Los científicos descubrieron que “hacer cosquillas” en el oído con una pequeña corriente eléctrica a diario durante dos semanas condujo a mejoras tanto fisiológicas como de bienestar, incluida una mejor calidad de vida, estado de ánimo y sueño.

Ciudad de México, 12 de agosto (Europa Press).–Una nueva investigación de la Universidad de Leeds, en Reino Unido, ha comprobado que una terapia de estimulación eléctrica en el oído parece reequilibrar el sistema nervioso autónomo para los mayores de 55 años, lo que podría ralentizar uno de los efectos del envejecimiento, según publican los autores en la revista Aging.

Los científicos descubrieron que “hacer cosquillas” en el oído con una pequeña corriente eléctrica a diario durante dos semanas condujo a mejoras tanto fisiológicas como de bienestar, incluida una mejor calidad de vida, estado de ánimo y sueño.

La terapia, llamada estimulación transcutánea del nervio vago, suministra una pequeña corriente eléctrica indolora al oído, que envía señales al sistema nervioso del cuerpo a través del nervio vago. Esto podría ayudar a proteger a las personas de enfermedades crónicas a las que nos volvemos más propensos a medida que envejecemos, como la presión arterial alta, las enfermedades cardíacas y la fibrilación auricular. Los investigadores defienden que esta terapia de ‘cosquillas’ tiene el potencial de ayudar a las personas a envejecer de manera más saludable, al recalibrar el sistema de control interno del cuerpo.

La autora principal, la doctora Beatrice Bretherton, de la Facultad de Ciencias Biomédicas de la Universidad de Leeds, explica que “el oído es como una puerta de entrada a través del cual podemos manipular el equilibrio metabólico del cuerpo, sin la necesidad de medicamentos o procedimientos invasivos. Además, creemos que estos resultados son solo la punta del iceberg. Estamos entusiasmados de investigar más a fondo sobre los efectos y los beneficios potenciales a largo plazo de la estimulación diaria del oído, ya que hasta ahora hemos visto una gran respuesta al tratamiento”.

El sistema nervioso autónomo controla muchas de las funciones del cuerpo que no requieren pensamiento consciente, como la digestión, la respiración, la frecuencia cardíaca y la presión arterial. Contiene dos ramas, la simpática y la parasimpática, que trabajan unas contra otras para mantener un equilibrio saludable de actividad.

La rama simpática ayuda al cuerpo a prepararse para una actividad de “lucha o huida” de alta intensidad, mientras que el parasimpático es crucial para la actividad de “descanso y digestión” de baja intensidad. A medida que envejecemos y luchamos contra las enfermedades, el equilibrio del cuerpo cambia de tal manera que la rama simpática comienza a dominar. Este desequilibrio nos hace más susceptibles a nuevas enfermedades y conduce al colapso de la función corporal saludable a medida que envejecemos.

Los médicos llevan mucho tiempo interesados en el potencial del uso de corrientes eléctricas para influir en el sistema nervioso. El nervio vago, el nervio principal del sistema parasimpático, a menudo se ha utilizado para la estimulación eléctrica y las investigaciones anteriores han analizado la posibilidad de utilizar la estimulación del nervio vago para combatir la depresión, la epilepsia, la obesidad, el accidente cerebrovascular, el tinnitus y las afecciones cardíacas.

Sin embargo, este tipo de estimulación necesita cirugía para implantar electrodos en la región del cuello, con el gasto que representan y un pequeño riesgo de efectos secundarios. Pero hay una pequeña rama del nervio vago que puede ser estimulada sin cirugía, ubicada en la piel de partes específicas del oído externo.

En Leeds, investigaciones anteriores han demostrado que la aplicación de un pequeño estímulo eléctrico al nervio vago en el oído, que algunas personas perciben como una sensación de cosquilleo, mejora el equilibrio del sistema nervioso autónomo en personas sanas de 30 años.

Otros investigadores en todo el mundo ahora están investigando si esta estimulación transcutánea del nervio vago (tVNS) podría proporcionar una terapia para afecciones que van desde problemas cardíacos hasta salud mental.

En su nuevo estudio, los científicos de la Universidad de Leeds querían ver si tVNS podría beneficiar a los mayores de 55 años, que tienen más probabilidades de tener sistemas autónomos fuera de equilibrio que podrían contribuir a los problemas de salud asociados con el envejecimiento.

Reclutaron a 29 voluntarios sanos, de 55 años o más, y les dieron a cada uno la terapia tVNS durante 15 minutos por día, durante un período de dos semanas. A los participantes se les enseñó a autoadministrarse la terapia en casa durante el estudio.

La terapia provocó un aumento de la actividad parasimpática y una disminución de la actividad simpática, reequilibrando la función autónoma hacia la asociada con la función saludable. Además, algunas personas informaron sobre mejoras en las medidas de salud mental y patrones de sueño.

Los autores sugieren que en el futuro puede ser posible identificar quién tiene más probabilidades de beneficiarse de la terapia, por lo que se puede ofrecer a través de un enfoque dirigido. “Creemos que esta estimulación puede marcar una gran diferencia en la vida de las personas, y ahora esperamos realizar más estudios para ver si la TVNS puede beneficiar múltiples trastornos”, señala la doctora Susan Deuchars, una de las autoras principales del estudio.