En estos momentos de incertidumbre resulta lamentable el oportunismo de la industria hacia sus intereses, cuando el COVID-19 nos ha enseñado que lo que más se necesita es solidaridad y privilegiar el bien común. Foto: Rogelio Morales, Cuartoscuro.

Por Ornela Garelli y Miguel Rivas*

La Asociación Nacional de Industrias del Plástico (ANIPAC), con apoyo de los Industriales de Bolsas Plásticas de México (Inboplast) y la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin) envió a diversos gobiernos estatales, incluido el de la Ciudad de México, una carta para solicitar a las autoridades “reconsiderar la postura de prohibición sobre las bolsas de plástico y permitir los materiales de un solo uso” (como platos, vasos, tazas, cubiertos, contenedores, empaques, utensilios, etc.) como la mejor alternativa sanitaria, particularmente para el manejo de alimentos, ante el COVID-19. En algunos medios de comunicación incluso han traído a colación la posibilidad de prohibir las bolsas reutilizables para evitar la propagación de patógenos.

Esto es muestra de que en medio de una pandemia global, con las amplias consecuencias que está teniendo en el bienestar de las personas, la industria del plástico explota los temores de la gente en torno al COVID-19 a través de la difusión de investigaciones, algunas de ellas financiadas por la industria misma (ver aquí), para decir que los reutilizables son más peligrosos que los plásticos desechables. Es importante recalcar que con esto nos referimos únicamente a bolsas y objetos de uso común como tazas, contenedores de unicel, platos o cubiertos, no a equipo médico necesario y no sustituible como jeringas, guantes o mascarillas quirúrgicas.

Tratar de hacer pasar al plástico destinado a acarreo de mercancía, empaques, embalajes y vajilla desechable, como un material más seguro y pedir un alto a su prohibición, refleja el oportunismo de una industria que aprovecha la incertidumbre y los temores imperantes en medio de una situación de emergencia para defender sus intereses particulares en detrimento de la salud de nuestro planeta, de la cual, indiscutiblemente, depende la salud de nosotros, los seres humanos.

Existe evidencia científica que sugiere que el COVID-19 también sobrevive en superficies plásticas, como es el caso de un estudio publicado en el New England Journal of Medicine que demuestran que el virus SARS CoV 2 puede permanecer hasta por tres días en superficies de plástico, por encima del tiempo en que puede sobrevivir en acero inoxidable, cartón o cobre. Lo que muestra que el retorno a los desechables plásticos no marcaría gran diferencia del resto de materiales si lo que se busca es evitar la transmisión del virus.

En este marco, sea que utilicemos objetos reutilizables o desechables, se deben seguir las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para evitar contagios, como limpiar y desinfectar regularmente todas las superficies que tocamos. Sin estas medidas de higiene los dos tipos de objetos pueden servir como mecanismo de transmisión del virus. Así, manteniendo altos estándares de higiene y desinfección, no hay motivos para fomentar el uso de objetos desechables, salvo en condiciones hospitalarias.

Los plásticos de un solo uso una vez que se desechan permanecen por cientos de años en nuestra naturaleza o rellenos sanitarios, por lo que no es lógico que en lugar de fomentar medidas de higiene se den pasos atrás y se vuelva a un modelo basado en el uso de un material que trae como consecuencia mayor contaminación, saturación de los sistemas de recolección y pérdida de la biodiversidad y los servicios ecosistémicos.

El Gobierno de la Ciudad de México y del resto de los estados donde ya se han aprobado y/o entrado en vigor medidas de prohibición de bolsas y otros plásticos de un solo uso no pueden volver atrás y perder los grandes avances ya logrados para proteger el medio ambiente. El COVID-19 es una enfermedad de reciente aparición y aún quedan muchas preguntas sin respuesta, por ejemplo sobre las formas más adecuadas de prevenir contagios o de garantizar la seguridad de las personas que compran su despensa o sus alimentos fuera de casa, pero las decisiones en torno a esto se deben basar en la ciencia y no en el discurso de una industria oportunista cuyo único interés es justamente vender más plástico.

En estos momentos de incertidumbre resulta lamentable el oportunismo de la industria hacia sus intereses, cuando el COVID-19 nos ha enseñado que lo que más se necesita es solidaridad y privilegiar el bien común. Al mismo tiempo, la pandemia ha puesto de manifiesto la urgente necesidad de transformar de raíz el sistema económico actual y su modelo  producción y consumo, el cual ha generado grandes desigualdades sociales así como graves daños ambientales que hoy nos hacen más vulnerables ante la emergencia sanitaria.

Esta crisis debe servir para promover un futuro más justo y más verde dejando de fomentar la industria contaminante de los commodities y permeando en el imaginario colectivo que el  bienestar de los ecosistemas y las especies está íntimamente conectado con nuestra propia salud y bienestar. De la misma forma hacemos un llamado a esta industria a no querer sacar provecho de una situación tan delicada, pues hoy más que nunca los y las mexicanas necesitamos dejar de lado nuestras divisiones y abogar por el bien común.

Visita nuestra página, brinda tus comentarios y firma nuestra petición si quieres contribuir a la construcción de este México más justo y más verde, da click en el siguiente enlace:

https://actua.greenpeace.org.mx/apoya-la-recuperacion-verde-y-justa-de-mexico-ante-el-covid-19

* Ornela Garelli y Miguel Rivas, Campañista y Líder del Proyecto “Océanos sin Plásticos” en Greenpeace México.