7 estrategias para cuidar la salud mental después de los 60 años

22/06/2026 - 8:46 am

Investigaciones demuestran que una vida social activa protege de la mortalidad y predice el mantenimiento de la función cognitiva.

Ciudad de México, 22 de junio (SinEmbargo).- Los trastornos mentales en adultos mayores de 60 años o más representan el 6.8% del total de años vividos con discapacidad para ese grupo poblacional, pero la evidencia científica demuestra que la mayoría pueden prevenirse con estrategias concretas. 

El National Institute on Aging (NIA, por sus siglas en inglés), asegura que mantener actividad social es la estrategia más efectiva para proteger la salud mental después de los 60. 

Una vida social activa con un fuerte núcleo social ayuda también a la función cognitiva, destacó un estudio con más de 3,000 adultos mayores en el que los participantes que establecían nuevos contactos sociales sentían mayor bienestar físico y psicológico. 

Cómo cuidar la salud mental después de los 60 años

Un hombre mayor levanta pesas en gimnasio.
Antes de iniciar cualquier rutina de ejercicios es indispensable consultar primer con un especialista de la salud. Foto: Imagen realizada con IA para SinEmbargo.mx

El NIA establece siete puntos básicos para poder mantener la salud mental y habilidades cognitivas cuando se llega a la sexta década de vida.

1.-Participación en actividades del tiempo libre 

Es un factor que puede colaborar como amortiguador en la aparición de enfermedades que afectan la cognición, como Alzheimer y demencias. Los grupos sociales favorecen la salud mental de las personas mayores y contribuyen al envejecimiento exitoso, ya que traen oportunidades de apoyo social, participación en actividades placenteras y experiencia de sentimientos positivos. 

Para implementarlo, se recomienda asistir a grupos sociales comunitarios 2 a 3 veces por semana, establecer nuevos contactos al menos una vez por semana, participar en actividades compartidas como coro, baile o teatro 1 a 2 veces por semana, y mantener visitas con familiares o amigos 3 a 4 veces por mes. Un estudio reveló que la participación en un programa de coro comunitario para adultos mayores redució la soledad y aumentó el interés en la vida.

2.- La actividad física regular protege mente y cuerpo simultáneamente

La evidencia científica muestra que la actividad física se presenta como factor protector contra el malestar emocional en adultos mayores. 

Estudios demuestran efectos positivos del ejercicio durante el envejecimiento, con beneficios documentados como reducción del riesgo de depresión y ansiedad, mejora de función cognitiva y memoria, prevención de deterioro cognitivo y enfermedades de corazón, y aumento de autoestima y reducción de estrés. 

Para la implementación práctica, se recomienda caminar 30 minutos cada día, 5 días por semana, lo que reduce la ansiedad entre 20 y 30%. También se sugiere practicar yoga o Tai Chi 45 minutos, 3 veces por semana para mejorar equilibrio emocional, realizar ejercicios de resistencia 20 minutos, 2 a 3 veces por semana para fortalecer masa muscular y confianza, y participen en danza o baile 40 minutos, 2 veces por semana para estimular cognición y conexión social.

3.- Gestionar la soledad y el aislamiento social 

Esto es fundamental porque la soledad y aislamiento social se relacionan con mayor riesgo de depresión y, en menor medida, de ansiedad. La combinación de estos cambios sociales aumenta la prevalencia de sintomatología depresiva. Los adultos mayores socialmente aislados o que se sienten solos tienen mayor riesgo de enfermedades del corazón, depresión y deterioro cognitivo. 

Las mujeres presentan mayores niveles de ansiedad y depresión que los hombres, lo que resalta la necesidad de intervenciones específicas. Los viudos tienen mayor riesgo de depresión que personas con pareja. 

Soluciones basadas en evidencia incluyen participar en pasatiempos y actividades sociales para reducir el riesgo de problemas de salud, participar en actividades participativas en artes como música, teatro, danza y escritura creativa que mejoran calidad de vida, bienestar, funciones cognitivas, memoria y autoestima reduciendo estrés, y tener una mascota o contacto regular con mascotas, que se asoció con mejor función cognitiva y física según un estudio de 2020.

4.-Reconocer y tratar trastornos mentales tempranamente 

Un cerebro visto de lado
Ejercitar la mente constantemente ayuda a prevenir enfermedades cognitivas. Foto: Imagen realizada con IA para SinEmbargo.mx

Es esencial porque algunas señales de advertencia incluyen cambios en el estado de ánimo o nivel de energía que indican posible depresión o ansiedad, cambio en hábitos alimenticios o de sueño que señalan trastorno mental en desarrollo, aislamiento de personas y actividades que se disfruta como síntoma de depresión, sentirse inusualmente confundido, olvidadizo o enojado que indica problema de salud mental, sentir tristeza o desesperanza que puede ser depresión moderada o severa, tener dolores y molestias inexplicables que sugieren ansiedad con síntomas somáticos, fumar, beber o usar drogas más de lo habitual como coping para malestar emocional, y pensar en lastimarse a sí mismo que indica depresión grave y requiere urgencia. 

