Ciudad de México, 1 de mayo (SinEmbargo).- El científico experto en cambio climático de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Francisco Estrada Porrúa, advirtió en un artículo de UNAM Global que los pronósticos de los servicios internacionales del clima, prevén cambios importantes en los efectos del fenómeno de El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) de proporciones históricas para 2026 y 2027.
Aunque el evento climático ha sido bastante estudiado a lo largo de los años, y se conoce que provoca sequías y tormentas tropicales simultáneamente en diferentes zonas del planeta, el científico prevé que en los próximos meses evolucione hasta alcanzar condiciones nunca antes registradas, llegando a su punto máximo en octubre y septiembre de este año.

“Hay que tomar en cuenta esta información porque tenemos que prepararnos. Lo más probable es tener un fenómeno de El Niño con intensidad de moderada a alta, si uno quiere quedarse en el lado más optimista; pero, lo cierto es que probablemente pudiera ser un evento histórico", explicó Estrada Porrúa, Coordinador del Programa de Investigación en Cambio Climático (PICC) de la UNAM.
Entre los factores que han desencadenado los cambios en el ENOS, el también doctor en Economía Ambiental por la Universidad Libre de Ámsterdam destacó el aumento de la temperatura a nivel global de alrededor de 1.46 grados centígrados con respecto al periodo preindustrial.
Los efectos del Super "El Niño" serán más difíciles de predecir
El calentamiento global ha alterado las "teleconexiones" del sistema, lo que incrementa significativamente la probabilidad de ocurrencia de eventos extremos y hace que estos sean mucho más severos de lo que eran anteriormente. Asimismo, la alteración de los patrones geográficos provocaron que los efectos del ENOS ya no se manifiesten en el mapa como solían hacerlo en el pasado.
Debido a que el sistema climático ha cambiado, los registros históricos ya no son del todo confiables para predecir impactos, permitiendo que los fenómenos extremos ocurran en lugares o momentos inesperados. Por ejemplo, zonas donde tradicionalmente se esperaba sequía durante un evento de El Niño podrían experimentar ahora lluvias torrenciales de gran intensidad.
“Por ejemplo, una atmósfera más cálida puede contener una mayor cantidad de vapor de agua. Esto implica que, cuando ocurre un evento extremo de precipitación, hay más agua disponible para precipitarse que en un escenario sin cambio climático”, explicó el científico.
Es por ello, que los efectos del super "El Niño" pueden empujar a niveles de calentamiento extremos y de pérdidas en la economía, en la agricultura, así como mayores problemas para manejar el agua de los que estamos acostumbrados.
El impacto de ENOS en México
Aunque tradicionalmente se asociaba con sequías generalizadas, investigaciones recientes sugieren que, si el super "El Niño" ocurre durante el verano, existe una mayor probabilidad de que se registren precipitaciones extremas de gran intensidad en los estados de la región centro-norte del país.
Por su parte, en los estados de la costa del Pacífico, la principal amenaza será el incremento en la frecuencia e intensidad de los huracanes. Las temperaturas oceánicas extraordinariamente elevadas, detectadas especialmente frente a las costas de Baja California, proporcionan la energía necesaria para fenómenos de intensificación rápida de estos ciclones.

“Pensábamos, por ejemplo, que en el norte del país habría sequía, pero existe evidencia de que estos patrones están cambiando. Lo mismo ocurre con las precipitaciones extremas, que pueden presentarse en lugares distintos a los previstos”, declaró el científico de la UNAM.
Como una medida para contener los posibles impactos, el experto mencionó que hay la colaboración con el Gobierno de México para desarrollar el Plan Nacional de Adaptación, el cual ha comenzado a replantear el enfoque tradicional con el que se abordan los estudios climáticos.


