Tras la suspensión de clases por el Covid-19, 60 planteles de educación indígena mantuvieron durante varios días el servicio de alimentación a sus estudiantes, sin embargo, la cobertura es insuficiente pues en la Sierra hay más de 400 escuelas albergues y de tiempo completo cerradas.

 Por Adriana Esquivel

Chihuahua, 8 de abril (Raíchali).– En la Sierra Tarahumara, en Chihuhua, 60 planteles de Educación Indígena continuaron con la alimentación de sus alumnos tras la suspensión de clases que se decretó el 23 de marzo por el riesgo de contagio del COVID-19.

Las escuelas se encuentran ubicadas en nueve municipios y cuentan con una matricula de 6 mil 680 alumnos que, la última semana de marzo, reactivaron sus comedores para ayudar a las familias con una comida al día.

Sin embargo, la necesidad de alimentación en los municipios serranos, la zona con mayor pobreza y marginación de Chihuahua, supera considerablemente el número de centros escolares que continúan activos.

Según datos proporcionados por el Departamento de Educación Indígena, Migrante y Menonita de Servicios Educativos del Estado de Chihuahua, en el estado operan 108 albergues, 280 escuelas de tiempo completo, cinco centros de integración social y 60 comedores comunitarios, lo que arroja un total de 453 planteles que proporcionan alimentación a sus alumnos.

El apoyo es insuficiente para la necesidad de la Sierra Tarahumara, pues la mayoría de las familias no puede hacerse cargo de la alimentación de sus hijos y, ante el paro de actividades por la contingencia, las oportunidades de empleo se reducen.

Uno de esos ejemplos es el poblado de Chineachi, municipio de Carichí, en donde, tras varios años de gestiones, la comunidad rarámuri logró contar con un albergue que proporciona tres comidas calientes a sus alumnos.

La matrícula actual es de 45 niños y niñas, con mayor población escolar en los primeros cuatro grados de primaria.

En la Sierra Tarahumara, en Chihuhua, 60 planteles de Educación Indígena continuaron con la alimentación de sus alumnos tras la suspensión de clases que se decretó el 23 de marzo por el riesgo de contagio del COVID-19. Foto: Adriana Esquivel, Raíchali.

Al respecto, el Gobernador rarámuri Chalio Antonio González externó que sí existe una preocupación entre algunas familias de la comunidad para cubrir la alimentación de todos sus hijos mientras pasa la cuarentena.

Por ello, solicitó a las autoridades educativas que volteen a ver a su comunidad para ampliar los apoyos de alimentación que, actualmente, están concentrados en los municipios de Guadalupe y Calvo, Guachochi, Belleza, Guazapares, Urique, Témoris, Uruachi y Batopilas

LOS APOYOS CONTINUARÁN

En entrevista telefónica, el profesor Rafael González, jefe del departamento de Educación Indígena, comentó que este apoyo inició la última semana de marzo y, originalmente, sólo continuarían con el servicio de alimentación hasta los primeros días de abril, cuando inicia el periodo vacacional.

No obstante, el Gobierno federal decretó un mes más de aislamiento por el aumento de casos confirmados y decesos a nivel nacional, por lo que esperan que, después del 20 de abril, puedan continuar con la alimentación de los estudiantes indígenas.

“No hay problema por el cual no podamos continuar con la alimentación en estos planteles. Los alimentos se surten mensual o bimestralmente, por lo que no hay ninguna dificultad ni problema para iniciar de nuevo si continúa el aislamiento”, dijo.

Cuestionado sobre el proceso para seleccionar a las escuelas beneficiadas, destacó que se trató de gestiones realizadas por los directores técnicos y de planteles con los ayuntamientos.

Antes de cancelar actividades, agregó, en el resto de las escuelas sólo se entregaron despensas para que los y las alumnas llevaran un apoyo a sus casas durante la contingencia.

“El servicio inició el 26 de abril y se brindará hasta el 3 de abril, fecha en la que comienzan las vacaciones. Estamos hablando de 6 mil 680 alumnos beneficiados. En las demás escuelas, que en el departamento son 580 planteles educativos, se entregó una despensa para que lleven a sus casas”

Desde que el virus llegó a Chihuahua, únicamente se han confirmado 11 pacientes infectados, siete de ellos en Ciudad Juárez y cuatro más en la capital.

En el último reporte de la Secretaría de Salud se destaca que hay 10 casos sospechosos y que el estado se encuentra en etapa de dispersión comunitaria, por lo tanto, el contagio incrementa su riesgo.