Fauso Alzati en la presidencia de Fox. Foto: Cuartoscuro

Fausto Alzati en la presidencia de Vicente Fox. Foto: Cuartoscuro

Ciudad de México, 17 de junio (SinEmbargo).– “¡Viva Peña! ¡Aurora, mis huevos” –gritó Fausto Alzati Araiza, el ahora depuesto director general de Televisión Educativa de la Secretaría de Educación Pública (SEP) en plena apertura de la exposición itinerante de la muralista y poeta Aurora Reyes, el viernes 13 de junio.

El actor Ernesto Godoy, nieto de la escritora, leía el poema “Hombre de México”, publicado en 1948 y cuya inspiración fue el ex Presidente Lázaro Cárdenas del Río. Las exclamaciones del funcionario se escucharon justo cuando la lectura llegó al verso que alude el ingreso de capitales foráneos a México:

¡Desolada bandera! Otra vez patria suave…

Ya vienen otra vez los mercaderes…

A partir de ese instante, los gritos de Alzati Araiza ya no se detuvieron. Y no sólo interrumpieron la lectura del poema. Con la orden: “¡Desmóntenme esa porquería!”, el funcionario canceló la exposición. Ahí estaba el hombre que en 1995 fue obligado a renunciar como Secretario de Educación Pública (SEP), después de que una investigación periodística reveló que su título académico de “Doctor” era espurio; el mismo que en 2012 fue rescatado por Emilio Chuayffet Chemor con una dirección en la misma SEP.

Ese fue el epílogo de la presencia de Fausto Alzati Araiza en ese evento cultural, organizado por la instancia bajo su cargo. Antes, a un subalterno, le habría dicho también a gritos y en tono de broma: “¡Negro, acércate. Aunque estés negro y feo, te queremos”.

En la recreación de la escena, Ernesto y Héctor Godoy –nietos de Aurora Reyes– admiten que lo ocurrido aún les parece incomprensible por confuso. Ninguno descarta que el funcionario llevaba copas de más, por lo que resultó imposible apelar a la cordura.

Hoy, como ocurrió en 1995 en el gobierno de Ernesto Zedillo Ponce de León, Fausto Alzati Araiza está fuera de la administración pública y envuelto en un escándalo.

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Descendientes también del poeta y ensayista Alfonso Reyes, los nietos de Aurora Reyes y guardianes de su legado, abundan en los posibles motivos del director de Televisión Educativa para su exabrupto. “Ese poema –reflexiona Ernesto–, ella lo escribió con dedicatoria al General Lázaro Cárdenas. El texto tiene 66 años de edad y, sin embargo, sigue tan profundamente vigente. Resulta incómodo porque estamos viviendo situaciones repetitivas. Es la misma canción. Es la misma tonada”.

Abunda que “a fin de cuentas, era el poema del que estaba más orgullosa. Ella misma decía que era la pieza más lograda en cuanto a la expresión de las angustias de su Patria y el México profundo. El México que a todos nos toca”.

A Aurora Reyes le correspondió ser la primera muralista mexicana. En su biografía Aurora Reyes. Alma de montaña, Margarita Aguilar Urbán se da a la tarea de relatar la vida de una mujer libre, irreverente, adelantada a las épocas y, aunque jamás reconocidas por ella, con varias venas feministas. Aguilar Urbán pone énfasis en que el primer mural pintado de Reyes fue “Atentado a las maestras rurales” y no como algunos le llaman hoy: “Atentado a los maestros rurales” (en el Centro Escolar Revolución).

Otros de los murales de Aurora Reyes se encuentran en en el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) y en la antigua Casa de Hernán Cortés, que hoy sirve como oficinas de la delegación Coyoacán.

Aurora Reyes nació el 9 de septiembre de 1908 en la ciudad minera de Hidalgo de Parral, Chihuahua, del matrimonio de Teresa Palacios y León Reyes. Los textos sobre su niñez y adolescencia describen a un desierto lleno de tarántulas, serpientes y hasta peces transparentes. Los textos sobre su vida adulta refieren a una intelectual preocupada por integrar al arte a los obreros y las mujeres; una convicción firme de que el arte debe comprometerse con los movimientos sociales e históricos.

