Miravete: A los hombres se nos cría para ser mutilados emocionales ¬ ENTREVISTA

18/02/2026 - 10:00 am

Alejandro Miravete evocó en la entrevista la figura del padre incapaz de mostrar afecto, no por ausencia de sentimientos, sino por falta de educación sentimental. 

Ciudad de México, 18 de febrero (SinEmbargo).– “El hombre es una ficción política”, expresó Alejandro Miravete al retomar la reflexión del filósofo Paul B. Preciado. El poeta mexicano acaba de ser galardonado con el Noveno Premio Latinoamericano de Poesía Joven Diana Moreno Toscano por su libro De los hombres no recuerdo el fulgor, sino la noche herida (Editorial Cántico).

En su obra, Miravete propone una indagación profunda: ¿qué es un hombre? ¿Existe una esencia masculina o se trata de una construcción histórica y política? Desde el inicio de la conversación, Miravete aclaró que no hay respuestas simples, sin embargo ahondó en una reflexión contundente:

Lo masculino no es una entidad natural ni una esencia inmutable. “Si algo no es el hombre es algo natural”, explicó. Por el contrario, dijo, se trata de una construcción sostenida por “un andamiaje muy complejo de instituciones políticas, sociales y de todo tipo”: desde la medicina y la genética hasta la familia, la paternidad, la consanguinidad y la división tradicional de roles de género.

Este entramado, sostuvo, permite que la masculinidad se presente como algo “natural”, cuando en realidad es el resultado de procesos históricos y de poder.

“A los hombres se nos cría para ser mutilados emocionales. O al menos en una versión más tradicional de la educación aquí en México y en muchas partes del mundo”, refirió.

Una duda que se vuelve poema

El libro nació de una inquietud personal. Miravete, formado en estudios de género y teoría feminista y queer, se preguntó por qué, si es consciente de que esa construcción de la masculinidad ha estado históricamente ligada “a la brutalidad, al colonialismo, al saqueo, a la dominación”, sigue encontrando atractiva esa virilidad impostada.

“¿Por qué es que yo y muchas otras personas seguimos encontrando sumamente atractiva esa virilidad?”, cuestionó. “Me siguen pareciendo profundamente eróticos esos modelos de masculinidad agresiva, salvaje, dominante”.

La poesía aparece entonces como el espacio para explorar esa contradicción. “La poesía nunca da respuestas. Si sirve para algo es para hacerte más preguntas”, sostuvo.

El resultado es un libro que el propio autor concibe como una suerte de “cartografía” o incluso una “antropología del deseo”.

Homoerotismo y espacios masculinos

Miravete se adentra en el deseo homoerótico, pero no lo limita a la identidad homosexual. “El deseo homoerótico no es nada más la homosexualidad”, apuntó. En ese sentido habló sobre los ritos y prácticas sociales que sostienen la masculinidad: la camaradería, el compadrazgo, la admiración entre hombres.

Mencionó espacios tradicionalmente masculinos —cantinas, milicia, cárcel— donde se propicia el contacto exclusivo entre hombres. Allí, afirmó, se permiten ciertas rupturas de los códigos rígidos de la masculinidad pública, precisamente porque “no lo están viendo las mujeres, no lo está viendo la sociedad”.

Miravete subrayó que no se trata de trasladar categorías contemporáneas —“no estrictamente hablando eran gays”— sino de comprender que esas prácticas formaban parte de una construcción histórica del ser hombre, donde el deseo también cumplía una función pedagógica y política.

La herida y la mutilación emocional

Pero el libro no se queda en la dimensión de la violencia y la dominación. También explora la fragilidad, la soledad y el silencio que atraviesan la experiencia masculina.

“Ser hombre no es tanto una esencia, es una construcción”, insistió Miravete.

Y esa construcción, ahondó, incluye “pasajes dolorosos, pasajes de herida, hasta podríamos decir de mutilación emocional”.

En muchas sociedades —y particularmente en contextos como el mexicano— a los hombres “se nos cría para ser mutilados emocionales”: fuertes, fríos, incapaces de llorar o de expresar el amor.

Miravete evocó la figura del padre incapaz de mostrar afecto, no por ausencia de sentimientos, sino por falta de educación sentimental.

A lo largo de la entrevista, el autor aceptó una imagen que describe bien su proyecto: un tratado caleidoscópico sobre la masculinidad en el que cada poema  es una pieza que refleja otra cara del mismo fenómeno: deseo y violencia, admiración y dominio, erotismo y herida.

Si el hombre es, como afirma, “una ficción política que se construye”, la poesía se convierte en el lugar donde esa ficción puede ser desmontada, interrogada y reimaginada.

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Obed Rosas

Obed Rosas

Obed Rosas es editor de la Unidad de Investigación y encargado de la sección de Libros de SinEmbargo, en donde también se ha desempeñado como Jefe de Mesa y Editor de Redes. Es Co-conductor de Poderos@s junto con Muna Dora, y de Siete Días, junto a Álvaro Delgado, programas de SinEmbargo Al Aire. Ha trabajado en otros medios como Expansión, Newsweek en Español y Revista Zócalo. Es licenciado en Comunicación y Periodismo por la FES Aragón de la UNAM y estudió, además, Lengua y Literatura Hispánicas en la Facultad de Filosofía y Letras de la misma casa de estudios.

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