La voz de Greenpeace no se vende. Foto: Ilse Huesca, Cuartoscuro.

Gustavo Ampugnani*

La independencia financiera de Greenpeace se construye día con día. La libertad de actuación que ella nos permite hace posible que Greenpeace pueda señalar a aquellas empresas o gobiernos que atentan contra el medio ambiente. Conseguir y mantener la confianza de las personas que sustentan mes con mes el trabajo de Greenpeace en México con su donativo no es fácil: requiere de un esfuerzo de decenas de personas que, al teléfono, en campo o frente a una computadora investigan, analizan información científica y difunden los impactos del daño al medio ambiente. Para exponer los problemas y demandar soluciones, frecuentemente recurrimos a la protesta no violenta, que es una de las tantas herramientas con que cuenta Greenpeace para llamar la atención de las autoridades para que actúan frente a los problemas señalados.

La voz de Greenpeace no se vende. Todo lo que hemos logrado a lo largo de 26 años se lo debemos a quienes, mes con mes, confían en el trabajo de Greenpeace porque son parte de él. En especial nuestros socios y socias donadores, que nos permiten seguir existiendo para señalar a quienes destruyen y ponen en riesgo al planeta, y para hacerlos responsables de su daño.

La humanidad está frente a una situación de destrucción y degradación ambiental nunca antes vista, La velocidad del daño se ha materializado entre otras cosas, en la acumulación excesiva de gases de efecto invernadero en la atmósfera que está ocasionado un desquicio climático, además de la pérdida acelerada de ecosistemas altamente biodiversos. Hoy más que nunca nos queda claro que si queremos transformar de manera radical la realidad ambiental que padecemos, necesitamos impulsar grandes cambios. Y todo empieza por una decisión.

Miles de personas eligieron fortalecer la independencia de Greenpeace y consolidar sus campañas por la protección del medio ambiente motivados por su deseo de frenar la crisis ecológica que nos afecta a todas. En México son alrededor de 65 mil personas que de manera mensual aportan un donativo. A pesar del impacto económico de la pandemia, ese apoyo se ha mantenido y nos ha permitido publicar informes y exponer a la energía sucia en los últimos dos meses.

Greenpeace existe gracias a aquellas que reconocen que México y el mundo merecen un futuro limpio y sustentable. Un futuro no lejano en el que la Tierra recupere su capacidad de nutrir la vida en toda su diversidad. Eso significa que nuestro trabajo -de todas y todos los que participamos con Greenpeace desde diferentes lugares- está dirigido a construir un mundo verde, justo, pacífico, solidario y equitativo donde las personas ejercen su poder y actúan para vivir en armonía con la diversidad natural y cultural de nuestro país.

En Greenpeace estamos conscientes de que enfrentamos tiempos muy difíciles y llenos de incertidumbre. Pero también estamos conscientes de que hay una enorme esperanza ya que cada mes vemos que cientos de personas dan un paso más para honrar y agradecer todo lo que el planeta nos ofrece

Estos meses no han sido fáciles, pero hacer lo que pocos harían nunca lo es. Si quieres conocer más de nuestro trabajo o unirte a Greenpeace y ser parte de un movimiento ciudadano y activo que impulsa un cambio de raíz en la manera de relacionarnos con la Naturaleza visítanos en: www.greenpeace.org.mx

*Gustavo Ampugnani es Director Ejecutivo de Greenpeace