Author image

María Rivera

14/03/2024 - 12:01 am

La narrativa

“Están creando además de una falsa percepción para atraer a votantes, también argumentos para tratar de deslegitimar la elección o incluso impugnarla judicialmente cuando el resultado no los favorezca”.

“Yo, francamente, espero que los tramposos y deshonestos ya no accedan al poder”. Foto: Cuartoscuro

Pues sí, parece una operación concertada. Más que las campañas negras que la oposición sugiere como camino contra la candidata del oficialismo, están tratando de instaurar la narrativa, a través de columnas de opinión de intelectuales y periodistas en medios, de que en México no habrá elecciones libres. Ya sea por la presencia del crimen organizado, o por la intervención del gobierno, a menudo se les escucha decir que esta no será “una elección normal”. Claro, podríamos ironizarlos un poco, diciendo que las “elecciones normales” solo son aquellas en las que ellos ganan…Otros, un poco más honestos, dicen que no es que vaya a fallar la democracia, sino que si gana Morena, en un futuro, esta peligrará.

Ciertamente, suena a que están creando además de una falsa percepción para atraer a votantes, también argumentos para tratar de deslegitimar la elección o incluso impugnarla judicialmente cuando el resultado no los favorezca. Una conducta que no es digna de demócratas, sino de completa deslealtad democrática. Pero tienen a los jueces y tribunales a su servicio, como hemos visto estos años (y desde mucho antes). Por eso, no les importa publicar desplegados con aseveraciones indefendibles como que el gobierno impone a los medios un sesgo en la cobertura de la campaña de la candidata oficial y veta a los opositores, firmarlos sin ningún decoro y, especialmente, sin ninguna prueba o evidencia. Los abajofirmantes siguen en la lógica de hace unos años, convencidos de que sus opiniones resultan importantes en el contexto nacional o que pueden, como podían, influir en las oficinas y presupuestos públicos.

La verdad es que parte del cambio que se ha operado en el país es precisamente que la relevancia de los otrora intelectuales orgánicos se ha perdido casi completamente. En parte, por desplegados como estos que lo único que logran es exhibir, una vez más, su deshonestidad intelectual. No creo que nadie pueda darle crédito a la especie de que vivimos en la peor época del viejo pri cuando secretarios de gobernación controlaban a los medios, censuraban a periodistas, imponían líneas narrativas gubernamentales. Tampoco, y esto hay que decirlo también, se ha censurado a periodistas o periódicos. Eso sí, el presidente desde su mañanera los ha criticado y exhibido, cosa indebida, sin duda, pero en México hoy la censura gubernamental sobre los medios y la prensa no se ha podido probar a lo largo del sexenio. Nadie, en este sexenio, ha denunciado haber sido censurado como lo fue Aristegui, por ejemplo, en el sexenio de Peña Nieto y los ataques al presidente y su gobierno han sido una constante desde que comenzó el sexenio.

Por ello, porque precisamente hay una enorme diferencia con el pasado, e incluso, abismal con la época anterior a la transición democrática, resulta risible que se asevere que el gobierno está creando “una elección de Estado”. Por supuesto, lo grave no es la falta de honestidad de los que se precian de ser demócratas, pero que desprecian a la democracia cuando sus contrincantes los aventajan, sino que estas mentiras vayan a ser usadas como “evidencia”, en algún rebuscado plan por desarrollarse en un futuro.

La oposición, especialmente los viejos intelectuales orgánicos y opinadores que la acompañan y conforman, viven en un loop repetitivo que poco a poco se va ensanchando y por donde parecen caer en resbaladilla, para terminar chapoteando en lo que no se puede llamar de otra manera, sino política ficción. Cada semana dicen cosas que son inverificables o exageraciones groseras y se las creen a pies juntillas, para después sumarle alguna otra, igual de falsa, que también se creen, para a la semana siguiente semana sumarle otra. Así es como han construido la narrativa estrambótica de la cual se desprende que, si no gana el prian y su candidata Xóchitl Gálvez, no habrá habido en México elecciones libres, ni democracia. Hágame el favor, querido lector. Esto, a pesar de que su candidata, al día de hoy, no parece tener ninguna posibilidad real de ganar, según las encuestas.

Por ello, es perfectamente lógico que confíen antes que en los votos (y la democracia en sí misma), en la narrativa: las mentiras se imponen, el sentido de los votos no. Es evidente ya que los deslegitiman, desde ahora, y con ellos a los millones de mexicanos que simpatizan con el proyecto del presidente López Obrador. Están poniendo todos los argumentos (sin base alguna) para ello y no dudo que arrastren a más de uno por ese despeñadero. Sobre todo, a sus bases y convencidos que más que las evidencias o una crítica razonada son llevados por el odio cansino contra el presidente y su movimiento. Resulta imposible, pues, tener una discusión sensata con ellos hoy que están en campaña, así sea para pedirles que aporten pruebas de sus dichos, que son, a todas luces, versiones mentirosas y distorsionadas de la realidad. No les interesa salvo hacer propaganda, y para ello, hasta marquesas ultraderechistas españolas son capaces de traer al país, en un vasallaje que no deja de dar vergüenza.

Así, querido lector, tendrá usted que estar muy atento ante las aseveraciones falsas y escandalosas que en esta temporada leeremos: debajo de sus desplegados late, inocultable, el desprecio por la democracia. Está por verse si les funcionan y se salen con la suya, o la gente sencillamente no les hace caso. Yo, francamente, espero que los tramposos y deshonestos ya no accedan al poder.

María Rivera
María Rivera es poeta, ensayista, cocinera, polemista. Nació en la ciudad de México, en los años setenta, todavía bajo la dictadura perfecta. Defiende la causa feminista, la pacificación, y la libertad. También es promotora y maestra de poesía. Es autora de los libros de poesía Traslación de dominio (FETA 2000) Hay batallas (Joaquín Mortiz, 2005), Los muertos (Calygramma, 2011) Casa de los Heridos (Parentalia, 2017). Obtuvo en 2005 el Premio Nacional de Poesía Aguascalientes.

Los contenidos, expresiones u opiniones vertidos en este espacio son responsabilidad única de los autores, por lo que SinEmbargo.mx no se hace responsable de los mismos.

en Sinembargo al Aire

Opinión

Opinión en video

más leídas

más leídas