Margo Glantz: Cuerpos contra cuerpos en “El Quijote”

08/10/2016 - 12:03 am

La escritora mexicana ofrece conferencia magistral sobre los cuerpos en El Quijote, en el Festival Internacional Cervantino. El auditorio de la Universidad de Guanajuato escuchó atento a la autora.

Ciudad de México, 8 de octubre (SinEmbargo).- Margo Glantz vino a hablar sobre los cuerpos y lo primero que hizo fue aludir a la lejanía que el vasto –y lleno- auditorio de la Universidad de Guanajuato le hacía sentir del público, “me siento como a 100 años luz”.

La escritora y ensayista, recién condecorada con la presea Cervantina que otorga el Coloquio Cervantino, de pie, minúscula en el escenario, esperó a que el presentador leyera cuatro líneas de su semblanza –antes de subir le pidió resumir las dos cuartillas que él había preparado sobre su vida- y sin más preámbulo, inició con su conferencia “Cuerpos contra cuerpos en El Quijote”, como parte del Coloquio.

El escritor Jorge Volpi, director del FIC, recibe a Margo Glantz. Foto: Cortesía Festival Internacional Cervantino
El escritor Jorge Volpi, director del FIC, recibe a Margo Glantz. Foto: Cortesía Festival Internacional Cervantino

Margo trajo a la memoria el cuerpo de Cervantes. Ese cuerpo condenado a una amputación de mano, condenado a 10 años de destierro y enlistado en el Ejército como una forma de volverse presente. Cervantes, recordó Glantz, el de ese cuerpo engrillado, encadenado, vejado, golpeado. Un cuerpo marcado para siempre.

Tales eran esos rastros en el cuerpo de Cervantes, afirmó Glantz, que los cuerpos de los protagonistas de El Quijote tampoco salieron ilesos de las andanzas.

Sin embargo, a diferencia del cuerpo de Cervantes, que este año cumple cuatrocentenarios de muerte, “el cuerpo de sus personajes se rehabilita, los reveses físicos parecen no dejar trazas en el texto pues los protagonistas siguen andanzas a pesar de que después de cada una de ellas, sus cuerpos han sido flagelados, hostigados, aporreados, vapuleados, surreados, excrementados, fajados, tullidos, vomitados, amoratados, disciplinados, castigados, batidos, sacudidos, golpeados, quebrantados”.

Porque en El Quijote, agregó Glantz, los golpes son dados y recibidos, pero también justificados y minimizados por el caballero andante en pos de continuar con sus andanzas.

LOS LIBROS TIENEN CUERPO

Margo Glantz trajo al presente las reflexiones de Michel Foucault depositadas en Las palabras y las cosas donde dedica un capítulo entero a analizar las andanzas de los caballeros. “Y cada episodio, cada decisión, cada hazaña serán signos de que don Quijote es, en efecto, semejante a todos esos signos que ha calcado”.

La ensayista se para frente a esa cita de Foucault y señala que en sus andanzas el Hidalgo, “manipulado por fantasmas de papel”, remienda los signos, los habita y los golpes recibidos son las distintas maneras en que va adquiriendo cuerpo.

“Podría alegar que para Cervantes los libros tienen cuerpo y no sólo contienen signos, no serían sólo objetos consumibles y desechables, su consistencia entonces sería tan material y tan sólida como la carne en sus lectores”.

“Los libros tienen pues cuerpo, tanto como el de los seres humanos. Actúan, pueden causar daños severos como pueden causarlos las piedras o las lanzas que hieren los cuerpos de los personajes, ya se trate de los individuos a quienes ataca el caballero andante o a quienes lo atacan a él. Los libros incorporan en sus páginas la densidad de lo real o de lo que se pretende es la realidad, que trasladada del cuerpo de los delitos a los cuerpos de los personajes que lo han leído, serán cuerpo de su cuerpo”.

“Al leer se produce un acto de magia semejante al que Don Quijote quisiera convocar cuando encarna a un personaje épico, como si los caballeros a quienes imita pudieran convertirse en seres humanos reales. Los golpes recibidos serían la contrapartida de esa resurrección”.

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