Héctor Godoy, nieto mayor de la muralista, también se refiere a la interrupción que el pasado viernes hiciera Fausto Alzati con la investidura de Director de la Televisión Educativa. “¿Y él se dice empleado de Peña Nieto? Entonces, Peña Nieto, como Presidente de los Mexicanos, ¿no permite que se lea un poema escrito en 1948 y dedicado a Lázaro Cárdenas? Me parece muy grave el ataque, la censura, justo desde una instancia que se dedica a producir la telesecundaria y el telebachillerato. ¿Significa esto que ya nadie podrá leer un poema?”

–¿Qué hubiera hecho Aurora Reyes?

–A un político como Alzati, se la hubiera revirado muy bonito.

AURORA, EN SU MURAL

En 2001, un escándalo inaudito generó un fenómeno de venta de ejemplares y lectura. Aura, la novela de Calos Fuentes, publicada en 1961 y obligada para los estudiantes de Secundaria, recibió la recomendación de ser retirada de los programas oficiales por el entonces Secretario del Trabajo, Carlos Abascal Carranza. Fue su hija Luz Carmen quien quedó en el centro del conflicto. Su maestra, Georgina Rábago, perdió el empleo en el colegio católico Félix de Jesús Rougier, por haberle mandado esa lectura.

Fuentes jamás emitió ningún reclamo. Al contrario. En la Feria del Libro de Guadalajara (FIL) de 2008, expresó que gracias a “esa censura se multiplicaron las ventas del libro”.

¿Puede ocurrir un fenómeno similar con Aurora Reyes? Norma Lojero, especialista en la vida y obra de Josefina Vicenz (a quien Aurora le dedicó un retrato titulado “La Peque”) por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), piensa que dependerá de los medios interesados en el asunto. “Desgraciadamente hay una vocería oficial que determina el impacto de los acontecimientos en el consumo del arte”.

Lojero pondera que por lo menos se despertará curiosidad por una pintora que hasta ahora, no estuvo en el canon de “los grandes muralistas”. Por otro lado, expresa que este es el momento histórico para “hablar de la Literatura Mexicana del siglo XX. Reivindicar a los luchadores sociales desde el arte es un asunto que ya nos toca. En particular a Aurora Reyes, por los derechos femeninos y las batallas magisteriales”.

Líder del grupo feminista, “Las Pavorosas”, militante del Partido Comunista de México, integrante y fundadora de la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios (LEAR), Aurora Reyes convivió de cerca con Frida Kahlo (1907-1954), Silvestre Revueltas (1899-1940) y Renato Leduc (1897-1986). ¿Por qué no estaba, entonces, en el canon? Héctor Godoy, el nieto mayor, encuentra una explicación en su biografía:

“Ella tuvo un incidente muy fuerte con Luis Echeverría Álvarez. Eran muy amigos. Aurora fue de quienes lo formaron en su momento. Cuando ocurre la Matanza de Tlatelolco, en 1968, Aurora queda muy dolida. Llevó siempre una especie de luto en su corazón por haber atestiguado cómo un tipo, que en su momento le pidió tanta ayuda, pudo haber participado en la tragedia. Aurora era la mujer que lo había presentado con toda la intelectualidad del país y de pronto, la traiciona desde la Secretaría de Gobernación (Segob).

“Cuando a Echeverría le dan la Presidencia, lo primero que se le ocurre es ir a buscarla a su estudio en Coyoacán. Le dice: Aurora, te quiero para que seas la primera directora de Bellas Artes de este país. Y Aurora le dice: Yo no hago tratos con asesinos. En ese momento, Aurora Reyes sufre una muerte administrativa en este país. Ya no se le permitió exponer su obra ni publicar sus poemas”.