Si identificas estas señales, busca ayuda profesional porque la terapia de conversación y/o medicamentos pueden tratar los trastornos mentales. Estas afecciones no solo causan sufrimiento mental, sino que también pueden dificultar el manejo de otros problemas de salud, especialmente crónicos.

5.-Gestionar eventos vitales estresantes

Esto es  importante porque la jubilación se vincula con disminución momentánea del riesgo de depresión, pero esta se reduce con el tiempo. Las enfermedades crónicas, discapacidad funcional y eventos vitales estresantes fomentan el malestar emocional. 

Cambios importantes que pueden provocar molestias, estrés o tristeza incluyen muerte de un ser querido, jubilación y tratamiento de enfermedad grave. Muchas personas mayores eventualmente se adaptan a los cambios, pero algunas pueden tener más problemas para adaptarse, lo que puede ponerlas en riesgo de trastornos mentales como depresión y ansiedad. Las estrategias de adaptación incluyen buscar apoyo social durante eventos estresantes, mantener actividades placenteras incluso en momentos difíciles, considerar terapia si el estrés persiste más de 3 meses, y practicar técnicas de relajación como mindfulness y respiración.

6.- Cuidar la salud física percibida 

Es crucial porque la buena salud percibida se muestra como factor protector contra malestar emocional en adultos mayores. Estudios muestran que tomar medidas para lograr mejor salud física y mental puede reducir el riesgo de padecer Alzheimer y demencias. 

Las afecciones de salud mental más frecuentes, como depresión y ansiedad, se relacionan con pésimas condiciones de vida y mala salud física. Las enfermedades crónicas fomentan malestar emocional. 

Para acciones concretas, se recomiendan chequeos médicos anuales, 1 vez por año, para prevenir enfermedades que afectan mente; tomar medicamentos según indicación, según prescripción, para evitar efectos que afectan estado de ánimo; dormir 7 a 8 horas cada noche para reducir ansiedad y mejorar regulación emocional; y alimentación balanceada, 3 comidas por día, para aportar nutrientes para función cerebral.

7.-Desarrollar protocolos de intervención psicológica 

Una acción necesaria, ya que las altas prevalencias en alteraciones psicológicas en personas mayores encontradas en investigaciones indican la necesidad de desarrollar protocolos de intervención psicológica para personas mayores, así como tratamientos específicos para cada género y situación de riesgo psicosocial. 

Las prevalencias autoinformadas según un estudio incluyen preocupaciones con 40% como síndrome empírico más prevalente, ansiedad con 61% como indicador DSM más prevalente, problemas somáticos con 23%, problemas de memoria con 19% y demencia con 19%. 

Las mujeres presentan prevalencias más altas tanto para autoinforme como para observadores. Lo que se debe buscar incluye terapia específica para adultos mayores que no sea terapia general, intervenciones considerando género porque las mujeres requieren enfoque diferente, tratamiento de riesgo psicosocial como soledad, viudez y jubilación, y evaluación multi-informante que incluye autoinforme y percepción de familia o cuidadores.

Las cifras que justifican el cuidarse

Una pareja de la tercera edad con alzheimer platica en un sillón.
El Alzheimer es uno de los padecimientos con más posibilidades de afectar a personas en esta etapa de la vida. Foto: IMSS

La salud mental después de los 60 años no es una parte normal del envejecimiento que hayas que aceptar. Evidencia científica demuestra que la mayoría de las estrategias preventivas son accesibles, efectivas y pueden reducir el riesgo de trastornos mentales en más de 50% cuando se implementan consistentemente.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) reporta que la depresión y la ansiedad son las afecciones mentales más frecuentes en adultos mayores: 5.7% de personas mayores de 60 años experimenta depresión, cifra que aumenta bruscamente a partir de los 75-84 años, cuando llega al 24.03%. 

Además, 61% de adultos mayores presenta ansiedad, mientras que 28% reporta depresión o ansiedad combinada. Los diagnósticos de ambos padecimientos en este grupo de población casi se duplicaron entre 2019 y 2023. 

En estudios recientes, 68% presenta síntomas de ansiedad y 72% nivel moderado de depresión. Lo importante es que los problemas de salud mental no son una parte normal del envejecimiento. La mayoría de personas mayores se sienten satisfechas con sus vidas, a pesar de enfermedades o problemas físicos.

 

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Redacción/SinEmbargo

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