“Creemos que la participación ciudadana es una de las cosas que más falta le hacen a la ciudad para ser mejor”. Foto: Cuartoscuro/Archivo

Por Angélica Simón*

Como organización ambientalista, Greenpeace recibe casi todos los días peticiones para apoyar o rechazar un proyecto que tenga impactos sobre el entorno.

Nunca es una decisión fácil, intuitiva, guiada por intereses particulares, amiguismos ni por compromisos adquiridos. Gracias a nuestros socios, somos independientes.

En las últimas semanas, se ha cuestionado a la organización el haber emitido –junto con otras siete organizaciones de la sociedad civil, por cierto varias expertas en temas de movilidad y transporte- una opinión a favor de la construcción de la Línea 7 del Metrobús, misma que es rechazada por vecinos y que ya ha sido detenida.

Creemos que la participación ciudadana es una de las cosas que más falta le hacen a la ciudad para ser mejor. Al mismo tiempo falta una cultura por el bien común y mayor transparencia en la información en torno a este tipo de proyectos.

Queremos exponer nuestras razones del por qué Greenpeace apoyaría un proyecto en el que se derribarían árboles, que es, uno de los puntos que se han señalado.

La construcción de más líneas tipo Metrobús es absolutamente necesaria para dar alternativas de transporte, mejorar la movilidad en puntos neurálgicos de la ciudad y con ello reducir las emisiones contaminantes.

La Línea 7 del Metrobús planteaba un esquema de calle completa – prioridad y respeto al peatón y ciclista, incluyendo la ciclovía pendiente de la Estela de Luz a Periférico; ahorro superior al del 40% en tiempos de traslado así como aumento en la seguridad personal y vial de los usuarios del transporte público y reducción de 19 mil toneladas de CO2 al año, entre otros beneficios.

Sí, es cierto, también planteaba afectación al arbolado. Como organización ambientalista, en Greenpeace reconocemos la importancia del arbolado urbano y nos preocupa, al igual que a la ciudadanía, el derribo de ejemplares. En ese sentido, las obras que se realizan en la ciudad deben contemplar una restitución del arbolado en caso de afectación, se debe informar claramente a la población cuántos árboles se restituirán, dónde se llevará a cabo dicha compensación y se le debe dar seguimiento a la supervivencia de los mismos. Si hay una compensación adecuada, el retiro de algunos ejemplares no debería ser motivo para frenar obras que puedan tener una incidencia en el bien común y traer beneficios ambientales y sociales -como los ya mencionados de reducción de emisiones de Dióxido de carbono y la consecuente mejora en la calidad del aire.

Desde Greenpeace impulsamos un modelo de movilidad sostenible y bajo en emisiones de gases contaminantes, en donde los sistemas de tránsito rápido, tipo Metrobús, tienen un lugar central. Consideramos que esto traería mejores condiciones de traslado para los usuarios del transporte público. Insistimos en demandar la construcción de una red integral de transporte público digno, masivo, rápido, interconectado, limpio y seguro.

La suspensión de la Línea 7 del Metrobús no debe ser un no definitivo al impulso de este modelo de transporte sino una oportunidad para el gobierno de la ciudad de ampliarlo mitigando de manera correcta y transparente las afectaciones posibles.

Al mismo tiempo recalcamos que deben aplicarse y respetarse los mecanismos de participación ciudadana en la toma de decisiones del gobierno de la ciudad.
Finalmente pero no por menos importante, celebramos la libre manifestación de ideas y consideramos que los principios fundamentales para lograr consensos entre la sociedad y los gobiernos en la implementación de cada una de las obras que se lleven a cabo son el proporcionar información oportuna y transparente a la ciudadanía, escuchar las distintas opiniones, apegarse a las regulaciones y velar por atender las necesidades legítimas de la ciudad y sus habitantes.

  • *Angélica Simón es coordinadora de medios en Greenpeace México.

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