general, lo que podría aumentar su riesgo de desarrollar Parkinson", añadió el Profesor Schapira.
"Este descubrimiento abre la puerta no sólo a comprobar si las bacterias pueden servir para identificar a las personas con riesgo de padecer Parkinson, sino también a ver si modificar la población bacteriana, mediante cambios en la dieta o medicamentos, puede reducir el riesgo de una persona de desarrollar Parkinson", agregó.
📆11 de abril / Día Mundial del Parkinson🧠
Visibilicemos esta enfermedad y sensibilicémonos sobre la importancia de redes de apoyo para personas con Parkinson.
🌷Reconocemos a nuestros especialistas que diagnostican y tratan esta enfermedad, transformando la vida de pacientes. pic.twitter.com/CSxm5vvT7h— Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía (@INNNMVS) April 11, 2025
Los científicos corroboraron sus hallazgos comparando sus resultados con los de una cohorte adicional de personas en el Reino Unido, Corea y Turquía, que sumaba un total de 638 personas con enfermedad de Parkinson y 319 participantes sanos del grupo de control.
Una pequeña proporción de los participantes sanos del grupo de control también presentaba microbiomas intestinales similares a los de las personas con riesgo de desarrollar la enfermedad de Parkinson, lo que plantea la cuestión de si también podrían estar en riesgo de padecerla. Aún se necesita más investigación para comprender qué otros factores genéticos o ambientales influyen en el desarrollo de la enfermedad de Parkinson.
Los participantes del estudio también proporcionaron datos sobre sus hábitos alimenticios, que revelaron cierta evidencia de que aquellos con una dieta más equilibrada y variada tienen menos probabilidades de tener microbiomas intestinales que sugieran un riesgo elevado de Parkinson; los investigadores dicen que esto puede sugerir que la modificación de la dieta podría desempeñar un papel en la prevención del Parkinson.
El estudio contó con el apoyo de la Fundación Michael J. Fox para la Investigación del Parkinson y del Consejo de Investigación Médica.





