Ciudad de México, 16 de mayo (SinEmbargo).- El expresidente de Bolivia, Evo Morales, denunció ayer en redes sociales la existencia de un supuesto operativo impulsado por Estados Unidos (EU), con apoyo del actual Presidente Rodrigo Paz para detenerlo o asesinarlo en la región del Trópico de Cochabamba.
“EU ordenó al gobierno de Rodrigo Paz ejecutar una operación militar, con el apoyo de la DEA y el Comando Sur norteamericano, para detenerme o matarme”, escribió Morales en su cuenta de X, donde además acusó a funcionarios bolivianos y estadounidenses de emprender una campaña de “difamación, insultos y acusaciones sin pruebas” en su contra.
El exmandatario señaló como presuntos responsables del operativo al exministro de Gobierno Carlos Sánchez y al Viceministro de Defensa Social, Ernesto Justiniano. A la par, afirmó que efectivos militares y agentes extranjeros se encuentran desplegados en la región cocalera del Chapare, entre ellos:
- La Novena División del Ejército de Bolivia.
- El F-10.
- La unidad militar de paracaidistas del CITE (Centro de Instrucción de Tropas Especiales).
- La Compañía de Inteligencia del Ejército (CIE) 298.
- Francotiradores de F-10 del Regimiento Ranger de Challapata.
- Militares enviados desde el Batallón Ingavi VII Sajama.
EEUU ordenó al gobierno de Rodrigo Paz ejecutar una operación militar, con el apoyo de la DEA y el Comando Sur norteamericano, para detenerme o matarme.
Entre los impulsores de esa acción están el exministro de Gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada -que fugó a Miami luego de la…— Evo Morales Ayma (@evoespueblo) May 15, 2026
Morales aseguró además que miembros de Inteligencia del Ejército y agentes antidrogas estadounidenses preparaban un operativo para capturarlo entre el viernes y el sábado. “Yo digo que me procesen, que me detengan, ojalá no me maten”, declaró durante su programa de radio, según medios bolivianos, citados por Europa Press.
Evo enfrenta orden de aprehensión en Bolivia
Las declaraciones del líder indígena ocurren mientras enfrenta una orden de aprehensión por un caso de trata de personas con agravante. La Fiscalía boliviana confirmó esta semana que solicitará una condena de 20 años de prisión por la relación que sostuvo con una menor de edad durante el final de su mandato presidencial.
Actualmente, Morales permanece en la región cocalera de Chapare, resguardado por simpatizantes, y no ha acudido a las citas judiciales. El antiguo mandatario sostiene que el caso fue fabricado en su contra desde la administración del expresidente Luis Arce y niega toda acusación que lo vincule con el narcotráfico y movilizaciones violentas.

En paralelo, el Gobierno boliviano endureció el discurso en su contra y el denominado “evismo” tras las protestas y bloqueos registrados en distintas regiones del país. Al respecto, el Presidente Rodrigo Paz advirtió este viernes que quienes intenten “destrozar la democracia” deberán responder ante la justicia.
“Esos que intentan desde el pasado destrozar esta democracia se van a ir a la cárcel”, afirmó durante la presentación del Informe sobre Democracia y Desarrollo 2026 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
Por su parte, el portavoz presidencial, José Luis Gálvez, acusó al “evismo” de promover un “plan macabro” financiado por el narcotráfico para desestabilizar las instituciones democráticas, en medio de un escenario marcado por la crisis económica, la escasez de combustible y la creciente polarización política en Bolivia.



